Avance científico para trasplantes: lograron modificar el tipo de sangre de riñones de donantes
El hallazgo de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, podría aumentar la cantidad de órganos disponibles en el futuro. El procedimiento ayudaría a las personas con grupos sanguíneos minoritarios
Investigadores de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, lograron alterar el tipo de sangre de tres riñones de donantes. Un avance que podría aumentar la oferta de riñones disponibles para trasplante, especialmente en grupos étnicos minoritarios que tienen menos probabilidades de ser compatibles con la mayoría de los riñones donados.
Para el procedimiento, utilizaron unamáquina de perfusión normotérmica que es un dispositivo que se conecta a un riñón humano para hacer pasar sangre oxigenada a través del órgano con el fin de preservarlo mejor para su uso futuro. A través de esa máquina hicieron circular la sangre infundida con una enzima a través del riñón fallecido. El procedimiento estuvo a cargo del profesor Mike Nicholson y la estudiante de doctorado Serena MacMillan.
La enzima actuó como una “tijera molecular” para eliminar los marcadores del tipo de sangre que recubren los vasos sanguíneos del riñón, con lo que el órgano se convirtió en el tipo O más común. Es decir, la enzima elimina los marcadores del tipo de sangre que recubren los vasos sanguíneos del riñón y esto permite cambiar efectivamente su tipo de sangre al tipo O. El proceso duró unas horas cuando se realizó con éxito en tres riñones de donantes.
En 2020 y 2021, poco más del 9% del total de donaciones de órganos en el Reino Unido provino de donantes de color negro y minorías étnicas (Getty Images)
El trasplante de riñón es uno de los tratamientos de reemplazo de la función renal. Se indica en casos de pacientes que padecen una insuficiencia renal crónica (irreversible) terminal. Pueden recibir un riñón de donante cadavérico o de un donante vivo relacionado.
En la actualidad, el riñón de una persona con el tipo de sangre A no puede trasplantarse a otra persona con el tipo de sangre B, ni al revés. Pero cambiar el tipo de sangre por el universal O -como la que desarrollan los investigadores de Cambridge- permitiría realizar más trasplantes. Porque el tipo universal O puede utilizarse para personas de cualquier tipo de sangre.
Tras los resultados de la investigación, MacMillan dijo: “Nuestra confianza se vio realmente reforzada después de aplicar la enzima a un trozo de tejido renal humano y ver rápidamente que se eliminaban los antígenos. Después de esto, supimos que el proceso era factible y sólo tuvimos que ampliar el proyecto para aplicar la enzima a riñones humanos de tamaño completo”.
Tomando riñones humanos de tipo B y bombeando la enzima a través del órgano mediante nuestra máquina de perfusión normotérmica, “vimos que en cuestión de pocas horas habíamos convertido un riñón de tipo B en uno de tipo O”, detalló. “Es muy emocionante pensar en cómo esto podría repercutir potencialmente en muchas vidas”, reconoció.
Investigadores financiados por el Kidney Research UK en la Universidad de Cambridge han alterado con éxito el tipo de sangre en tres riñones de donantes fallecidos (cortesía Kidney Research UK )
Las personas de grupos étnicos minoritarios suelen esperar un año más para un trasplante que los pacientes blancos, por lo que el estudio podría tener implicancias particulares para ellos, según los expertos. Las personas de comunidades minoritarias son más propensas a tener sangre del tipo B y con las bajas tasas de donación de estas poblaciones no hay suficientes riñones para todos.
En 2020 y 2021, poco más del 9% del total de donaciones de órganos en el Reino Unido provino de donantes de color negro y minorías étnicas. Pero los pacientes de color negro y minorías étnicas son el 33% de la lista de espera para trasplantes de riñón. Ahora los investigadores necesitan ver cómo reaccionará el riñón de tipo O recién cambiado con el tipo de sangre habitual de un paciente en su suministro de sangre normal.
La máquina les permite hacer esto antes de realizar las pruebas en las personas, ya que pueden tomar los riñones que han sido cambiados al tipo O, e introducir diferentes tipos de sangre para controlar cómo podría reaccionar el riñón.
El líder de la investigación Mike Nicholson comentó: “Una de las mayores restricciones a quién puede trasplantarse un riñón donado es el hecho de que tiene que ser compatible con el grupo sanguíneo. La razón es que uno tiene antígenos y marcadores en sus células que pueden ser A o B. Tu cuerpo produce naturalmente anticuerpos contra los que no tienes. La clasificación del grupo sanguíneo también se determina a través de la etnia y los grupos étnicos minoritarios tienen más probabilidades de tener el tipo B, más raro”.
Serena MacMillan, quien hace el doctorado en Cambridge, también realizó la investigación que permitiría contar con más órganos compatibles con grupos minoritarios (cortesía: Kidney Research UK )
En tanto, la doctora Aisling McMahon, directora ejecutiva de investigación de Kidney Research del Reino Unido, sostuvo los resultados preliminares de la investigación pueden “cambiar el juego”. Tras ensayar la reintroducción de otros tipos de sangre, el equipo estudiará cómo podría utilizarse el método en un entorno clínico. La investigación, financiada por la organización benéfica Kidney Research UK, se publicará en el British Journal of Surgery en los próximos meses.
En junio pasado se había publicado un estudio epidemiológico a nivel mundial sobre la situación del trasplante de riñón. Se recogieron datos de 155 países. En el 74% de esos países el trasplante de riñón estaba disponible, con una incidencia media de 14 por millón de habitantes. La accesibilidad al trasplante variaba mucho; incluso en los países de ingresos altos, era desproporcionadamente menor para las minorías étnicas.
La cobertura sanitaria universal de todos los costes de tratamiento de trasplante estaba disponible en el 31% de los países, y el 57% tenía un registro de trasplante. La investigación se publicó en la revista Transplantation.
La Legislatura y la Fundación Miguel Lillo articulan acciones para acercar la ciencia a estudiantes
El vicegobernador recorrió el museo de Ciencias Naturales y avanzó en una agenda conjunta para promover visitas educativas y acompañar las Jornadas Argentinas de Paleontología de Vertebrados.
El vicegobernador y presidente de la Legislatura de Tucumán, Miguel Acevedo, visitó la Fundación Miguel Lillo, donde recorrió el Museo de Ciencias Naturales y el Museo Histórico, con el objetivo de interiorizarse sobre el trabajo científico y de divulgación que se desarrolla en la institución. En ese marco, también se abordó la organización de las 39° Jornadas Argentinas de Paleontología de Vertebrados, que se llevarán a cabo los días 20 y 21 de mayo.
Estuvieron presentes la decana de la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), Virginia Abdala; el presidente de la Comisión Asesora Vitalicia de la Fundación Miguel Lillo, José Frías Silva; el investigador y miembro del consejo directivo, Fernando Abdala; y los legisladores Carlos Gallia, Carlos Eduardo Verón Guerra y Silvia Elías de Pérez.
El recorrido permitió conocer en detalle el patrimonio científico de la institución, que cuenta con más de 8.000 especímenes y desarrolla tareas de investigación, conservación y difusión de la flora, la fauna y la gea, con proyección regional, nacional e internacional. En ese contexto, se avanzó en la posibilidad de articular acciones con la Legislatura para promover visitas guiadas destinadas a estudiantes que ya participan de recorridos institucionales en el Poder Legislativo.
La legisladora Silvia Elías de Pérez, presidenta de la Comisión de Ciencia y Tecnología, subrayó la importancia de visibilizar estos espacios y fortalecer el vínculo entre la ciencia y la sociedad. “No puede existir un tucumano que no conozca el Museo de Ciencias Naturales Miguel Lillo, porque verdaderamente es un tesoro de la ciencia”, expresó, y destacó el valor del trabajo de los científicos locales al señalar que “sin ellos no hay futuro”.
En esa línea, remarcó que uno de los ejes de trabajo impulsados desde la Presidencia de la Legislatura es el acercamiento territorial de las comisiones: “El vicegobernador nos ha dado instrucciones de salir al territorio. Hoy estamos visitando los espacios donde los científicos hacen nuestra vida mejor”, indicó. Asimismo, adelantó que existe el compromiso de que los legisladores conozcan en profundidad la institución, como forma de fortalecer el reconocimiento y la defensa de estos ámbitos.
Por su parte, la decana Virginia Abdala valoró la continuidad del vínculo institucional entre la Legislatura y el ámbito académico. “Que el vicegobernador y legisladores se den el espacio para compartir con nosotros las colecciones valiosísimas que tenemos es muy importante y le da a nuestra actividad una jerarquización que agradecemos profundamente”, expresó.
Además, destacó la importancia de estos espacios para la comunidad, especialmente para las infancias: “Tenemos muestras muy interesantes y propuestas lúdicas para niños y niñas. Es fundamental ponerlos en contacto con la ciencia y la naturaleza en ámbitos públicos que están abiertos a la gente”, sostuvo.
En tanto, el presidente de la Fundación Miguel Lillo, José Frías Silva, resaltó el valor patrimonial y educativo del museo, al que definió como “un verdadero tesoro en pleno centro de Tucumán”. Señaló que uno de los principales desafíos es ampliar su visibilidad: “Queremos que la gente venga, que conozca lo que tenemos y se apropie de este espacio”, afirmó.
Asimismo, destacó la riqueza de las colecciones y su alcance histórico: “Es un lugar que permite recorrer no solo la historia actual, sino viajar millones de años atrás. Hay piezas y especies de enorme valor científico”, expresó, al tiempo que remarcó la relevancia de la institución tanto para la provincia como para el país.
Artemis II transita la mitad de camino de su viaje a la parte oculta de la Luna
La NASA anunció que Orion fue captada a unos 183.936 kilómetros de la Tierra y a unos 244.298 kilómetros del satélite, donde se espera que arribe a la cara oculta el lunes.
Artemis II la misión histórica que busca el regreso del ser humano a la Luna por primera vez en más de 50 años, se encuentra casi a mitad de camino tras iniciar el tercer día del viaje.
La NASA anunció que la nave Orion fue captada a unos 183.936 kilómetros de la Tierra y a unos 244.298 kilómetros del satélite, donde se espera que arribe a la cara oculta el próximo lunes.
La tripulación, integrada por los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, todos ellos con una amplia experiencia en viajes espaciales, transitará la mayor distancia jamás recorrida desde el tercer planeta del sistema solar: 406.773 kilómetros.
Apolo 13, integrada por Jim Lovell, Jack Swigert y Fred Haise alcanzó en 1970 los 400.171 kilómetros.
La NASA difundió fotografías impresionantes de la Tierra captadas por la misión Artemis II, con continentes como África y Europa claramente visibles, además de fenómenos como auroras boreales y reflejos de la luz solar sobre la atmósfera.
Las imágenes fueron tomadas durante los primeros días del vuelo, luego de que la nave abandonara la órbita terrestre y se dirigiera al espacio profundo tras la maniobra de inyección translunar.
Una misión volverá a la Luna: cómo será el histórico vuelo de Artemis II
Será el primer vuelo tripulado desde 1972 y, por primera vez, participará una mujer, un afrodescendiente y un canadiense. Partirán desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida.
La misión Artemis II de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) marcará el regreso a la órbita lunar por primera vez en más de 50 años. Esta vez, cuatro astronautas sobrevolarán la Luna en una campaña de diez días a bordo de la cápsula Orion, impulsada por el cohete SLS, probando sistemas vitales para futuros alunizajes.
Neil Armstrong fue el primer humano en pisar el satélite natural en 1969, pero en 1972 dejaron de intentarlo, luego de la misión Apolo 17. Ahora, los viajes a la Luna volverán el próximo 1 de abril de 2026, según programó la NASA. Los astronautas partirán desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida.
«No se trata solo de un vuelo de prueba. También estaremos llevando a cabo una gran labor científica que allanará el camino para futuras exploraciones con seres humanos en la Luna y, más adelante, Marte», explicó la agencia espacial mediante un comunicado.
Además, «Artemis II hará posible observaciones científicas a medida que Orion pase por el lado lejano de la Luna —el lado que siempre mira en dirección opuesta a la Tierra—, reuniendo información que revele la historia geológica de un lugar y que será fundamental cuando los astronautas de futuras misiones de Artemis exploren la superficie lunar».
El recorrido también incluirá un regreso a la Tierra mediante una trayectoria conocida como “retorno libre”, que usa la gravedad de la Luna para volver sin necesidad de grandes correcciones. Se trata de un tipo de maniobra que, en caso de fallas, permite asegurar el regreso de la tripulación.
Los astronautas recorrerán más de un millón de kilómetros en un viaje que los llevará más allá de la órbita terrestre, donde hoy se concentra la mayor parte de la actividad espacial.
Los astronautas de la misión Artemis II
Los astronautas que viajarán son Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen. No se trata de una tripulación cualquiera, sino que marca un precedente con la participación de una mujer, un afrodescendiente y un no estadounidense. Todos cuentan con experiencia en vuelos espaciales, menos Hansen, quien realizará su primer viaje. Compartirán el interior de la cápsula Orion, donde deberán trabajar, descansar y adaptarse a un entorno que los llevará más allá de la órbita terrestre.
Cómo es la nave de la misión Artemis II
Orion fue diseñada para misiones de espacio profundo y será la primera vez que este sistema se pruebe con tripulación en un viaje de estas características. También ofrece mayor espacio y está preparada para sostener a cuatro astronautas durante varios días, con sistemas de soporte vital, protección frente a la radiación y capacidad de reingreso a alta velocidad.
Durante el vuelo, los cuatro deberán adaptarse a un entorno reducido, donde cada movimiento está planificado. Allí comerán, dormirán y trabajarán mientras se alejan de la Tierra.
Se trata de un satélite pequeño que se incorporará como carga secundaria en el lanzamiento, con el objetivo de probar tecnología y realizar ensayos en órbita. «Vamos a hacer parte de lo que es el proyecto Atenea, un microsatélite de la CONAE», explicó Sanca.
El trabajo de este ingeniero se da en el marco de una red colaborativa entre instituciones académicas y organismos científicos. Desde la Universidad Nacional de San Martín, donde trabaja, el equipo avanza en el diseño de sistemas electrónicos para el espacio. «Estamos trabajando en desarrollar electrónica y sistemas para pequeños satélites», precisó en diálogo con LU17.
El microsatélite Atenea es un CubeSat, un dispositivo modular de apenas unos centímetros y con un peso cercano a los 12 kilos. A pesar de su tamaño reducido, su función es fundamental: poner a prueba tecnologías que nunca antes se usaron en vuelo y realizar mediciones específicas en el espacio.
Uno de los focos principales del proyecto es el estudio de la radiación y la validación de sensores de alta sensibilidad. «Estamos planteando una carga útil para poder medir radiación y para poder ensayar dispositivos que miden cantidades muy chiquitas de luz, al nivel de fotones individuales», detalló Sanca sobre los experimentos que se realizarán en órbita.