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Economía

El dólar oficial rozó los $1.400 en el Banco Nación y tocó un récord desde la salida del cepo

En la previa a la elección en la provincia de Buenos Aires, el dólar subió con fuerza y en algunos bancos superó los $1.400.

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El dólar oficial se recalentó y arrancó septiembre con una fuerte alza de $30, en la previa de las elecciones de medio término en la provincia de Buenos Aires y tras un fin de semana donde algunas fuentes confirmaron que el Gobierno vendió dólares que el Tesoro tenía depositados en su cuenta en el Banco Central (BCRA) en el MULC.

El próximo 7 de septiembre se celebran las elecciones de medio término en la provincia de Buenos Aires, donde el mercado parece estar descontando una caída del oficialismo, que tal como lo menciona el economista Federico Glustein en diálogo con Ámbito, en la contienda de Corrientes tuvo un «magro resultado». «La madre de todas las batallas de las elecciones provinciales, antesala de las generales de octubre, se suma a la cuestión política de público conocimiento, muestran las contradicciones entre el mensaje antipolítico y lo sucedido con los audios, donde no hay una clase política que quede al margen de los hechos de corrupción. Esto puede hacerle perder al gobierno las elecciones y su programa promercado», analiza.

«Por otro lado, se desequilibró la macro con tasas explosivas, intervenciones indirectas y licitaciones ad hoc todo para sostener un dolar artificialmente en $1.400 para que no llegue al techo de $1.450, pero esta barrera psicológica, si la pasa, puede generar complejidades y una profundización de esta minicrisis que estamos viviendo», añade.

Por su parte, Andrés Reschini de F2 Soluciones Financieras coincide en la cautela del mercado por los comicios bonaerenses. Y agrega que «puede mezclarse, eventualmente, cuestiones técnicas como la recomposición de la posición de los bancos, a lo cuales se les prohibió hacerlo en la rueda del viernes».

En ese sentido, la tercera regulación del BCRA incluida en la Comunicación «A» 8311 del viernes fue la que más llamó la atención del mercado, ya que entra en vigencia de forma inmediata e incide directamente en la operatoria de la rueda en curso, indica que cada entidad no podrá aumentar su posición neta negativa en moneda extranjera durante el último día hábil del mes con respecto a la que tenía el día anterior.

Dólar: ¿el Tesoro intervino en el mercado?

Uno de los debates que sucedió el fin de semana fue si, efectivamente, el Gobierno había decidido intervenir directamente en el MULC vendiendo dólares, más allá de la participación que ya tenía en el mercado de futuros. Y si bien esta fue la versión más extendida, otras fuentes aseguraban que se trato de una venta de divisas a una provincia para cancelar deudas.

«En las once ruedas que pasaron entre el 11 de agosto y el 27 de agosto, los depósitos en dólares del Tesoro en el BCRA bajaron u$s354 millones. Hasta hace un par de ruedas pensábamos que el descenso sostenido quizás se explicaba por el pago de obligaciones con organismos internacionales (considerando que el Tesoro enfrentaba pagos con el BID, el BIRF, la CAF y otros organismos por un total de u$s208 millones entre el 12 y el 21 de agosto), pero las últimas cifras ya son un fuerte indicio de otra cosa”, indicaron desde 1816.

Paralelamente el dólar blue despegó $25 y cerró a $1.355, mientras que la brecha con el oficial mayorista queda en el 1,5% negativo. El dólar MEP cotiza a $1.379,91; en tanto, el dólar Contado con Liquidación (CCL) opera a $1.384,26 y la brecha se ubica en el 0,7%, aunque el valor es de referencia, ya que en EEUU hay feriado por el Labour Day Wall Street no opera.

Por su parte, desde Bell Bursátil, anticiparon: «La divisa norteamericana volvió a tener una semana con subas a pesar de los esfuerzos del Gobierno y los últimos informes advirtieron que se vendieron dólares en el MULC para contener el valor. Hay que estar atento a cómo se desenvuelve para anticiparse si dejan de ser una mejor opción las tasas. El mercado parece no salir de la desconfianza económica y busca refugio». /Ambito/

Economía

Los 10 electrodomésticos que disparan la boleta de luz y cómo se puede recortar el gasto

Cada vez que llega la factura de electricidad a los hogares se encienden las alarmas en cuanto al nivel de consumo.

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El impacto de los servicios públicos en el presupuesto familiar volvió a poner a la boleta de luz en el centro de las conversaciones de la clase media. En la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires (GBA), las facturas llegan cada vez más «picantes» como resultado del reordenamiento de subsidios, la actualización periódica de los cuadros tarifarios y el peso de los impuestos provinciales y municipales.

Para miles de usuarios del Área Metropolitana, la boleta dejó de ser un gasto residual y se convirtió en un renglón de peso que exige una revisión fina de los hábitos de consumo dentro de la vivienda.

A la hora de hacer números concretos, es clave entender el valor real del suministro resulta clave.
En CABA y el Conurbano, si bien el precio del kilovatio hora (kWh) variable puro se ubica —según el nivel de subsidio (N1, N2 o N3)— en rangos que van desde los $23 hasta superar los $75 para los consumos sin bonificación, el costo final efectivo por kWh instalado en la boleta es sensiblemente mayor.

 

Al sumar la incidencia proporcional de los cargos fijos y la carga impositiva (IVA, tasas municipales y contribuciones provinciales), un hogar de ingresos altos (N1) o de consumo elevado paga un precio final estimado de entre $110 y $140 por kWh consumido.
En los segmentos con subsidio parcial, el valor final ponderado roza los $60 a $85 por kWh para el bloque base, pero se dispara rápidamente al precio pleno apenas se traspasa el tope mensual.

 

Tanto Edenor como Edesur coinciden en un diagnóstico claro: la mayoría de los usuarios desconoce qué electrodomésticos generan los picos de consumo y cómo pequeños hábitos diarios pueden marcar diferencias sustanciales al final del mes.

Los electrodomésticos que más electricidad demandan en el hogar

Al analizar las tablas técnicas de consumo de electricidad elaboradas por las distribuidoras eléctricas del AMBA, queda en evidencia que los equipos dedicados a generar calor o frío extremo son los responsables del mayor caudal de kilovatios hora.

1. Climatización: el verdadero dolor de cabeza

    Caloventor: Es, proporcionalmente a su tamaño, uno de los artefactos más voraces de la casa. Un modelo estándar de 2.000 vatios (W) consume 2 kWh por cada hora de uso. Encendido apenas cuatro horas al día durante el mes, aporta 240 kWh a la factura.
    Acondicionado tradicional (2.200 frigorías – Frío/Calor): Un equipo con tecnología ON/OFF consume un promedio de 1,01 kWh por hora.
    Aire acondicionado Inverter: A diferencia del tradicional, regula la velocidad del compresor sin apagarlo continuamente, logrando un consumo promedio de 0,60 kWh por hora, lo que representa un ahorro de entre el 40% y el 50%.

    Estufa halógena o radiador eléctrico: Oscilan entre 1,2 kWh y 1,9 kWh por hora, posicionándose como alternativas costosas si se utilizan de forma prolongada.

2. Agua caliente y cocina

    Termotanque eléctrico: Es uno de los equipos que más impacto silencioso genera. Un termotanque de 80 litros encendido permanentemente consume unos 2,5 a 3 kWh diarios solo para mantener la temperatura del agua, lo que se traduce en 90 a 110 kWh mensuales.
    Anafes y hornos eléctricos: Un horno eléctrico mediano demanda unos 1,5 kWh por hora, mientras que una sola hornalla de un anafe eléctrico ronda los 1,2 kWh por hora.

    Pava eléctrica: Aunque se utiliza por períodos breves (unos 3 a 5 minutos por hervor), sus 2.000 W de potencia implican unos 0,06 kWh por cada uso. En hogares donde se hierve agua constantemente, el acumulado mensual resulta significativo.

3. Refrigeración y lavado

    Heladera con freezer (uso continuo 24/7): Un modelo convencional con eficiencia energética B o C consume un promedio de 38 a 45 kWh mensuales. Un modelo con tecnología Inverter y clasificación A+++ reduce esa cifra a 18 o 22 kWh mensuales.

    Lavarropas automático: Si se utiliza con agua fría, consume apenas 0,18 kWh por ciclo de lavado. Sin embargo, si se activa el programa de lavado con agua caliente (a 60 °C), el consumo se dispara hasta los 1,2 a 1,5 kWh por ciclo, ya que la resistencia interna debe calentar decenas de litros de agua.

La radiografía del consumo promedio

    Caloventor de| 2.000 W: 240 kWh (4 hs/día)
    Termotanque eléctrico (80L) 1,500 W: 100 kWh (mantenimiento continuo)
    Aire acondicionado (2200 frig. ON/OFF) 1.015 W: 121 kWh (4 hs/día)
    Aire acondicionado Inverter (2200 frig.) 600 W: 72 kWh (4 hs/día)
    Horno eléctrico 1.500 W; 18 kWh (3 hs/semana)
    Heladera con freezer (Clásica) 180 W: 40 kWh (24 hs/día)
    Heladera Inverter (A+++) 90 W: 20 kWh (24 hs/día)
    Lavarropas (Agua fría) 500 W: 3,6 kWh (20 lavados/mes)
    Lavarropas (Agua caliente 60°C) 2.000 W 1,30 kWh/ciclo: 26 kWh (20 lavados/mes)

Televisor LED (43″) | 80 W: 9,6 kWh (4 hs/día)

«Consumo vampiro»: el enemigo invisible de la factura

Ingenieros y especialistas en eficiencia energética advierten sobre un fenómeno que suele pasar desapercibido: el modo Standby o consumo fantasma. Televisores, decodificadores de cable, consolas de videojuegos, microondas con reloj encendido y cargadores de celular conectados sin uso continúan demandando energía eléctrica las 24 horas del día.

De acuerdo con estimaciones del sector, el consumo vampiro representa entre el 8% y el 15% del total de la factura de un hogar urbano. Desconectar los equipos que no se utilizan o agruparlos en zapatillas con interruptor para apagarlos por completo por la noche permite ahorrar el equivalente a un mes entero de consumo de un electrodoméstico mediano.

 

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Economía

La inflación en CABA saltó al 2,9% en julio, con fuertes subas de servicios y efecto vacaciones de invierno

Mientras REM estimó un IPC del 2% para el mes pasado, el dato de la Ciudad abrió un signo de interrogación sobre el registro nacional, que publicará el INDEC la próxima semana.

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La inflación se aceleró con fuerza en julio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). De acuerdo con la medición oficial, el índice de precios al consumidor porteño (IPCBA) saltó al 2,9%, impulsado por el incremento de los servicios y también por factores estacionales.

El dato, publicado este viernes por el Instituto de Estadística y Censos de la CABA, sorprendió a la city. Es que el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que difundió el Banco Central este jueves había arrojado una estimación promedio del 2% para la inflación de julio. Si bien esos pronósticos apuntan al IPC Nacional que elabora el INDEC (se conocerá la próxima semana), lo cierto es que no estaba en los papeles un dato como de hoy.

De esta manera, la inflación porteña acumuló 19,4% en lo que va de 2026. Por su parte, la medición interanual alcanzó el 33,2%.

En la aceleración de julio, hubo un impacto importante del salto que pegaron los precios estacionales (10,9%), principalmente por las alzas en las tarifas del alojamiento en hoteles por las vacaciones de invierno, al igual que en los precios de los paquetes vacacionales, de los pasajes aéreos y de las verduras.

Pero no fue lo único que sobresalió. Los precios regulados aumentaron 3%. En esta división se destacaron las subas en colegios privados, en las tarifas de luz y en las cuotas de las prepagas.

Finalmente, la agrupación Resto IPCBA -proxy de la inflación núcleo- promedió un incremento de 2,2%.

Inflación en CABA: cuáles fueron los rubros que más aumentaron

El rubro con mayor porcentaje de incremento fue el de Recreación y cultura, que se disparó 5,8%. Lo siguió Restaurantes y hoteles (5,3%). En tanto, Educación saltó 4,1%. Por fuera de las divisiones afectadas por el receso invernal, el cuarto mayor aumento correspondió a Equipamiento y mantenimiento del hogar (3,6%).

El rubro Transporte subió 3,1%. Pero dentro de esa división, el transporte de pasajeros saltó 6,1%. El mayor aumento fue el de los pasajes aéreos (21,7%).

En tanto, Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles aumentó 2,7%; Cuidado personal, protección social y otros productos, 2,6%; Salud y Servicios financieros, 2,4%; Información y comunicación, 2,1%; Bebidas alcohólicas y tabaco, 2%; Alimentos y bebidas no alcohólicas, 1,9%. Prendas de vestir y calzado, en tanto, registró una baja del 1,6%.

El porcentaje de suba de los alimentos estuvo influenciado por la estabilidad del precio de la Carne y derivados (+0,2%). En cambio, Verduras, tubérculos y legumbres subieron 9%.

Inflación porteña: por qué el 2,9% no anticipa necesariamente un dato similar a nivel nacional

Aunque la inflación de la Ciudad sorprendió al ubicarse por encima de lo esperado, los analistas anticipan que no puede extrapolarse de manera directa al dato nacional. La principal explicación es metodológica: el IPC porteño otorga una mayor ponderación a los alquileres y a los rubros vinculados al turismo, que durante el receso invernal tuvieron un comportamiento muy distinto al del resto de los precios.

En ese sentido, la consultora PxQ sostiene que buena parte de la diferencia entre ambos índices responde al efecto estacional de las vacaciones de invierno, que impactó especialmente sobre hoteles, paquetes turísticos y transporte aéreo, categorías con una incidencia mayor en la medición de CABA que en la del INDEC.

De cara al dato que difundirá el INDEC la próxima semana, PxQ estima que la inflación nacional de julio se ubicará entre el 1,8% y el 2,1%, siempre que el rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas registre una suba cercana al 1,3%.

La consultora remarca que esa división es la de mayor ponderación dentro de la canasta del IPC nacional, por lo que su comportamiento será determinante para el resultado final.

En cambio, si los alimentos aumentaran alrededor de 1,6%, la inflación podría acercarse al 2,3%, aunque seguiría por debajo del registro observado en la Ciudad, donde el índice estuvo impulsado por el fuerte impacto de los servicios turísticos durante las vacaciones de invierno. /Ámbito/

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Economía

Abad advirtió que Tucumán atraviesa un «equilibrio precario» por la caída del consumo

El ministro de Economía reconoció que la recaudación provincial retrocede mes a mes ante la falta de reactivación económica y alertó sobre el fuerte endeudamiento de las familias en billeteras virtuales

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El ministro de Economía de Tucumán, Daniel Abad, encendió las alarmas sobre la situación financiera de la provincia al reconocer que las cuentas públicas atraviesan un «equilibrio precario«, condicionado por una recaudación que cae en paralelo al estancamiento del consumo. El funcionario también se refirió al deterioro de las rutas nacionales, al riesgo de la llamada «usura digital» y a las herramientas con las que el Gobierno provincial busca sostener la actividad económica en la segunda mitad del año.

Abad explicó que tanto los ingresos por coparticipación federal como la recaudación propia de la provincia dependen de una actividad económica que no logra despegar. Sostuvo que, al no repuntar el consumo, la recaudación desciende de forma sostenida y que la gestión provincial debe ir ajustándose a ese escenario mes tras mes. El funcionario fue directo al calificar la situación financiera actual como un equilibrio precario, sujeto a la evolución de una economía que, según remarcó, todavía no muestra señales claras de recuperación.

Preocupación por el endeudamiento y la «usura digital»

Uno de los ejes que más preocupa a la cartera económica es el nivel de endeudamiento de las familias, potenciado por la falta de educación financiera y por la escasa regulación de ciertos sectores. En ese sentido, el ministro alertó sobre lo que definió como «usura digital», en referencia al fuerte endeudamiento que generan las billeteras virtuales a través de tasas que consideró prohibitivas. Precisó que el costo financiero total de esas plataformas puede volverse devastador para los usuarios, con tasas que —advirtió— llegan del 500% al 700% cuando la deuda entra en mora. Frente a ese panorama, indicó que desde el Gobierno provincial mantienen conversaciones con entidades como el Banco Macro y el Banco Nación con el objetivo de gestionar refinanciaciones razonables que alivien la carga de los trabajadores bancarizados.

Rutas nacionales: la provincia se despega de la responsabilidad

En materia de infraestructura, el ministro fue categórico al deslindar a la provincia de cualquier responsabilidad sobre el estado de las rutas nacionales. Recordó que es el Gobierno nacional el que percibe el impuesto a los combustibles, del cual un 28,5% debería destinarse específicamente al mantenimiento de esas vías a través de Vialidad Nacional. Cuestionó que, pese al pago de peaje, el mantenimiento de las rutas continúe siendo deficiente, algo que —dijo— cualquier automovilista puede comprobar apenas circula por ellas. Remarcó que las provincias no tienen responsabilidad ni facultades sobre las rutas nacionales, aunque igualmente deben afrontar las consecuencias de las tragedias viales derivadas de su estado de abandono.

Inversión y perspectivas para lo que resta del año

En cuanto a las herramientas para reactivar la economía local, el ministro destacó la vigencia de las leyes 9911 y 9952 de fomento a la inversión, que garantizan estabilidad fiscal por diez años y contemplan exenciones progresivas en Ingresos Brutos y en la Tasa de Salud Pública. También confirmó la firma de convenios con la Nación que permitirán dar continuidad a obras en marcha mediante la compensación de deudas recíprocas entre ambos niveles de gobierno.

Pese a asegurar que la provincia tiene garantizado el pago de sueldos y la ejecución de obras hasta fin de año, el ministro cerró su análisis con una advertencia sobre la fragilidad del escenario actual: reconoció que, si bien hoy la situación se sostiene, existe preocupación de fondo, porque si la actividad económica continúa en baja, el panorama financiero de la provincia podría ensombrecerse. /Los Primeros/

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