Los números dejan poco margen para las dudas sobre el momento que atraviesa la industria textil argentina. La producción se desplomó 26,5% entre enero y mayo de este año, mientras las fábricas operan con casi la mitad de sus máquinas detenidas y el entramado empresario pierde establecimientos mes a mes. En junio, el uso de la capacidad instalada del sector fue de apenas 46,6%, muy por debajo del 59,1% del promedio industrial, según el INDEC. En los primeros cuatro meses del año, además, 115 establecimientos dejaron de operar, de acuerdo con datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA).
Economía
Manzur y Fernández analizaron el plan de obras y la situación epidemiológica
En la reunión con el presidente, que se extendió por más de 40 minutos, también hablaron de los nuevos proyectos de vivienda
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El gobernador Juan Manzur mantuvo esta tarde en Buenos Aires una reunión con el presidente Alberto Fernández, que el mandatario tucumano calificó como “muy positiva”. Entre los temas tratados, se destacaron los convenios firmados con Nación para diferentes obras y la situación epidemiológica de nuestra provincia.
Hoy mantuve un encuentro muy positivo en Buenos Aires con el presidente Alberto Fernández en el que analizamos importante temas para nuestra provincia como los últimos convenios firmados con Nación para obras viales, sanitarias y escolares”, expresó Manzur en sus redes sociales.
“En la reunión con el presidente, que se extendió por más de 40 minutos, también hablamos de los nuevos proyectos de vivienda y realizamos una profunda evaluación sobre la situación epidemiológica de nuestra provincia. Seguimos trabajando para poner a la Argentina de pie”, agregó el gobernador.
Hoy mantuve un encuentro muy positivo en Buenos Aires con el presidente Alberto Fernández en el que analizamos importante temas para nuestra provincia como los últimos convenios firmados con Nacion para obras viales, sanitarias y escolares. pic.twitter.com/NAYJWtmbtB
— Juan Manzur (@JuanManzurOK) September 18, 2020
Cabe destacar que la semana pasada, en el Salón Blanco de Casa de Gobierno, Manzur rubricó un convenio de obras por 4.000 millones de pesos para mejorar rutas y caminos en Tucumán, junto a Gustavo Arrieta, administrador general de la Dirección de Vialidad Nacional.
En tanto que el miércoles pasado, tras un encuentro que mantuvo el gobernador en Buenos Aires con el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, se anunció que la cartera educativa nacional destinará $ 1.000 millones en la provincia para mejorar la infraestructura escolar y la conectividad en el marco de la emergencia sanitaria.
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Economía
Las importaciones de prendas crecieron 65% en volumen y profundizaron la crisis de la industria textil argentina
La producción se desplomó 26,5% entre enero y mayo de este año, mientras las fábricas operan con casi la mitad de sus máquinas detenidas.
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29 agosto, 2026
El deterioro alcanza además al empleo y al entramado empresario. En abril, el conjunto de textil, confección, cuero y calzado contabilizaba 95.094 puestos formales, con 1.241 empleos menos que en marzo.
Pero las dificultades no quedan únicamente del lado de la producción. En julio, las ventas minoristas pyme de textil e indumentaria cayeron 5,6% interanual y 5,5% respecto del mes anterior, mientras que en los primeros siete meses del año acumularon una baja del 4,6%.
La Cámara de la Mediana Empresa (CAME) vinculó la caída con un consumidor que posterga la renovación del guardarropa y concentra sus compras en productos indispensables. Al mismo tiempo, los comerciantes manifestaron preocupación por la creciente oferta de prendas importadas, los costos fijos y el encarecimiento del financiamiento.
La presión externa también aparece en las estadísticas sectoriales. Durante 2026, las importaciones de prendas terminadas crecieron 65% en volumen, mientras que entre enero y junio las compras de maquinaria textil alcanzaron u$s60,2 millones y mostraron una caída del 28% en la inversión tecnológica.
Detrás de estos números aparecen fábricas que directamente dejaron de producir, compañías que redujeron su estructura al mínimo y empresas que recurrieron a la Justicia para intentar evitar la quiebra.

Las fábricas que bajaron la persiana en 2026
Uno de los casos más resonantes fue Will Der SA, que durante agosto cerró sus plantas de General Pacheco y Las Flores y despidió a 120 trabajadores. La compañía se dedicaba a la fabricación de indumentaria deportiva y había trabajado para marcas como Adidas, Puma, Lacoste, Fila y New Balance.
En La Rioja, Hilado también debió cerrar definitivamente después de atravesar dificultades para sostener su actividad. La empresa se dedicaba a la confección de prendas para grandes marcas de indumentaria y su salida afectó a 60 trabajadores.
También Emilio Alal SACIFI cerró su actividad textil y dejó a más de 200 empleados despedidos. El 27 de febrero, el proceso fue clasificado judicialmente como «Gran Concurso – Categoría A».
La crisis tampoco distinguió trayectoria. La Texto Fabril, histórica fábrica de Alta Gracia, Córdoba, cerró sus puertas a punto de cumplir 80 años de actividad. Dedicada a fabricar elásticos para ropa interior y vendas quirúrgicas, dejó sin trabajo a sus últimos 29 empleados.
En Tucumán, Panpack terminó de cerrar su planta de Los Nogales. La fábrica producía tejidos, bolsas, hilos y cintas de rafia de polipropileno y dejó a alrededor de 70 personas sin empleo.
La Rioja volvió a sumar otro caso con Mazalosa, grupo propietario de Portsaid, Desiderata y System, que cerró su fábrica del Parque Industrial provincial. La planta confeccionaba prendas para las marcas de la compañía y la decisión afectó a unos 20 trabajadores.

El ajuste también alcanzó al comercio. Manki, después de una década en el mercado de indumentaria, anunció el cierre de seis de sus siete locales propios y mantuvo solamente el punto de venta de Recoleta y su canal online para liquidar el stock. La compañía no informó públicamente cuántos puestos quedaron afectados.
Para otras empresas, la salida durante 2026 no fue bajar definitivamente la persiana, sino recurrir al concurso preventivo para reorganizar sus deudas y tratar de mantener la operación.
Uno de los casos más importantes por tamaño fue Textil Amesud. La fabricante que abasteció a grandes marcas deportivas internacionales ingresó al proceso con un pasivo de $12.156 millones y una producción muy alejada de su potencial: actualmente fabrica alrededor de 115 toneladas mensuales de telas, pese a contar con capacidad para producir unas 700.
En Mar del Plata, Textilana, la histórica compañía detrás de Mauro Sergio, también solicitó su concurso preventivo para reorganizar pasivos superiores a los $2.400 millones. Pese a continuar operativa, la fábrica funciona aproximadamente al 60% de su capacidad instalada.
El fenómeno alcanzó además a la ropa infantil. Owoko, a través de las sociedades Kokoloko y De Niños, recurrió a la Justicia con pasivos superiores a $2.800 millones. Actualmente, ambas sociedades mantienen 39 puestos registrados.
Otro caso fue Fantome Group, fabricante que produjo para marcas como Reebok, Kappa, Kevingston y Billabong. La compañía llegó al concurso con una estructura reducida a alrededor de 20 empleados y señaló entre sus dificultades la pérdida de clientes que comenzaron a reemplazar producción local por mercadería importada.
En paralelo, Ted Bodin ingresó en concurso preventivo con un pasivo aproximado de $2.005 millones, frente a activos cercanos a $780 millones. La histórica marca de indumentaria femenina mantiene 34 trabajadores y ocho locales, mientras busca reestructurar sus obligaciones para continuar funcionando.
La situación alcanzó incluso a A. Mutz y Cía., fabricante de medias, ropa interior y prendas de punto vinculada a marcas como Zorba, Mercury y Mutz Sport. La empresa recurrió al concurso tras registrar pérdidas superiores a $941 millones y acumular decenas de cheques rechazados.
Entre las pymes industriales, los números muestran un deterioro algo más moderado que el registrado por el conjunto de la actividad textil, aunque igualmente negativo. En mayo, la producción pyme de textil e indumentaria acumulaba una caída del 3,9% durante 2026 y las plantas utilizaban en promedio el 54,5% de su capacidad instalada, según CAME.
El relevamiento también detectó presión de la oferta importada, menores márgenes y un consumidor que se desplazó hacia productos de menor valor y marcas secundarias.
De fabricar a importar
Uno de los casos más resonantes fue Will Der SA, que durante agosto cerró sus plantas de General Pacheco y Las Flores y despidió a 120 trabajadores. La compañía se dedicaba a la fabricación de indumentaria deportiva y había trabajado para marcas como Adidas, Puma, Lacoste, Fila y New Balance.
En La Rioja, Hilado también debió cerrar definitivamente después de atravesar dificultades para sostener su actividad. La empresa se dedicaba a la confección de prendas para grandes marcas de indumentaria y su salida afectó a 60 trabajadores.
También Emilio Alal SACIFI cerró su actividad textil y dejó a más de 200 empleados despedidos. El 27 de febrero, el proceso fue clasificado judicialmente como «Gran Concurso – Categoría A».
La crisis tampoco distinguió trayectoria. La Texto Fabril, histórica fábrica de Alta Gracia, Córdoba, cerró sus puertas a punto de cumplir 80 años de actividad. Dedicada a fabricar elásticos para ropa interior y vendas quirúrgicas, dejó sin trabajo a sus últimos 29 empleados.
En Tucumán, Panpack terminó de cerrar su planta de Los Nogales. La fábrica producía tejidos, bolsas, hilos y cintas de rafia de polipropileno y dejó a alrededor de 70 personas sin empleo.
La Rioja volvió a sumar otro caso con Mazalosa, grupo propietario de Portsaid, Desiderata y System, que cerró su fábrica del Parque Industrial provincial. La planta confeccionaba prendas para las marcas de la compañía y la decisión afectó a unos 20 trabajadores.
El ajuste también alcanzó al comercio. Manki, después de una década en el mercado de indumentaria, anunció el cierre de seis de sus siete locales propios y mantuvo solamente el punto de venta de Recoleta y su canal online para liquidar el stock. La compañía no informó públicamente cuántos puestos quedaron afectados.

Las empresas que buscan sostenerse
Para otras compañías, la salida durante 2026 no fue bajar definitivamente la persiana, sino recurrir al concurso preventivo para reorganizar sus deudas y tratar de mantener la operación.
Uno de los casos más importantes por tamaño fue Textil Amesud. La fabricante que abasteció a grandes marcas deportivas internacionales ingresó al proceso con un pasivo de $12.156 millones y una producción muy alejada de su potencial: actualmente fabrica alrededor de 115 toneladas mensuales de telas, pese a contar con capacidad para producir unas 700.
En Mar del Plata, Textilana, la histórica compañía detrás de Mauro Sergio, también solicitó su concurso preventivo para reorganizar pasivos superiores a los $2.400 millones. Pese a continuar operativa, la fábrica funciona aproximadamente al 60% de su capacidad instalada.
El fenómeno alcanzó además a la ropa infantil. Owoko, a través de las sociedades Kokoloko y De Niños, recurrió a la Justicia con pasivos superiores a $2.800 millones. Actualmente, ambas sociedades mantienen 39 puestos registrados.
Otro caso fue Fantome Group, fabricante que produjo para marcas como Reebok, Kappa, Kevingston y Billabong. La compañía llegó al concurso con una estructura reducida a alrededor de 20 empleados y señaló entre sus dificultades la pérdida de clientes que comenzaron a reemplazar producción local por mercadería importada.
En paralelo, Ted Bodin ingresó en concurso preventivo con un pasivo aproximado de $2.005 millones, frente a activos cercanos a $780 millones. La histórica marca de indumentaria femenina mantiene 34 trabajadores y ocho locales, mientras busca reestructurar sus obligaciones para continuar funcionando.
La situación alcanzó incluso a A. Mutz y Cía., fabricante de medias, ropa interior y prendas de punto vinculada a marcas como Zorba, Mercury y Mutz Sport. La empresa recurrió al concurso tras registrar pérdidas superiores a $941 millones y acumular decenas de cheques rechazados.
Entre las pymes industriales, los números muestran un deterioro algo más moderado que el registrado por el conjunto de la actividad textil, aunque igualmente negativo. En mayo, la producción pyme de textil e indumentaria acumulaba una caída del 3,9% durante 2026 y las plantas utilizaban en promedio el 54,5% de su capacidad instalada, según CAME.
El relevamiento también detectó presión de la oferta importada, menores márgenes y un consumidor que se desplazó hacia productos de menor valor y marcas secundarias.

De fabricar a importar
Uno de los casos que mejor sintetiza el cambio que atraviesa parte del sector es el de IGT33 SA, compañía detrás de Rever Pass y Be Rebel. La empresa ingresó en concurso preventivo con deudas superiores a los $7.000 millones, aunque mantiene activa su planta de Ricardo Rojas, más de 100 trabajadores y 13 locales comerciales.
En medio de la reestructuración, sin embargo, la propia firma comenzó a reemplazar parte de su matriz productiva por un esquema con mayor participación de productos importados.
El movimiento coincide con una tendencia que aparece tanto en los relevamientos industriales como comerciales. CAME detectó entre los fabricantes una mayor presión competitiva de productos del exterior y, entre los comercios, una creciente presencia de prendas importadas.
El concurso preventivo tampoco significa que las dificultades desaparezcan una vez abierto el expediente. En varios casos, las compañías llegan a esa instancia con estructuras laborales y productivas ya muy reducidas.
Remeras del Sur, fabricante de indumentaria corporativa para compañías como Claro, Mercedes-Benz, Michelin y Toyota, ingresó en concurso preventivo con un pasivo cercano a los $357 millones. Al momento de iniciar el proceso mantenía apenas siete empleados.
En Santa Fe, Texilo SA solicitó su concurso con deudas superiores a los $2.500 millones. La empresa busca utilizar el procedimiento para mantener activa su planta de Desvío Arijón y preservar sus 24 puestos de trabajo.
Una situación todavía más extrema atraviesa Fisipa, fabricante de hilados sintéticos instalada en la histórica planta de la ex Sniafa, en La Plata. La firma llegó al concurso con un pasivo de $565,4 millones y solamente ocho trabajadores registrados.
También Lulea Mindful Athletes, dedicada a la indumentaria deportiva, recurrió este año a la Justicia con un pasivo cercano a $974 millones. Entre los factores señalados por la compañía aparecen la caída del consumo, los costos financieros y la mayor presencia de productos importados.
La diferencia entre los casos es importante: un concurso preventivo no equivale a una quiebra ni un cierre de planta significa necesariamente la desaparición completa de una empresa. Pero durante los primeros ocho meses de 2026, ambas situaciones comenzaron a repetirse dentro de una industria que produce menos, tiene buena parte de sus máquinas detenidas y enfrenta un mercado interno todavía debilitado.
Con la producción acumulando una caída superior al 26% hasta mayo, las ventas minoristas nuevamente en retroceso durante julio y menos de la mitad de la capacidad textil en funcionamiento en junio, los cierres dejaron de aparecer como episodios aislados.
El mapa que dejan estos casos muestra una industria en plena reconfiguración: algunas compañías dejaron de fabricar, otras intentan sostenerse con estructuras más chicas y un tercer grupo empieza a complementar o reemplazar producción local con mercadería del exterior. El desafío ya no pasa solamente por recuperar el nivel de actividad, sino por encontrar un modelo de negocios que pueda sostenerse en un mercado con mayor presencia importada y un consumidor más selectivo.
FUENTE: Ámbito Financiero
Economía
El Financial Times alertó sobre la morosidad en Argentina y catalogó como «dolorosas» las reformas de Milei
El diario británico advirtió sobre niveles récord de atrasos en el pago de créditos, el peso del endeudamiento en los presupuestos familiares y la decisión de la Casa Rosada de no intervenir.
Publicado
21 horas atrásel
28 agosto, 2026
La prensa internacional puso el foco sobre el panorama financiero de los hogares en la Argentina. En una nota publicada por el Financial Times, advirtió sobre los niveles récord de morosidad en el país y afirmó que las familias «luchan por pagar sus deudas», al tiempo que tildó de «dolorosas» las reformas impulsadas por el gobierno de Javier Milei.
La publicación británica titulada: “Los argentinos luchan por pagar sus deudas en la dolorosa reforma económica de Javier Milei” comienza con la historia de un chofer de aplicación que pidió un préstamo de u$s1300 para arreglar su auto, pero que “en cuestión de meses empezó a incumplir con los pagos, ya que sus ingresos no alcanzaban para cubrir sus gastos”.
“Los préstamos incobrables son consecuencia de los profundos cambios en la economía argentina bajo el mandato del presidente libertario Javier Milei”, señala Financial Times. Por otro lado, el medio británico apunta que la gestión libertaria recortó el gasto público y redujo la inflación anual “desde un máximo del 289% a principios de 2024 hasta el 34%”.
El Financial Times señala que “los préstamos incobrables son consecuencia de los profundos cambios en la economía argentina bajo el mandato del presidente libertario Javier Milei”. Además, el medio británico describió el recorte del gasto público y la baja de la inflación de la gestión libertaria.
El detalle
Según el periódico, «la estabilización económica impulsada por Milei ha incentivado a los bancos a conceder préstamos, al tiempo que sus medidas de austeridad han generado una mayor necesidad de endeudamiento para muchas familias».
Este endeudamiento se refleja en miles de hogares argentinos, donde el pago de compromisos con entidades financieras ya equivale al 24% de la masa salarial. Al sumar los gastos fijos, una familia promedio tiene comprometido casi el 50% de sus ingresos. Mientras el consumo interno no logra despegar, desde el Ejecutivo insisten en que la situación constituye «un asunto entre privados», derivado del encarecimiento del crédito tras el proceso electoral de 2025.
En ese punto, el Financial Times indica que la combinación de las medidas económicas de Milei, “ha provocado que unos 5,8 millones de personas se atrasen en sus pagos, casi un tercio del total de prestatarios”. Además, el medio británico destacó la gravitación del ministro de Economía, Luis Caputo, de quien subrayó que a pesar de la creciente morosidad continúa buscando “alternativas para expandir el mercado crediticio”.
El artículo tiene cómo uno de sus ejes un cambio de paradigma respecto al horizonte económico del país. “La economía argentina, conocida por su volatilidad, ha disuadido durante mucho tiempo a los bancos de conceder préstamos al sector privado. En cambio, obtenían dinero fácil de los gobiernos nacionales, que en los últimos años emitieron enormes volúmenes de deuda con intereses para financiar el gasto”, sostiene el medio británico, y argumenta que ese cambio de timón se logró gracias a la “austeridad” de Milei, quien ahora “anima a los bancos a buscar empresas y particulares como clientes”. Ámbito/
Economía
Empresarios pyme y representantes de los trabajadores convocaron a reconstruir el diálogo por la producción y el empleo
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23 horas atrásel
28 agosto, 2026
Más de 300 representantes del sector productivo, empresarial, sindical y académico del país, convocados por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la Confederación General del Trabajo (CGT), la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE) y la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), se reunieron en la jornada “Argentina Produce: Diálogo que Construye”. “La situación actual es muy difícil para todos los sectores que hoy nos encontramos en la ciudad de Rosario”, dijo el presidente de CAME, Ricardo Diab.
“Como representantes de los comerciantes, no nos da lo mismo la venta de productos nacionales o importados, porque cada fábrica que cierra implica empleos que se pierden, y cada trabajador que se queda sin ingresos fijos es, a la vez, un consumidor que el sector comercial pierde”, continuó.
Durante el evento realizado en la Asociación Empresaria de Rosario (AER), los empresarios pyme y la CGT dejaron un fuerte mensaje: frente al deterioro de la actividad industrial, la pérdida de empleo, la baja del consumo y la ausencia de espacios para el consenso es necesario recuperar el diálogo para construir una agenda de desarrollo de largo plazo. Así, las expresiones durante el encuentro dejaron en evidencia el escenario complejo al que se enfrentan las pymes comerciales, las industriales y los trabajadores.
Por su parte, el secretario general de la CGT, Jorge Sola, remarcó que “empresarios y trabajadores representan intereses diferentes, pero comparten el mismo objetivo de generar más y mejor riqueza para la Argentina”. Asimismo, consideró indispensable construir un proyecto productivo que surja del consenso entre quienes invierten, producen, generan empleo y aquellos que trabajan. “No vemos proyectos para la industria ni para el comercio. Hay una oportunidad para corregir ese rumbo, y quienes estamos acá somos actores importantes para la construcción de una política productiva», expresó.
En ese sentido, Diab resaltó que “la mayoría de las empresas que representamos no tienen más de 10 trabajadores. Por eso, quienes hoy los representan están acá con nosotros en la búsqueda de soluciones a los problemas que nos aquejan a todos. No estamos en contra de nadie, estamos a favor de lo que sea mejor para las pymes y sus empleados”.
A su turno, el titular de ADIMRA, Elio Del Re, aseguró: “Decimos ‘Argentina Produce’ porque ese es el lugar al que queremos ir. Lo pensamos con todos los sectores, abrazando a la industria, al comercio, al agro, a la ciencia y a la tecnología. No hay que excluir a nadie, y todos debemos trabajar en conjunto para el desarrollo de la Argentina que queremos”. También enfatizó que “el desarrollo de Vaca Muerta debe llegar a todo el país, y es un desafío para todo el sector productivo nacional, como la expansión y la evolución de la agroindustria. La industria no es el problema de Argentina, es parte de la solución”.
Por último, el presidente de FISFE, Javier Martín, afirmó que el país enfrenta “grandes oportunidades, pero también enormes desafíos. Argentina tiene posibilidades de resolver una restricción histórica gracias al gas, el petróleo, la minería y el agro, pero con eso no alcanza para 50 millones de argentinos. Necesitamos un proyecto productivo que incorpore ciencia, tecnología y trabajo calificado”. Además, advirtió que el segundo semestre será “muy complicado” para la industria y destacó su preocupación por la falta de políticas orientadas a reactivar la capacidad productiva y el mercado interno. “Valoro los avances en materia de estabilidad macroeconómica e inflación. Lo que no vemos son políticas que promuevan un incremento de la capacidad productiva”, finalizó.
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