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Talleres se aprovechó de un Boca desconcentrado y dio la sorpresa de la fecha

Lo derrotó 2 a 1 en la Bombonera, en tiempo adicionado. Izquierdoz y Fabra protagonizaron una violenta discusión.

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https://youtu.be/yD2Agq9iqz0

A los 13 minutos del primer tiempo, Talleres sorprendió a Boca cuando Auzqui se aprovechó de una de las tantas fallas que tuvo la defensa local, para poner el 1 a 0.

El gol cordobés pareció acentuar el desconcierto del xeneize, que durante el primer tiempo nunca encontró los caminos para llegar al arco de Herrera.

Del otro lado, apoyado en un despliegue físico admirable de todo el equipo y en un Valoyes que estuvo intratable, Talleres acercaba peligro en cada avance.

Las desavenencias de las que siempre se habla en el plantel de Boca, aparecieron en medio de la calentura y la frustración, cuando Izquierdoz le reclamó a los gritos a Fabra por una de las tantas escapadas del 7 visitante.

El zaguero le respondió con un golpe de mano abierta en el rostro al marcador central, que primero pareció sorprendido y luego se alejó dejando pasar el incidente.

Así se terminó la primera mitad, con Talleres mucho más firme y aplomado ante un equipo boquense errático, en el que el único que selvaba del aplazo a esas alturas era Carlos Teves.

En el complemento mejoró un poco la performance del local, pero el equipo cordobés siguió firme, ordenado, disciplinado y sobre todo peligroso en atraque, aunque nunca llegó a concretar.

Empujado por la obligación de ser protagonista y a riesgo de dejar espacios, Boca se fue arriba y, a fuerza de centros, puso en apuros al rival que a esas alturas sentía el esfuerzo físico.

 

Y fue así como a los 37 minutos una pelota aérea mal cabeceada por Santos terminó metiéndose en el arco del delantero que había bajado para ayudar a la defensa y terminó venciéndola.

Quedaba tiempo para que Boca fuera a buscar la hazaña de darlo vuelta y alla fueron los locales, pero en frente tenían a un equipo que no perdió la compostura y se animó a contragolpear.

Con el tiempo cumplido, Rapallini adicionó cinco más. A Boca le venía bien en los papeles, pero en la realidad, terminó siendo su condena, porque en uno de esos contragolpes cordobeses, después de un par de atajadas soberbias de Andrada, apareció Valoyes para sentenciar la historia.

El 1-2 a los 48′ resultó demasiado para el local, que se retiró cabizbajo, cargado de dudas y con los fantasmas de las tensiones internas más visibles que nunca.

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San Martín cayó con Chicago en Mataderos en un partido que tenía controlado

Thiago Ocampo y Simón Pérez marcaron para el “Torito”, mientras que Mauro Verón había igualado transitoriamente para el “Santo”, que jugó gran parte del partido con un hombre de menos

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Era una tarde para embolsar tres puntos, pero por errores propios se quedó con las manos vacías. Ante un Nueva Chicago limitado, San Martín prolongó su sufrimiento en Mataderos y sufrió su segunda derrota consecutiva al caer por 2 a 1.

La bisagra del partido fue la expulsión de Santiago Briñone, apenas pasada la hora de juego. Hasta ese momento, el conjunto dirigido por Alejandro Orfila había sido superior y había hecho méritos para irse al descanso en ventaja. Sin embargo, la inferioridad numérica modificó por completo el desarrollo y terminó pagando caro una desatención defensiva sobre el final.

La disputa del encuentro estuvo en duda hasta pocas horas antes del inicio por las intensas lluvias caídas sobre el Área Metropolitana de Buenos Aires. Sin embargo, el campo del estadio República de Mataderos respondió bien y el partido pudo desarrollarse con normalidad, más allá de algunos sectores anegados.

Desde el comienzo quedó expuesta una defensa local con muchas dificultades para salir jugando. San Martín presionó alto, recuperó rápido la pelota y generó situaciones claras antes de los diez minutos. El arquero Luciano Jachfe comenzó a convertirse en la figura de Nueva Chicago mucho antes de que terminara la primera etapa.

Orfila realizó las modificaciones esperadas: el regreso de Víctor Salazar tras cumplir la suspensión y el ingreso de Mauro Verón por Diego Diellos, ausente por acumulación de tarjetas.

Con Gabriel Carabajal manejando los tiempos y Álvaro Véliez y Bruno Cabrera muy participativos por las bandas, el «Santo» encontró espacios y dominó el desarrollo. Sin embargo, cuando parecía estar más cerca de abrir el marcador, un error en la salida permitió que Thiago Ocampo eludiera a Nahuel Manganelli y definiera desde un ángulo cerrado para el 1 a 0.

La reacción no tardó en llegar. Una buena combinación por la izquierda terminó con la asistencia de Véliez para Verón, que dejó atrás las chances desperdiciadas y definió cruzado para establecer un merecido empate.

San Martín continuó siendo superior. Incluso, desde las tribunas comenzaron los reclamos hacia los futbolistas de Nueva Chicago por la falta de actitud. En realidad, al equipo de Germán Lanaro le faltaba juego para sostener el ritmo que imponía la visita.

La expulsión cambió todo

El complemento comenzó con los mismos protagonistas, aunque el partido cambió rápidamente. San Martín perdió claridad, dejó de generar peligro y el local empezó a adelantarse algunos metros. Aun así, Nueva Chicago seguía sin encontrar los caminos.

Todo cambió a los 62 minutos. Briñone llegó tarde a una dividida y vio la tarjeta roja. Con un hombre menos, el «Santo» resignó protagonismo y comenzó a defender un empate que hasta ese momento parecía un resultado insuficiente.

Orfila buscó renovar el mediocampo y refrescar el equipo, pero los cambios no lograron modificar la tendencia. Y cuando el encuentro entraba en su tramo decisivo, una desatención en un tiro de esquina permitió que Simón Pérez apareciera en el primer palo para convertir el 2 a 1.

San Martín fue por el empate en los minutos finales e incluso reclamó una mano dentro del área que Gabriel Gutiérrez decidió no sancionar. No alcanzó.

Lo que parecía una tarde ideal para reencontrarse con el triunfo terminó siendo otra frustración. El «Santo» acumula tres partidos sin ganar, dos derrotas consecutivas y empieza a perder parte del envión que había conseguido en el comienzo del ciclo de Orfila.

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Boca Juniors venció por penales a O’Higgins y avanzó a los octavos de final de la Copa Sudamericana

El Xeneize se impuso 4-3 desde los doce pasos después de igualar 1-1 en los 180 minutos y se enfrentará a Recoleta de Paraguay en la próxima ronda

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Boca Juniors logró salir con vida de Chile, después de caer derrotado en los 90 minutos en el Estadio El Teniente. Con un gran despliegue en la tanda de penales pudo abrochar la clasificación y sigue en competencia en la Copa Sudamericana.

El trámite estuvo atravesado y determinado por el estado del campo de juego. Al estar parejo, verde y muy mojado, la pelota rodó con velocidad y ambos equipos aprovecharon para intentar sumar minutos de posesión. Como contrapartida, las imprecisiones y resbalones estuvieron a la orden del día.

El cuadro local combinó esas características con presión alta sobre la salida Xeneize. Así, por momentos lo complicó bastante y le generó algunas situaciones de peligro. Entre otras, el remate desviado de Faúndez, el de González que rozó en un defensor de Boca, y otro de Sarrafiore que terminó en el córner.

Los de Rodolfo Arruabarrena encontraron en Leandro Paredes y Tomás Aranda a los futbolistas más claros en el tratamiento del balón. El juvenil buscó en varias oportunidades las subidas de Lautaro Blanco, aunque sin demasiado éxito en la puntada final. Villa estuvo demasiado contenido, y no gravitó en su sector.

El Xeneize creció en influencia durante el complemento, ayudado por la lógica merma física de O’Higgins en la presión. Sin embargo, continuó dependiendo demasiado de la inspiración de Aranda para acercarse al arco rival.

Los dueños de casa convirtieron a la pelota aérea en su principal arma. A los 20’, avisó por esa vía con el cabezazo de Brizuela. Siete minutos más tarde, y en un lateral directo al área, Figal la bajó en su intento por despejar, y Francisco González sacó un gran remate que superó a Montero.

Luego de abrir el marcador, O’Higgins redobló la apuesta para darlo vuelta en el tiempo regular. Sin embargo, el cuadro argentino estuvo cerca de empatarlo con un tremendo remate de Flores desde la puerta del área grande que pegó en el travesaño, y otros dos de Tomás Aranda que el portero sacó al córner.

En tiempo de descuento llegó la ocasión más clara para la visita, cuando el volante y capitán Leandro Paredes buscó el centro al corazón del área, y Ayrton Costa se esforzó para meter un cabezazo que se abrió demasiado.

El árbitro Wilmar Roldán marcó el final del juego, y la definición tuvo que darse por la vía de los penales. En la serie, Thiago Vecino erró el tercer disparo para O’Higgins, mientras que Álvaro Montero le tapó el tiro a Luis Pavéz. En el momento en el que podía asegurar la clasificación, Tomás Aranda la picó y el arquero se lo tapó.

Brizuela tenía que convertir sí o sí para estirar la vida del cuadro local, y no falló. Así, la definición pasó a estar en los pies de Lautaro Blanco. El lateral no falló, y el Xeneize pasó de ronda. Ahora, el elenco de La Ribera clasificó a los octavos de final de la Copa Sudamericana, donde enfrentará a Recoleta FC. O’Higgins no pudo con el milagro, y se quedó afuera.

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Atlético sumó su primer triunfo del torneo con dos goles de Leandro Díaz

El Decano derrotó a Central Córdoba por 2-0 como visitante en Santiago. Leandro «El loco» Díaz con un doblete le dio el triunfo a los de Falcioni.

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El Decano pegó en los momentos justos del segundo tiempo y, con un soberbio Leandro Díaz como figura, se impuso por 2-0 ante Central Córdoba en el Madre de Ciudades.

En un duelo picante y parejo, Atlético Tucumán mostró su jerarquía en los momentos de definición para llevarse tres puntos de oro de Santiago del Estero. Central Córdoba intentó imponer condiciones en su casa, pero la contundencia de la visita terminó inclinando la balanza en el complemento para sellar el 2-0 definitivo.

Desde el pitazo inicial, el partido se jugó con el pulso bien alto. La primera emoción no tardó en llegar: a los 6 minutos, Fermín Vella ganó de cabeza tras un tiro de esquina y la pelota besó el palo izquierdo del arquero Ingolotti, dejando sin aliento al conjunto local.

Sin embargo, el Decano no se quedó atrás y respondió rápido. A los 11 minutos, Atlético armó una brillante jugada colectiva que derivó en un centro preciso de Godoy; Ramiro Ruiz Rodríguez conectó de cabeza y su intento pasó rozando el poste derecho.

Con el pasar de los minutos, el local buscó equilibrar las acciones mediante el remate lejano. A los 23 minutos, González probó de media distancia, aunque su disparo se elevó por encima del travesaño sin mayores complicaciones para la zaga tucumana.

En la segunda mitad, la visita salió decidida a romper el cero. A los 15 minutos del complemento, Ruiz Rodríguez volvió a hacer de las suyas con una gran acción individual y un remate cruzado que obligó a Ingolotti a lucirse para enviarla al córner.

Esa jugada fue el preludio de lo que venía. Apenas dos minutos más tarde, a los 17 minutos, llegó el primer grito de la tarde. Un pelotazo largo encontró la peinada de Leandro Díaz; la pelota derivó en Ruiz Rodríguez, quien asistió magistralmente al propio «Loco» para que este defina a la red y estampe el 1-0 a favor de Atlético.

Central Córdoba sintió el golpe e intentó empujar con más ganas que ideas, pero la defensa visitante se mostró firme y sin fisuras.

Cuando el partido moría y el local sumaba gente en ataque, llegó la estocada final. A los 47 minutos, con el tiempo cumplido, Leandro Díaz capturó una pelota en el aire y sacó un remate formidable, de colección, para colgarla lejos del alcance del arquero y poner el 2-0 lapidario.

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