Murió el adolescente baleado por la Policía de la Ciudad
Lucas González, futbolista de 17 años de las inferiores de Barracas Central, fue baleado ayer en la cabeza por un efectivo de la Policía de la Ciudad. Marchas en el barrio porteño de Barracas y en Florencio Varela para exigir justicia.
Con profundo dolor, llanto y angustia, familiares, amigos y vecinos de Lucas González, el adolescente de 17 años que fue asesinado de un balazo en la cabeza por uno de los policías de la Ciudad que lo interceptaron cuando se trasladaba con tres amigos en un auto por el barrio porteño de Barracas, participaban esta tarde de dos movilizaciones para pedir «justicia» por el asesinato.
«Mataron a mi sobrino. Queremos pedir Justicia por Lucas. Lucas va a seguir en nuestros corazones y en los corazones de mucha gente», dijo Emanuel, tío del futbolista, en la puerta del centro asistencial de Florencio Varela donde se encontraba internado el adolescente.
Los manifestantes se enteraron mientras participaban de ambas convocatorias del fallecimiento del joven, ocurrido pasadas las 17.45, y se extendieron las muestras de dolor.
Foto: Maximiliano Luna
Una de las marchas se realizaba en el hospital El Cruce de Florencio Varela donde, el joven permanecía internado desde la madrugada en gravísimo estado y en la que se hallaban los padres, familiares y decenas de amigos, todos adolescentes, muchos de los cuales eran también futbolistas.
«Personal de la Policía de la Ciudad culpables», «Justicia por los pibes», «Que paguen los culpables, tenía toda una vida por delante, justicia por Lucas González» y «Basta de gatillo fácil» fueron algunos de los carteles que esta tarde llevaron los manifestantes pasadas las 17, cuando comenzó la marcha.
«Es un pibe buenísimo, es imposible que hayan hecho lo que dice la policía», dijo un joven que dijo tener 17 años y que también es futbolista, al igual que Lucas.
Cerca de las 17.45, los padres de Lucas fueron convocados por las autoridades del hospital y en ese momento les confirmaron que su hijo había fallecido como consecuencia de las lesiones que le provocaron los balazos.
Foto: Maximiliano Luna
«Lucas se levantó, vino a entrenar como todos los días con el sueño de llegar a primera, termina el entrenamiento y se está yendo a la casa con los amigos tranquilos y pasó lo que pasó», dijo entre lágrimas Camilo, amigo de la víctima.
El joven afirmó que los interceptó un «auto de civil y nunca dijeron ‘soy policía’, los persiguieron y ellos pensaron que los querían robar, les dispararon de la nada».
«Lucas era un pibe muy bueno, muy alegre, es injusto todo lo que está pasando a él y a la familia», expresó el muchacho, quien desmintió la versión de la Policía sobre que iban armados.
Por último, Camilo aseguró que su amigo tenía «el sueño de ser jugador de primera» y vinieron «unos hijos de puta para hacerle lo que le hicieron».
«Encima después te quieren embarrar diciendo que era un delincuente, que era un ladrón y nada que ver», concluyó.
En tanto, Facundo sostuvo que concurrió a la movilización en Barracas, frente a la plaza Iriarte, para repudiar «una nueva masacre policial» y para apoyar a la familia.
Foto: Daniel Dabove
«Creemos que no debe haber encubrimiento, se tiene que investigar a fondo todas las responsabilidades por eso es importante que todos los vecinos se movilicen para reclamarle al Gobierno de la Ciudad que investigue a fondo y se condene a los culpables», dijo.
Por otra parte, en el hospital El Cruce de Florencio Varela también hubo decenas de jóvenes marchando para pedir «justicia» por Lucas.
«Nos dio mucha bronca de que lo trataron a él y a los compañeros como un delincuente y no es ningún delincuente», aseguró otro joven.
Extorsionaban desde la cárcel a uno de los acusados por los 470 kilos de cocaína secuestrados en Tucumán
Tres integrantes del clan Caro, alojados en el penal de Villa Urquiza, habrían exigido 25.000 dólares y una camioneta a Marcos Nacif, señalado como el conductor de la Toyota Hilux que transportaba el cargamento. La Justicia allanó una celda y secuestró teléfonos celulares.
Una nueva línea de investigación se abrió en torno a la causa por el secuestro de 470 kilos de cocaína en Tucumán. Tres integrantes del denominado clan Caro, que se encuentran detenidos en el penal de Villa Urquiza, fueron acusados de haber extorsionado a otro de los procesados en el expediente para evitar que sufriera represalias mientras permaneciera alojado en prisión.
La presunta víctima es Marcos Nacif, señalado por la Justicia como el conductor de la Toyota Hilux en la que era transportado el millonario cargamento de droga. Según la denuncia, a través de sus hijos habría recibido las exigencias de los hermanos Walter, Emanuel y Marcos Caro, quienes le habrían reclamado 25.000 dólares y una camioneta Renault Oroch.
De acuerdo con la investigación, los acusados habrían utilizado su situación dentro del establecimiento penitenciario para ejercer presión sobre Nacif. La condición planteada habría sido el pago del dinero y la entrega del vehículo a cambio de evitar posibles ataques o represalias durante su permanencia en la cárcel. La Justicia busca ahora determinar cómo se concretaban las comunicaciones y qué otras personas podrían haber intervenido.
Allanaron una celda y secuestraron celulares
A partir de la denuncia, la Justicia ordenó una medida dentro del penal de Villa Urquiza. El procedimiento se concentró en una celda que, según la información publicada, era considerada una dependencia de condiciones privilegiadas, donde fueron secuestrados teléfonos celulares que serán sometidos a peritajes.
El análisis de los dispositivos será clave para los investigadores, ya que se buscará establecer si desde esos teléfonos se realizaron las comunicaciones utilizadas para amenazar o extorsionar a Nacif. También se intentará determinar si existieron cómplices fuera del establecimiento penitenciario y quiénes serían los destinatarios del dinero y del vehículo reclamados.
La nueva denuncia se suma a una causa de gran relevancia para la Justicia Federal tucumana, que intenta determinar quién era el verdadero propietario y proveedor de los 470 kilos de cocaína secuestrados y cuál era el alcance de la organización que habría participado del traslado del cargamento. La investigación principal continúa con varios detenidos y distintas líneas abiertas.
El caso vuelve a poner el foco en la capacidad de determinados grupos delictivos para mantener vínculos y ejercer presiones incluso desde establecimientos penitenciarios. Mientras avanzan las pericias sobre los celulares, la Justicia deberá establecer si las acusaciones por extorsión pueden ser acreditadas y qué relación tienen los hechos denunciados con la estructura investigada por el cargamento de cocaína.
Un incendio fue controlado en una sucursal del Banco Macro en el centro
Este domingo por la tarde, en la sede de Maipú 70, personal policial y bomberos del 911 trabajaron en el lugar tras un episodio cuya naturaleza aún se investiga.
Un principio de incendio se registró este domingo por la tarde en la sucursal del Banco Macro ubicada en Maipú 70, en San Miguel de Tucumán.
La alerta se activó alrededor de las 16.40, cuando el personal de la entidad informó a efectivos policiales sobre la detección de un incendio en el interior del edificio. En respuesta, se trasladaron al lugar agentes de la Comisaría Primera y una dotación de bomberos de la Policía de Tucumán para verificar la situación.pr
Al arribar a la sucursal, los efectivos constataron la presencia del incidente y solicitaron la intervención de bomberos, cuya dotación logró controlar el principio de incendio. Según el informe de la Dirección de Visualización y Monitoreo 911, el episodio se habría originado por un desperfecto eléctrico en el segundo piso del edificio.
Hasta el momento, el reporte policial no informó sobre personas heridas ni precisó si se produjeron daños materiales de consideración. La investigación sobre el origen exacto del desperfecto eléctrico y la evaluación de los daños continúa en curso. /Los Primeros
Efectivos de la Dirección de Operaciones Motorizadas (DOMT) intervinieron, este viernes, ante una infracción a la Ley de Estupefacientes.
Ocurrió en circunstancias que los motoristas realizaban controles de prevención por jurisdicción de la Comisaría Décima y sorprendieron infraganti a una mujer manipulando diminutos envoltorios de colores en la vía pública.
Una vez que interceptaron a la sospechosa, procedieron a identificarla y requisarla, hallando entre sus pertenencias, más de 30 ravioles de cocaína.
Ante tal contexto, esta persona fue traslada, junto a los psicotrópicos, a la base operativa de esa Unidad a fines de indagar sus antecedentes delictivos y ponerla a disposición de la Justicia.