El pedido de aumento fue presentado meses atrás por las empresas del sector, que inicialmente reclamaban una tarifa cercana a los $2.400. Sin embargo, tras semanas de debate político y negociaciones internas en el cuerpo legislativo municipal, el oficialismo avanzaría con una propuesta más moderada que podría ser sometida a votación el jueves próximo.
Desde distintos sectores sostienen que la actualización responde al fuerte incremento de los costos operativos. El concejal Ernesto Nagle consideró que la suba se justifica por el aumento del combustible, los repuestos y otros insumos indispensables para la prestación del servicio. Además, remarcó la necesidad de garantizar la continuidad laboral de los trabajadores del sector.
No todos comparten esa postura. El edil Cristian Abel adelantó que votará en contra del incremento al considerar que la situación económica de los usuarios no permite una nueva suba. En ese sentido, planteó la necesidad de avanzar en una reorganización del sistema para mejorar su eficiencia antes de trasladar mayores costos a los pasajeros.
Mientras se discute la tarifa, las empresas aseguran que atraviesan serias dificultades financieras. Aunque lograron cumplir con el pago de los salarios y evitar medidas de fuerza por parte de la UTA, advierten que los ingresos actuales no alcanzan para cubrir la totalidad de los gastos de funcionamiento.
Desde la Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán (Aetat) señalaron que, además de los salarios, deben afrontar obligaciones vinculadas a cargas sociales, obras sociales y otros compromisos laborales. Según explicaron, la suma de los aportes estatales y lo recaudado a través del boleto sigue sin cubrir el costo real de la prestación.
Por su parte, la Unión Tranviarios del Automotor confirmó que los trabajadores percibieron sus haberes en tiempo y forma y que la próxima semana comenzarán las conversaciones para definir el pago del medio aguinaldo.
