Desde el INDEC elaboraron la Encuesta de Tendencia de Negocios correspondiente a diciembre de 2025, con proyecciones para el primer trimestre de 2026.
La industria manufacturera sigue operando bajo un escenario de demanda interna debilitada, que no solo limita la producción sino que empieza a impactar de manera directa en las expectativas de empleo y uso de horas laborales de las empresas. Así lo refleja la última Encuesta de Tendencia de Negocios elaborada por el INDEC, correspondiente a diciembre de 2025, con proyecciones para el primer trimestre de 2026.
De acuerdo con el relevamiento oficial, más de la mitad de las empresas industriales (52,3%) identificó a la insuficiencia de la demanda interna como el principal factor que restringe su capacidad para aumentar la producción. El dato muestra un deterioro respecto de la medición previa y consolida al mercado interno como el mayor condicionante para el sector fabril.
Muy por detrás aparecen otros factores que históricamente suelen tener peso en la actividad: la competencia de productos importados fue mencionada por el 11,4% de las firmas, mientras que la demanda externa insuficiente y la incertidumbre económica se ubicaron en torno al 6%. Problemas financieros, escasez de insumos o falta de equipamiento quedaron relegados a menciones marginales.
La debilidad del consumo también se refleja con claridad en la cartera de pedidos. En diciembre, el 54,1% de las empresas consideró que los pedidos de sus clientes se encontraban por debajo de lo normal, frente a un 42,4% que los evaluó como normales y apenas un 3,6% que los ubicó por encima. El balance resultante fue ampliamente negativo y se mantiene en terreno desfavorable desde hace meses.
Hacia adelante, las expectativas no muestran un cambio de tendencia. Para el período enero-marzo, casi tres de cada diez empresas esperan una caída adicional en los pedidos del mercado interno, mientras que la mayoría prevé estabilidad y solo una porción menor anticipa una mejora.
Empleo y horas trabajadas: señales de ajuste
El deterioro del mercado interno empieza a trasladarse también al plano laboral. Para los próximos tres meses, el 15,1% de las empresas industriales espera reducir su dotación de personal, mientras que más de ocho de cada diez no prevén cambios y solo un 3,8% anticipa incorporaciones. El balance de expectativas de empleo volvió a ubicarse en terreno negativo.
Una dinámica similar se observa en las horas trabajadas, donde una de cada cinco empresas proyecta una reducción en la carga horaria del personal afectado al proceso productivo, frente a una mayoría que espera estabilidad y un porcentaje menor que prevé un aumento. El saldo negativo en esta variable refuerza la lectura de un escenario defensivo por parte del sector.
En conjunto, los datos confirman que la industria atraviesa una etapa de estabilidad frágil, sostenida más por la falta de alternativas que por un verdadero impulso de la actividad. Con una demanda interna que no reacciona, las decisiones de producción y empleo siguen marcadas por la prudencia y la contención de costos.
Producción estable, pero sin impulso
En ese contexto, las proyecciones sobre el volumen de producción reflejan más cautela que optimismo. Si bien la mayoría de las empresas espera mantener niveles similares a los actuales, el balance entre quienes prevén subas y bajas sigue siendo negativo. La encuesta muestra que el pesimismo domina sobre el optimismo, aun cuando no se anticipa un desplome generalizado de la actividad.
Los stocks de productos terminados, en cambio, no aparecen como una fuente de presión relevante. La mayoría de las firmas los considera adecuados, lo que sugiere que el problema no está en la acumulación de inventarios sino en la dificultad para generar nuevos pedidos.
Por último, las exportaciones muestran un desempeño más débil que los stocks, con una proporción significativa de empresas que las ubican por debajo de lo normal, aunque sin desplazar a la demanda interna como el principal factor de restricción.
Los envíos de coparticipación a las provincias cayeron 6,7% en enero
Así lo destaca un informe de la consultora Politikón Chaco, elaborado en base a datos del Ministerio de Economía. La baja se da en un escenario de estancamiento de la actividad.
No es el mejor contexto para que el ministro del Interior, Diego Santilli trate de convencer a los gobernadores de que apoyen una reforma laboral que contiene una rebaja de impuestos y que, en consecuencia, les quitaría recursos. En enero, los envíos de coparticipación a las provincias cayeron 6,7% en términos reales.
Así lo destaca un informe de la consultora Politikón Chaco, elaborado en base a datos del Ministerio de Economía.
La baja de los envíos a los estados subnacionales se da en un escenario de estancamiento de la actividad y del empecinamiento del ministro de Economía, Luis Caputo, en que se apruebe la rebaja del Impuesto a las Ganancias para las empresas, incluida en ese proyecto.
Según trascendió, el ministro del Interior le habría comunicado al presidente Javier Milei que la reforma laboral podría salir sin mayores problemas si se retirara ese artículo que implica pérdida de fondos para los gobernadores. Sin embargo, Caputo exigiría que no se quite.
Y es que el Impuesto a las Ganancias es coparticipable, por lo que las provincias serían las más perjudicadas. En ese contexto, comenzar el año con un desplome de la coparticipación cercano al 7% no es una buena noticia para ninguna de las partes.
Las provincias cuentan así con más argumentos para rechazar la iniciativa, mientras que Caputo aspira a reactivar una economía que, a esta altura, luce empantanada, a través de alguna rebaja impositiva que incentive la inversión privada. De hecho, en recientes declaraciones, el funcionario reconoció que la fase de recortes del gasto público se está terminando y que, para sostener el superávit fiscal, será necesario que la economía se expanda.
Según Politikón Chaco, en enero “las transferencias automáticas de recursos de origen nacional distribuidas al consolidado de provincias y CABA totalizaron $5,85 billones, presentando así un descenso real del 6,7% interanual; a su vez, frente al mes previo, también mostraron un retroceso, aunque más leve (-0,7% real mensual)”.
Detalle de los envíos
COPARTICIPACIÓN FEDERAL DE IMPUESTOS
Alcanzaron los $5,39 billones (92% del total) y exhibieron una caída real del 8% interanual, explicada por una baja de casi el 12% del IVA y un estancamiento del Impuesto a las Ganancias, que apenas subió 0,2%.
LEYES Y REGÍMENES ESPECIALES
Totalizaron envíos por $190.574 millones (3% del total) y mostraron un incremento real del 9% interanual, variación positiva impulsada casi en su totalidad por la suba de los fondos provenientes del Monotributo (118,6%) y por los recursos del Régimen de Energía Eléctrica (que no había registrado fondos en enero de 2025).
Por el contrario, dentro de este grupo se observaron caídas en Bienes Personales (-14,3%), en el IVA de la Seguridad Social (-11,8%) y en el Impuesto a los Combustibles (-1,1%).
COMPENSACIÓN DEL CONSENSO FISCAL
Estos recursos volvieron a mostrar una buena dinámica: totalizaron $265.907 millones (5% del total), con una suba real del 14,1%.
El detalle confirma que, en definitiva, la merma de recursos provinciales derivada de la recaudación tributaria es la principal explicación de la caída de las transferencias.
El informe revela además que “las transferencias automáticas de enero de 2026 se convierten en el segundo peor enero desde, al menos, 2017, ubicándose únicamente por encima del registro de enero de 2024 (+4,9%) y por debajo del correspondiente al resto de los años”. /Ámbito Financiero
El Gobierno nacional confirmó este viernes que, a partir de febrero, las tarifas de gas natural y electricidad registrarán incrementos significativos para usuarios de todo el país. Según lo oficializado, la tarifa de gas experimentará una suba del 16,9%, mientras que la de luz se ajustará alrededor del 3,6%, como parte de una nueva etapa de readecuaciones tarifarias que buscan ordenar los cuadros de precios de los servicios públicos básicos.
La decisión fue comunicada por autoridades del Ministerio de Economía en un contexto de evaluación de costos y estructura de subsidios, con el objetivo de reducir gradualmente el impacto fiscal de los subsidios energéticos y alinear las tarifas con los costos reales de provisión. Esto forma parte de un cronograma de ajustes que se viene implementando desde la gestión previa y que se profundiza a comienzos de 2026.
El incremento del 16,9% en gas representa uno de los ajustes más altos de los últimos años y se aplicará de manera escalonada en las distintas categorías de usuarios, tanto residenciales como comerciales, después de revisiones técnicas y propuestas presentadas por los organismos reguladores. Por su parte, el ajuste del 3,6% en electricidad afectará las tarifas de energía eléctrica, manteniendo la segmentación por ingresos y consumo en los hogares.
Desde el Ejecutivo indicaron que las subas están motivadas por la necesidad de garantizar la sostenibilidad del sistema energético, asegurar inversiones en redes y generación, y avanzar hacia un esquema tarifario que reduzca las distorsiones creadas por subsidios generalizados. También explicaron que se mantendrán mecanismos de protección social para sectores de bajos recursos y consumos esenciales conforme a lo establecido por normativa vigente.
Organizaciones de consumidores y sectores sociales ya anticiparon críticas al impacto de las subas en los bolsillos de las familias, en un contexto de presiones inflacionarias y costos crecientes. En particular, se prevé que las tarifas de gas, al ser un servicio esencial durante los meses más fríos del año, generen inquietud entre usuarios residenciales.
El Gobierno señaló que los ajustes serán acompañados por campañas informativas para que los usuarios conozcan los nuevos valores, los cuadros tarifarios por categoría y los mecanismos de asistencia disponibles para aquellos que lo requieran.
Los usuarios podrán consultar sus nuevos valores y fechas de aplicación a través de las páginas oficiales del Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS) y del Ente Nacional de Energía Eléctrica (ENRE), así como en las boletas de cada servicio.
Cómo impactan los aumentos de gas en los hogares
El impacto de los aumentos será diferente según la categoría de usuario y el nivel de consumo.
La categoría Residencial más numerosa (R1), que representa el 42% del total de usuarios (casi 4 millones de hogares), tendrá aumentos de $3000 o menos.
Aproximadamente 1 de cada 5 usuarios verá un incremento menor a $1000.
Para las primeras 4 categorías residenciales (el 70% de los usuarios de gas del país), los aumentos promediarán entre $960 y $6400.
Para el 30% restante, que corresponde a las categorías residenciales de mayor consumo, los incrementos irán de $2900 a $11.300 en promedio.
La mesa de los argentinos atraviesa una transformación estructural inédita. El consumo de carne vacuna se derrumbó un 42% en las últimas tres décadas, pasando de 52 kilos por habitante en 1990 a solo 30 kilos en 2025. En contrapartida, el pollo y el cerdo ganaron terreno impulsados por una ecuación económica contundente: hoy, con lo que cuesta un kilo de asado, se pueden adquirir cuatro kilos de pollo.
En base a un informe del Instituto de Economía de la UADE (INECO), el consumo total de carnes en el país creció un 12%, pero cambió drásticamente su composición. Actualmente, la carne vacuna y la avícola empatan en participación, representando cada una el 36-38% de la dieta, mientras que el cerdo ya alcanza el 15,2%.
El asado, en precios históricos
El relevamiento destaca que el precio del asado se encuentra un 47% por encima de su promedio histórico. El valor actual ronda los $15.340, muy lejos del promedio de $10.449 (a valores constantes) registrado entre 1996 y 2025.
Esta disparidad de precios modificó los hábitos de compra. «Mientras que en el 2000 un consumidor debía elegir entre comprar 1 kg de asado o 2 kg de pollo, hoy decide entre comprar 1 kg de asado o 4 kg de pollo», detalla el estudio.
El poder de compra del salario
A pesar de los precios altos, el informe señala una leve recuperación en el poder adquisitivo medido en carne durante la actual gestión.
Promedio histórico (1996-2025): Un salario permitía comprar 191 kg de asado.
Gestión actual (2024-2025): El promedio es de 154 kg, superando los 150 kg del período 2020-2023, aunque todavía lejos de los picos de 2008 (277 kg).
Exportaciones y liderazgo global
El fenómeno de precios también se explica por la dinámica exportadora. En los últimos 23 años, las ventas al exterior de carne vacuna crecieron un 230% en volumen y más de un 900% en valor, presionando los precios domésticos.
Aun así, Argentina retiene un título mundial: a pesar de la baja en el consumo interno, el país sigue liderando el ranking global de consumo de carne vacuna per cápita, triplicando el promedio de los países analizados por la OCDE. /Noticias Argentinas