Parece que ni con Caruso Lombardi alcanzará para salvar a San Martín de protagonizar un nuevo descenso.
En el debut del entrenador con fama de “salvador”, el Santo cayó 1-2 en su propio estadio y quedó al borde del abismo.
El milagro en el que confiaba la dirigencia santa cuando cedió a la tentación de contratar al polémico DT nunca llegó.
Por el contrario, San Martín fue más de lo mismo. Desorden, falta de juego asociado, arrestos individuales y una desesperante anemia ofensiva.
Todo sigue igual
Es decir, el mismo cuadro de situación que presentaba antes de la llegada de Caruso, agravado por algunas desafortunadas decisiones del supuesto milagrero.
Por ejemplo, la ubicación de Oliver Benítez como lateral izquierdo, puesto en el que fue permanentemente superado por Lautaro Acosta, como sucedió con la jugada en la que se la sirvió a José Sand para que abriera el marcador.
La temprana lesión de Ramiro Costa complicó la situación, pero el cuadro se terminó de agravar con el ingreso de Gonzalo Rodríguez, quien tuvo varias claras pero las desperdició todas.
El empate, apelando a una fórmula conocida en el santo y anterior a la llegada de Caruso (centro y cabezazo de Lucas Acevedo) avivó la esperanza.
Duró poco
Pero la ilusión murió en la jugada siguiente: salida rápida de Lanus, combinaciones precisas y gran definición de Acosta, otra vez con Benítez mirándole el número.
En los últimos minutos, con el granate regulando, San Martín acercó algo de peligro con las escaladas de Matías García, pero chocó siempre contra la impericia de sus propios delanteros.
El árbitro adicionó 6 minutos pero no hubo caso. No hubo milagro. Fue derrota nomas.
A partir de ahora, el conjunto de la ciudadela no puede ceder puntos. Un empate, aunque los otros tres partidos sean victorias, lo deja a merced de una buena racha de un rival.