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Economía

Nuevas reglas del BCRA para Mercado Pago, Ualá y otras billeteras virtuales

El BCRA prepara cambios para las billeteras digitales en Argentina, con licencias bancarias y un plan de Open Finance en debate

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El mercado fintech atraviesa una nueva etapa de transformación. Tras años en los que los bancos impulsaron billeteras digitales para competir contra aplicaciones emergentes, hoy son estas plataformas las que buscan obtener licencias bancarias. 
 
Tanto compañías globales como Mercado Pago, Revolut o Nubank, así como firmas locales como Cocos, avanzan en ese sentido. 
 
Mientras tanto, otras billeteras esperan definiciones del Banco Central de la República Argentina (BCRA), luego de un período con medidas regulatorias que impactaron de lleno en el sector.


El BCRA había anunciado la creación de un esquema de categorías para los Proveedores de Servicios de Pago (PSP). El objetivo es establecer parámetros que permitan a las billeteras digitales ofrecer productos que actualmente solo los bancos pueden brindar, como cuentas sueldo, cajas de ahorro en dólares y plazos fijos, pero bajo ciertas condiciones de solvencia y seguridad tecnológica.

El regulador definiría la habilitación de servicios a partir de variables como la capacidad patrimonial, la cantidad de usuarios y la infraestructura tecnológica. Aunque el plan estuvo suspendido durante más de un año, la industria fintech interpretó señales de que podría retomarse. Este esquema sería similar al que regula la actividad de las casas de bolsa.

Entre las medidas previas que habían complicado el panorama para las billeteras digitales se cuentan: la negativa a captar cuentas sueldo y CVU en dólares; el aumento de encajes a los fondos comunes de inversión; la eliminación del DEBIN como medio de cobro de deudas; la reducción de comisiones en tarjetas prepagas; y la imposición de la alícuota completa del impuesto a créditos y débitos para operaciones con billeteras cripto.
 

Interés de las fintech en obtener licencias

El interés por las licencias bancarias se intensificó en los últimos meses. En la industria señalan que el pedido de autorización de Mercado Pago aceleró la estrategia de otros actores, generando un efecto en cadena. A la vez, algunos bancos en dificultades comenzaron a recibir ofertas de compra por parte de estas plataformas, en valores que rondan entre 20 y 30 millones de dólares.

Recientemente, el BCRA mantuvo reuniones con billeteras que superan los tres millones de usuarios, como Mercado Pago, Naranja X, Personal Pay y Ualá. El mensaje oficial fue que las regulaciones se centrarán en compañías de gran alcance, aunque las más pequeñas también podrán acceder a determinados servicios siempre que presenten garantías financieras adicionales. Este criterio de clasificación abriría la puerta a un modelo de segmentos, en el que las billeteras de mayor tamaño tendrían acceso a productos como cuentas sueldo, mientras que las de menor escala deberían cumplir requisitos más estrictos.

Uno de los puntos más sensibles es el tratamiento de los CVU en dólares. Aunque el tema se encuentra en análisis, desde la industria reconocen que existe mayor resistencia por parte de las autoridades en habilitar este tipo de operaciones.

Open Finance: el próximo paso regulatorio

Además de la segmentación de billeteras, el Banco Central trabaja en la implementación de un modelo de Open Finance. Se trata de un esquema que busca permitir el intercambio de datos entre bancos y fintech, bajo autorización del usuario. La finalidad es mejorar el acceso al crédito y facilitar la evaluación de riesgo de los solicitantes.

Este sistema permitiría que una persona que solicita financiamiento en una billetera pueda transferir, con su consentimiento, información financiera proveniente de un banco. De esa manera, la fintech contaría con un perfil más completo del cliente y podría ofrecerle mejores condiciones de crédito.

En el sector fintech reconocen que el proyecto cuenta con apoyo del Banco Central, aunque enfrenta resistencias de algunos bancos que forman parte de MODO, la billetera impulsada por la banca tradicional. El argumento principal de estas entidades es la necesidad de establecer un esquema de incentivos y comisiones claras para el uso y transferencia de datos. El costo de cada consulta a las bases de información es uno de los puntos que aún genera debate.
 

Desafíos internacionales y perspectivas en Argentina

La experiencia internacional muestra que la implementación del Open Finance no siempre alcanza los resultados esperados. En Reino Unido, donde nació la iniciativa, logró cierta consolidación, pero en otros países, incluido Brasil con su sistema de pagos instantáneos PIX, la adopción fue limitada. El Banco Central argentino sigue de cerca estos casos para diseñar un modelo propio que evite los mismos obstáculos.

Para las fintech, la apertura de datos financieros representa la posibilidad de ampliar su oferta de productos y reforzar su competitividad frente a la banca tradicional. Sin embargo, el sector bancario busca asegurar un marco que reconozca las inversiones ya realizadas en infraestructura tecnológica y promueva un esquema de compensaciones económicas.

En este escenario, la evolución de las regulaciones del BCRA será determinante para definir el futuro de las billeteras digitales. La segmentación de PSP y el avance del Open Finance aparecen como los ejes principales de una agenda que impactará en el acceso a servicios financieros digitales en Argentina durante los próximos años.  /iProfesional     

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Economía

Estudian beneficios fiscales para una empresa tucumana que crea puestos de trabajo

La Comisión de Economía y Producción analizó beneficios fiscales para la empresa tucumana LUBRE S.R.L., que presentó un proyecto de expansión comercial y solicitaron incentivos impositivos para fomentar inversiones y generar nuevos puestos de trabajo .

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La Comisión de Economía y Producción de la Legislatura de Tucumán recibió a representantes de LUBRE S.R.L., empresa tucumana dedicada a la comercialización y distribución exclusiva de productos YPF desde 1997 para los sectores de la agroindustria azucarera y citrícola.

Durante el encuentro, los empresarios expusieron el proyecto de expansión que la firma lleva adelante en la ciudad de Famaillá. Cabe destacar que en 2018 la empresa inició la construcción de su primera estación de servicio, ubicada en el ingreso a la ciudad por autopista, la cual comenzó a operar en 2019. Asimismo, informaron sobre la próxima apertura de nuevos locales comerciales a través de una galería comercial.

En ese marco, solicitaron a la comisión la evaluación de un régimen de exenciones impositivas del 30% por un período de diez años, además de la ampliación de esos beneficios para las nuevas unidades comerciales que se habilitarán en el corto plazo.

Al finalizar la reunión, el vicepresidente de la comisión, el legislador Rolando Alfaro, destacó la importancia de acompañar a quienes apuestan por el desarrollo económico de la provincia. “Nosotros, como legisladores, tenemos toda la buena voluntad de otorgar beneficios a los empresarios que invierten en Tucumán, ya que además propician la creación de empleo en la zona. Escuchamos sus planteos y volveremos a reunirnos la próxima semana con el objetivo de avanzar en un dictamen que contemple lo solicitado por los representantes de LUBRE S.R.L.”, expresó.

Participaron de la reunión los legisladores Leopoldo Rodríguez, Roberto Moreno, Alberto Olea, Agustín Romano Norri y Rolando Alfaro.

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Economía

La reforma tributaria que Argentina necesita no es la que pide el FMI

Para CAME, el FMI ignora por completo en su diagnóstico el nivel de tributación subnacional, que es donde reside el nudo fiscal más dañino para la actividad económica: el Impuesto sobre los Ingresos Brutos y las tasas retributivas de servicios municipales.

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El Fondo Monetario Internacional publicó el 26 de mayo de 2026 una serie de recomendaciones de reforma tributaria para la Argentina que proponen ampliar la base del Impuesto a las Ganancias de la cuarta categoría —reduciendo el piso a partir del cual los trabajadores tributan—, extender la base imponible del IVA a bienes y servicios actualmente exentos, y reformar el régimen del Monotributo para elevar sus categorías.

Estas propuestas tienen un denominador común: recaen sobre los asalariados, los pequeños contribuyentes y el consumo doméstico. Es por eso que la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) considera que son reformas regresivas que reducen el poder adquisitivo de los trabajadores y encarecen la formalidad para los sectores de menores ingresos, sin tocar ninguno de los impuestos distorsivos estructurales que verdaderamente frenan la inversión, la producción y el empleo formal en la Argentina.

Para CAME, el FMI ignora por completo en su diagnóstico el nivel de tributación subnacional, que es donde reside el nudo fiscal más dañino para la actividad económica: el Impuesto sobre los Ingresos Brutos y las tasas retributivas de servicios municipales. Es por eso que la entidad empresaria pyme propone la convocatoria urgente de un Nuevo Consenso Fiscal entre el Gobierno nacional, y las provincias y, a su vez entre los gobiernos provinciales y los municipios, que tenga como eje central la reforma estructural del sistema tributario subnacional.

El problema real: el sistema tributario subnacional

El sistema tributario subnacional argentino se caracteriza por una superposición de gravámenes —el IIBB provincial y las tasas que deberían ser retributivas de servicios municipales— que en conjunto representan entre el 2% y el 6% de las ventas brutas de una empresa, con independencia de su rentabilidad. A diferencia del Impuesto a las Ganancias, que grava utilidades reales, el IIBB es un impuesto en cascada que se aplica en cada etapa de la cadena productiva, acumulando su efecto distorsivo a lo largo de todo el proceso de producción y comercialización.

El aspecto más gravoso y menos visibilizado de este sistema es el régimen de retenciones y percepciones que aplican las provincias: los agentes de retención descuentan al contribuyente —antes del momento de la declaración jurada mensual— importes que en la práctica superan sistemáticamente el tributo que efectivamente le correspondería abonar. El resultado es la generación de saldos a favor que el contribuyente nunca puede compensar en forma plena.

Comparativa de impacto: dónde está la carga real

Como se observa, los tributos provinciales y municipales tienen un impacto directo y medible sobre la rentabilidad de las empresas —expresado como porcentaje de ventas brutas— mientras que las reformas propuestas por el FMI recaen sobre los ingresos de los trabajadores y el consumo, sin aliviar en ningún punto la carga que soportan los contribuyentes empresariales.

A la carga de IIBB provincial se suma el impacto de las tasas retributivas de servicios municipales: la Tasa de Seguridad e Higiene, la Tasa General de Inmuebles, la Tasa de Habilitación Comercial y otras contribuciones de base indeterminada que en muchos municipios equivalen a una alícuota adicional de entre el 0,3% y el 1,2% sobre las ventas brutas, sin correlato verificable en servicios efectivamente prestados.

La proliferación y opacidad de estos tributos —exigidos por más de 2.300 municipios con criterios heterogéneos— constituye uno de los principales desincentivos a la inversión y a la radicación de nuevas empresas en el interior del país, sin que ningún organismo nacional ni provincial ejerza control efectivo sobre su racionalidad o legalidad.

El mecanismo que genera los saldos a favor

Las provincias diseñan sus regímenes de retención y percepción como mecanismos de adelanto de recaudación: el fisco cobra por anticipado importes calculados sobre el monto bruto de cada operación, antes de que el contribuyente realice su declaración jurada mensual. El problema estructural es que estas alícuotas de anticipo —fijadas por resolución administrativa, no por ley— no guardan relación con la tasa efectiva real del impuesto para cada actividad.

El resultado sistémico es el siguiente: las empresas pagan más de lo que deben en cada operación, acumulan un saldo a favor en su cuenta tributaria provincial y, en teoría, deberían recuperar ese excedente ya sea por compensación con obligaciones futuras o por devolución directa del fisco provincial. Sin embargo, lo que sucede en la práctica es lo siguiente:

  • La compensación es insuficiente porque los saldos nuevos que genera el régimen superan mes a mes lo que el contribuyente puede absorber en su liquidación mensual.
  • La devolución no tiene plazo legal en la mayoría de las provincias: los expedientes de devolución demoran entre 12 y 36 meses, durante los cuales el saldo pierde entre el 60% y el 80% de su valor real por efecto de la inflación. Es de destacar que fiscos como el de CABA y el de Santa Fe han aliviado este mecanismo con devolución exprés del saldo a favor hasta un determinado monto.
  • Los regímenes se aplican también sobre contribuyentes del Convenio Multilateral con coeficientes de distribución que no reflejan la actividad real en la jurisdicción, generando retenciones sobre base imponible asignada incorrectamente.
  • Ninguna provincia publica estadísticas del stock de saldos a favor pendientes, lo que impide la cuantificación exacta del problema y elimina toda posibilidad de rendición de cuentas pública.

En contextos de alta inflación como el que ha caracterizado a la economía argentina durante el período 2021–2024, este mecanismo opera como un préstamo forzoso sin remuneración al fisco provincial: el Estado captura un beneficio financiero real a costa del capital de trabajo de las empresas, sin que ello figure en ningún indicador de presión tributaria oficial.

Propuesta de un Nuevo Consenso Fiscal para el sistema tributario subnacional

Frente a este diagnóstico, CAME propone la convocatoria urgente de un Nuevo Consenso Fiscal entre el Gobierno nacional y las provincias, y a su vez entre los gobiernos provinciales y los municipios, que tenga como eje central la reforma estructural del sistema tributario subnacional. El objeto de este Nuevo Consenso Fiscal no debe ser la reducción nominal de alícuotas —que puede revertirse por decreto—, sino el establecimiento de reglas de juego permanentes que armonicen la base imponible, los regímenes de retención y percepción, y los mecanismos de devolución en todo el territorio nacional.

Seis bases sobre las que debe edificarse el Nuevo Consenso

De todos modos, ningún acuerdo de retenciones y percepciones será sostenible si el IIBB como tributo de base no se racionaliza. El Nuevo Consenso Fiscal debe incluir el compromiso de eliminar el IIBB en las etapas intermedias de producción, reservando su aplicación exclusivamente a la etapa de venta final al consumidor —un modelo similar al del IVA—, lo que eliminaría el efecto cascada y haría innecesarios gran parte de los regímenes de retención actuales.

Esta reforma no implica perder recaudación provincial: implica trasladar la base imponible hacia donde la carga es económicamente razonable, mejorando la competitividad del sector productivo sin afectar los recursos fiscales de las jurisdicciones.

La Comisión Arbitral del Convenio Multilateral debe convertirse en el organismo ejecutor del Nuevo Consenso Fiscal, con facultades para: homologar los padrones de agentes de retención y percepción, validar los coeficientes de distribución por actividad y fiscalizar el cumplimiento de los plazos de devolución por parte de las jurisdicciones. El Convenio Multilateral es el único instrumento con legitimidad para coordinar la acción tributaria de 24 jurisdicciones sin necesidad de reformas constitucionales.

En resumen, reducir el poder adquisitivo de los trabajadores mediante mayor retención de Ganancias no genera un solo puesto de trabajo, no reduce la informalidad, no mejora la competitividad de ninguna empresa y no ataca ninguno de los distorsivos que frenan la inversión productiva. Por el contrario, contrae la demanda interna, erosiona el consumo y reduce las bases imponibles provinciales y municipales, generando el círculo vicioso que la Argentina necesita romper.

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Economía

PyMEs alertan que cerraron casi 25.000 empresas desde la llegada de Milei

Industriales PyMEs Argentinos (IPA) advirtió sobre una profunda crisis del sector y aseguró que, desde diciembre de 2023, también se perdieron más de 364.000 puestos de trabajo registrados.

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Industriales PyMEs Argentinos (IPA) volvió a alertar sobre la crisis terminal que atraviesa el sector, en donde enumeró que casi 25.000 empresas cerraron desde la asunción de Javier Milei, al tiempo que se perdieron más de 364.000 puestos de trabajo.

«Estamos ante un modelo que festeja la paz cambiaria y el riesgo país a costa de la destrucción sistemática del mercado interno y la aniquilación de las Pymes. El rebote de la actividad del que habla el Gobierno es un espejismo para la economía real, porque el crecimiento no derrama y está atado exclusivamente a sectores extractivos que no generan empleo masivo. Mientras tanto, las fábricas y los comercios siguen bajando las persianas todos los días», advirtió el presidente de IPA, Daniel Rosato.

Desde la asociación de las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs) detallaron el desaliento que traen los datos sobre el mercado laboral y la situación de las empresas.

En concreto, aseguran que el mercado de trabajo lleva 26 meses consecutivos en terreno negativo. Esto trajo la destrucción de 364.554 empleos asalariados y el cierre definitivo de 24.978 empresas aportantes desde diciembre de 2023.

La industria manufacturera fue la más golpeada por el modelo económico actual: perdió 48.950 puestos formales tras registrar una baja interanual en abril.

Los datos fueron elaborados y procesados por el Informe de Coyuntura Económica del Observatorio IPA, que dirige el economista Federico Vaccarezza, y a los que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas.

El estado que atraviesan las PyMEs se da como consecuencia de una combinación entre una «inflación rígida» y un «tipo de cambio inamovible», algo que IPA definió como «efecto pinza», en el cual los costos en pesos «suben rápido» mientras que el tipo de cambio oficial «permanece planchado», lo que «quita competitividad externa a las fábricas y encarece a la economía nacional en dólares».

El informe alerta, además, por la caída en las ventas de supermercados -cayeron 3,1% en el primer trimestre- y la correlación entre la «crisis de ingresos» y el consumo estancado: el Observatorio detalló que casi el 60% de las compras en supermercados se realizaron mediante tarjetas de crédito u otros medios de pago diferidos.

Rosato insistió en la necesidad de «tener una macroeconomía estable y previsible para planificar los negocios», pero dejó claro que la prioridad es «que existan condiciones para el desarrollo de las empresas». «De nada sirve tener estabilidad financiera si las PyMEs quiebran», sostuvo.

En otro tramo del documento, cuestionaron los resultados de la cuenta externa que consiguió el Gobierno, donde definieron al saldo comercial positivo como «un superávit por compresión».

IPA alertó que los concursos preventivos subieron un 130% y pidió la intervención urgente del Gobierno

«Si bien el país acumuló un saldo favorable de US$8.277 millones, las divisas ingresaron principalmente por los sectores primarios y extractivos, mientras que la compra externa de ‘Bienes de Capital’ (-7,1%) y ‘Piezas’ (-23,1%) se desplomó», explicaron.

Por último, desde IPA advirtieron sobre la viabilidad del rumbo económico actual: «Ante la falta de motores claros de reactivación interna, la entidad proyectó un escenario crítico en caso de fallar el flujo de divisas, lo que forzaría un mayor cepo cambiario que asfixiaría aún más a la industria y pondría en jaque el capital político del programa de estabilización».

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