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Política

El Gobierno propuso derogar el Estatuto del Periodista a pedido de Clarín

El instrumento aumenta las indemnizaciones para proteger a los trabajadores de las persecuciones.

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El Gobierno propuso la derogación del Estatuto del Periodista, una institución vigente desde hace 80 años que establece los parámetros para el ejercicio de la profesión y que intenta proteger la tarea de los trabajadores de prensa al encarecer sus indemnizaciones frente a los despidos sin causa. El planteo estuvo a cargo del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y fue enunciado en julio pasado en el ámbito de las deliberaciones del Consejo de Mayo. Aunque la iniciativa no volvió a tratarse, su sola mención exhibe la sintonía vigente entre la administración libertaria y los dueños de los principales medios de comunicación, en particular el multimedios Clarín, históricamente opuesto a la vigencia de la norma.

La iniciativa de Sturzenegger, en línea con el intento de eliminación del Estatuto del Viajante de Comercio y el espíritu de las reformas laborales del DNU 70/23 –frenada por la Justicia del Trabajo- y del capítulo específico de la ley Bases, no había trascendido hasta ahora por un acuerdo de confidencialidad implantado en las reuniones del Consejo de Mayo aunque nunca explicitado. De las tres reuniones que se realizaron hasta ahora el planteo fue expuesto sólo en la segunda, adonde se abordaron los proyectos de nuevas reformas laborales para 2026. La sugerencia del ministro de la motosierra encontró eco en el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, pero fue rechazada por el representante sindical de la mesa, Gerardo Martínez.

El Estatuto del Periodista Profesional fue creado en marzo de 1944 por el entonces secretario de Trabajo, Juan Perón, en el mandato de Edelmiro Farrell, y ratificado por la ley 12.908 dos años y medio después. Fija los mecanismos de matriculación de los trabajadores de medios de comunicación, establece la duración de las jornadas laborales, los descansos y las vacaciones, las categorías profesionales y sus regímenes salariales, y los mecanismos de ingreso. Pero el punto históricamente más cuestionado por las patronales de prensa es el de “Estabilidad; ruptura del contrato de trabajo”.

Por tratarse de una profesión inherentemente sujeta a presiones de los poderes políticos y económicos, el instrumento da cuenta de la necesidad de dotar a los trabajadores de una protección extra a la del resto de los asalariados: “La estabilidad del periodista profesional, cualquiera sea su denominación y jerarquía, es base esencial de esta ley, siempre que no estuviera en condiciones de obtener jubilación completa y salvo las causas contempladas en la misma”, señala ese capítulo en su introducción.

La norma prevé como razones de despido con causa y sin derecho a indemnización provocar “un daño intencional” al empleador o producirle “un fraude o abuso de confianza establecido por sentencia judicial”; inasistencias “prolongadas o reiteradas”; sufrir una “inhabilidad física o mental o enfermedad contagiosa crónica” peligrosa para su entorno, y “desobediencia grave o reiterada”. También los pone a salvo de suspensiones prolongadas y garantiza la continuidad laboral en caso de servicio militar o convocatorias excepcionales.
En caso de producirse un despido sin causa el artículo 43 del Estatuto obliga al empleador del trabajador de prensa a preavisar con uno o dos meses (de acuerdo a los años de trabajo) de anticipación; a pagarle “una indemnización sustitutiva equivalente a dos o cuatro meses de retribución, según sea la antigüedad)” y “de un mes de sueldo por cada año trabajado o fracción mayor de tres meses” ante una cesantía injustificada. El punto “d” le añade, sin perjuicio de los pagos ya garantizados, “una indemnización especial equivalente a seis meses de sueldo”.

La idea coincide con el momento de máxima tensión entre el Gobierno y el periodismo por la difusión de audios que involucran a Karina Milei en un aparente entramado de coimas, así como el avance de otras causas que golpean directo al Gobierno y a Javier Milei como la de la criptomoneda Libra o el centenar de muertes por fentanilo contaminado. Y encuentra, circunstancialmente, en la misma vereda al mandatario libertario y a Clarín junto con otros multimedios, como Perfil, cuyas autoridades históricamente se manifestaron contrarias a la vigencia del Estatuto.

El portavoz en el Consejo de Mayo fue Sturzenegger a pesar de no figurar ningún tópico relacionado con la actividad de prensa en el decálogo de compromisos de los firmantes del Pacto de Mayo. Apenas quedó establecida la necesidad de avanzar hacia “una reforma laboral moderna que promueva el trabajo formal”. Gerardo Martínez, representante de la CGT en el Consejo de Mayo y a cargo del sindicato de albañiles (Uocra) desestimó la posibilidad de avanzar por consenso con esa derogación. El dirigente le hizo saber al funcionario que la central obrera no aceptaría ni avalaría una quita de un derecho consagrado por la norma vigente y que cualquier modificación en ese rubro debería explorarse en un ámbito de negociaciones entre las cámaras empresarias del rubro periodístico y los sindicatos de la actividad.

Tampoco consiguió mayor eco Sturzenegger en el equipo de funcionarios. El secretario de Trabajo, Julio Cordero (ex Techint), le hizo saber luego de la reunión que avanzar en una posible derogación del Estatuto del Periodista podría ser perjudicial no sólo en términos políticos para el Gobierno que para entonces se aprontaba para una doble instancia electoral (septiembre y octubre) sino que estaba destinada al mismo resultado que el intento de ponerle fin al instrumento similar que rige en el sector de viajantes, en donde a la indemnización regular prevista en la ley de Contrato de Trabajo se le añade otra por la pérdida de la cartera de clientes de cada trabajador. En ese caso el gremio de Viajantes consiguió rápidamente una cautelar que frenó la derogación incluida en el DNU 70/23.

Política

Se cayó la reforma de la ley de Tierras: el oficialismo no consiguió los votos para avanzar con el proyecto en el Senado

La inseguridad para obtener mayoría y la sensibilidad que despertó la ley Hubo festejos desde el peronismo.

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Llegó la cuarta: una vez más, el Gobierno no logró avanzar con su proyecto de «inviolabilidad de propiedad privada», que buscaba reformar la ley de Tierras, de Manejo del Fuego y los regímenes de desalojos y expropiaciones. Aunque logró prorrogar el tratamiento del proyecto para una posible sesión el 6 de agosto, el oficialismo tuvo que admitir el control de daños en la sesión y dejó un fuerte mensaje hacia la interna: «La decision de cómo se trabaja acá la tomamos nosotros».

La trayectoria de intentos frustrados inició el 4 de junio, siguió el el 11 de junio, continuó el 25 de junio y culminó en esta ocasión. Pese a eso, la caída no es la peor noticia para el oficialismo, ya que después de quince borradores de la ley de «inviolabilidad de la propiedad privada» el desacuerdo sobre su contenido se acrecentó y todos señalan distintas responsabilidades. El Ministerio de Desregulación, desde donde provino el impulso del proyecto, fue el último actor que recibió con malestar la última redacción. «Cuando lo discutimos en la mesa politica estaban todos de acuerdo, pero después a Sturzenegger le disgustó», plantearon en el Senado.

Otra voz del oficialismo tuvo una lectura más negativa: «Perdimos los votos ahí dentro«. Uno de sus aliados señaló para Ámbito que el Gobierno «quiere más tiempo para seguir negociando» y apuntaron que hasta el partido de la Selección argentina «no ayudó»: «estaba el tema Malvinas contra la venta de tierras a extranjeros». El bloque peronista celebró con aplausos dentro del recinto, mientras que afuera exhibieron una mirada más optimista: «Les ganábamos la votación. Vamos a ver si para agosto algún senador se tuerce, es muy áspero votar una cosa así».

Villarruel estuvo en el foco de atención en la sesión del Senado.

Villarruel estuvo en el foco de atención en la sesión del Senado.

Desde el Gobierno también anotaron una pérdida del apoyo unánime que les ofrecía el bloque radical, cuyo comité nacional emitió un comunicado en plena sesión criticando el proyecto de reforma. «Se trata de eliminar limitaciones razonables, comprometiendo así la soberanía nacional, el control sobre las fronteras y los recursos estratégicos del país«, consideraron en el documento. La UCR fue uno de los que más intervino sobre la redacción original del proyecto, proponiendo el debatido «silencio administrativo» y tensionando por el Consejo Federal de Registros de la Propiedad Inmueble.

El oficialismo buscará insistir con la propuesta tras el receso invernal del Congreso, que se extiende hasta el 31 de julio, y lo llevará directamente a sesión sin elaborar un nuevo dictamen. Ante ello, relativizan el Registro de Tierras Rurales, al que calificaron como «atrasado, porque no tiene todas las transacciones que se hicieron» y señalaron que la actual ley de Tierras «ya se incumple y nadie dice nada». El Observatorio de Tierras del CONICET y la UBA avalan ese planteo: existen distritos que superan la mitad de sus hectáreas en manos extranjeras, como los salteños San Carlos (59,82%) y Molinos (57,79%), el riojano General Lamadrid (56,7%), el neuquino Lácar (54,17%) y el bonaerense Campana (50,27%). El Ejecutivo, entonces, en lugar de revertir esa tendencia planean institucionalizarla.

La interna, presente en la caída de la sesión

Los trascendidos de una tensa discusión entre Patricia Bullrich y Victoria Villarruel pusieron en peligro el inicio de la sesión en el Senado y destapó nuevamente la interna en la conducción política de La Libertad Avanza (LLA), en donde se multiplican los focos de conflicto. La Vicepresidenta tardó en ingresar a la sesión y se mostraba disgustada con el tratamiento de la agenda parlamentaria. Una vez iniciada, referentes del universo libertario agraviaron a la funcionaria en redes sociales.

«Yo soy bien educada y no hablé para no salir de esa posición», le dijo Bullrich a este medio, al finalizar la sesión. «Villarruel le escribió violentamente a todo el mundo», aseguraron también desde el oficialismo.

Entre los puntos positivos de la sesión, La Libertad Avanza exaltó más el elemento simbólico al avance de los pliegos judiciales aprobados. En ese sentido, consideraron que el mensaje más fuerte fue contra la Vicepresidenta. «Demostramos que teníamos el quorum y la decision de cómo se trabaja acá la tomamos nosotros», sentenciaron. /Ámbito/

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«Las Malvinas son argentinas»: el emotivo gesto de Argentina tras vencer a Inglaterra

Los jugadores de la Selección celebraron la clasificación a la final del Mundial 2026 con una bandera que reivindica el histórico reclamo de soberanía.

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Con el corazón en la boca. Así terminaron los jugadores de la Selección Argentina después del agónico triunfo por 2-1 ante Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026. Así, ya con el pasaje hacia otra final de una Copa del Mundo en el bolsillo, los jugadores de la Albiceleste celebraron de cara a la gente y hasta con un trapo más que elocuente, en referencia al reclamo por las Islas Malvinas.

Mientras los jugadores ingleses se retiraban del campo de juego, todavía noqueados por los dos agónicos golpes de Argentina para arrebatarles el partido, los jugadores del combinado nacional se dirigieron al extremo opuesto, para celebrar con su público.

Allí, Lisandro Martínez y Giovani Lo Celso aparecieron con un trapo que decía «Las Malvinas son argentinas», en alusión al histórico reclamo de soberanía sobre las islas, foco del conflicto bélico entre Argentina e Inglaterra en 1982.

Los festejos de ArgentinaLos festejos de Argentina

Si bien en la previa del encuentro mucho se habló acerca de que era tan solo un partido y no un combate, lo cierto es que claramente los futbolistas tuvieron bien presente el hecho. Incluso los héroes de Malvinas, a través de la Federación de Veteranos de Guerra 2 de Abril, publicaron un mensaje en el que pidieron evitar que el partido sea interpretado como una «revancha», sino que sea usado como «un puente para malvinizar y para recordar al mundo» que el reclamo nacional sigue vigente.

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Política

Milei descartó dar asueto por la semifinal contra Inglaterra aunque él seguirá el partido con Karina desde Olivos

En el Ejecutivo aseguran que no está previsto admitir la solicitud de ATE para frenar la actividad desde el mediodía. La mesa chica del Gobierno verá el encuentro desde la Casa Rosada.

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Javier Milei descarta declarar asueto administrativo por la semifinal del Mundial entre Argentina e Inglaterra. En Nación aseguran que no planean admitir la solicitud de ATE, que pidió un cese de tareas desde las 12 para toda la Administración Pública Nacional, organismos descentralizados, entes públicos, empresas y sociedades del Estado.

Sostienen que el pedido “no está previsto” dentro de la agenda oficial y que no habrá una disposición general para interrumpir la actividad estatal. En despachos oficiales remarcan que cada área podrá organizarse según sus necesidades, pero sin una decisión nacional que suspenda la prestación de servicios administrativos.

La Casa Rosada recibió el planteo formal de ATE, dirigido a Javier Milei y con copia al secretario de Trabajo, Julio Cordero. El gremio argumentó que el partido “supera el marco estrictamente deportivo” y pidió mantener guardias mínimas en sectores críticos para cubrir urgencias y emergencias.

En Balcarce 50 toman distancia del reclamo sindical y remarcan que los ministros verán el partido por su cuenta. Buscan evitar que la semifinal altere el funcionamiento administrativo del Estado, aunque reconocen que atravesará la jornada política por su carga simbólica y deportiva.

El Presidente seguirá el partido desde la Quinta de Olivos acompañado por Karina Milei. En su entorno insisten en que el jefe de Estado mantendrá el perfil bajo que viene sosteniendo durante el Mundial para evitar una lectura de utilización política de la Selección.

 

Javier Milei seguirá el partido desde la quinta de Olivos

El Ejecutivo tendrá, sin embargo, parte de la mesa chica en la Casa Rosada. Santiago Caputo verá la semifinal en Balcarce 50 junto a la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzabal, y su mano derecha, Macarena Alifraco. No está confirmado si Diego Santilli también seguirá el partido desde la sede de Gobierno.

La Casa Rosada combina ese perfil bajo con un fuerte despliegue preventivo. El Ministerio de Seguridad reforzó el operativo en la zona de la embajada británica, con unos 300 efectivos de la Policía Federal, vallados, anillos de seguridad y custodia sobre tres objetivos sensibles: la sede diplomática del Reino Unido, la Embajada de Israel y el propio Ministerio de Seguridad.

Alejandra Monteoliva aseguró que no se permitirá el ingreso de banderas políticas al estadio

En Balcarce 50 explican que la decisión responde al componente simbólico del cruce con Inglaterra, la memoria de Malvinas y la posibilidad de concentraciones espontáneas antes o después del partido. “Van a tomarse recaudos como si fuera un 2 de Abril”, expresan en Nación.

El Gobierno también monitoreará los eventuales festejos en el Obelisco y en otros puntos de alta circulación de la Ciudad. La coordinación será entre fuerzas porteñas y federales, con el objetivo de evitar incidentes, daños contra edificios públicos o situaciones de tensión frente a representaciones diplomáticas.

El Ejecutivo sigue además el operativo en Atlanta, donde se jugará la semifinal. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, informó que habrá 1600 agentes policiales y que la coordinación incluyó a la FIFA, el FBI, autoridades estadounidenses, fuerzas inglesas y delegados argentinos de seguridad.

La Casa Rosada también tomó nota de las restricciones para el ingreso al estadio. Las autoridades del evento no permitirán banderas, carteles, camisetas u otros elementos con mensajes políticos, raciales o provocativos, una categoría en la que Monteoliva incluyó las referencias a Malvinas. En Balcarce 50 reconocen que esas declaraciones no cayeron bien internamente. “Tenemos un problema”, admiten en despachos oficiales.

El Gobierno busca ahora evitar que la discusión por las banderas de Malvinas opaque el operativo de seguridad. Remarcan que la Argentina participa del esquema como delegación de coordinación y recomendación, pero que las reglas de ingreso al estadio son aplicadas por la organización y las autoridades locales.

En Balcarce 50 sostienen que todavía no hay avances en contactos concretos para un eventual recibimiento de la Selección si Argentina llega a la final o gana el Mundial. La definición, remarcan, quedará para después de que se resuelva lo deportivo, más allá de que Milei ya puso a disposición la Casa Rosada.

El Gobierno busca separar ese ofrecimiento de cualquier gesto de apropiación política. Milei dijo que, si el plantel acepta ir a la Casa Rosada, él no estará en la foto y hasta prometió vaciar la sede de funcionarios para que el festejo no tenga interferencia oficial.

El Ejecutivo entiende que el partido excede lo deportivo, pero eligió administrar el clima con cautela: sin asueto, sin actos oficiales vinculados al encuentro y con un operativo reforzado por la sensibilidad del cruce. La prioridad pública será la seguridad; la política, por ahora, quedará repartida entre Olivos, Balcarce 50 y los despachos de cada ministro. /TN

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