El costo de la energía eléctrica en Tucumán tendrá un nuevo impacto en el bolsillo de los usuarios a partir de febrero, cuando las boletas comiencen a reflejar un incremento total del 13,4%. La actualización fue aprobada por el Ente Único de Control y Regulación de los Servicios Públicos de Tucumán (Ersept) y comenzó a regir desde la segunda quincena de enero, aunque su efecto pleno se sentirá en las próximas facturaciones.
Desde el organismo regulador aclararon que la medida responde a los mecanismos previstos en el marco regulatorio vigente y que no guarda relación con la Revisión Tarifaria Integral (RTI), actualmente en análisis tras la audiencia pública realizada el 5 de enero. En ese ámbito participaron representantes de la Empresa Distribuidora de Energía de Tucumán (Edet), asociaciones técnicas, la Defensoría del Pueblo y otros organismos vinculados al sistema eléctrico.
El gerente de Asuntos Económicos del Ersept, Alejandro Danon, explicó que el aumento se estructura a partir de dos componentes bien definidos. Por un lado, el denominado pass-through, vinculado a los costos de generación y transporte de la energía que fija la Secretaría de Energía de la Nación, y que en este caso implica un ajuste del 3,6%. Por otro, el Valor Agregado de Distribución (VAD), asociado a los costos operativos de Edet, que tendrá una suba cercana al 9%. La suma de ambos factores conforma el incremento final del 13,4%.
Danon recordó que la última actualización tarifaria había sido otorgada en abril de 2025 y sostuvo que, medido en términos reales, el nuevo ajuste se ubica por debajo de la inflación acumulada. Según detalló, si se compara la inflación registrada entre febrero y abril de 2025 con el aumento de precios correspondiente al período noviembre 2025-enero 2026, el resultado arroja una variación real negativa del 5%.
Respecto de la Revisión Tarifaria Integral, el funcionario fue enfático al marcar diferencias y señaló que se trata de un proceso independiente que se realiza cada cinco años. En la actualidad, el Ersept se encuentra evaluando las presentaciones realizadas durante la audiencia pública, que incluyen propuestas sobre el nuevo cuadro tarifario, la regulación del servicio, los planes de inversión y los regímenes de calidad que deberá cumplir la distribuidora.
Desde la Defensoría del Pueblo de Tucumán, su titular Eduardo Cobos puso el foco en la calidad del servicio y en las falencias que arrastra el sistema eléctrico en la provincia. Señaló que uno de los principales reclamos es la deficiente prestación y las demoras en la reposición de elementos dañados por la red. Además, remarcó que, si bien Edet plantea en la audiencia el valor que considera necesario para la distribución, la decisión final sobre los cuadros tarifarios queda en manos del ente regulador.
Cobos también subrayó que la Defensoría se encuentra preparada para discutir no sólo los valores, sino también el destino de las inversiones y las obras realizadas en los últimos cinco años, al tiempo que reclamó un relevamiento integral del estado del servicio en toda la provincia antes de definir cuánto deben pagar los usuarios.
Por último, el defensor del Pueblo advirtió sobre los cambios en la segmentación de subsidios que impulsa el Gobierno nacional y recomendó a los usuarios revisar cuidadosamente su categorización en la boleta. Indicó que quienes perciban ingresos inferiores a tres canastas básicas —equivalentes a $ 3.700.000— deben figurar como usuarios N2, y que en caso de estar mal segmentados pueden iniciar el trámite de corrección a través de la aplicación Mi Argentina o en la Defensoría.
No obstante, alertó que nuevas condiciones, como la tenencia de planes de auto vigentes, podrían dejar sin subsidio a numerosos usuarios en los próximos meses.
La actividad metalúrgica en Argentina registró una variación interanual negativa del 4,4% durante el mes de julio, según un informe sectorial.
Con este resultado, acumula una contracción de 5,5% en lo que va del año, operando en niveles que la industria define como “un piso históricamente bajo”.
En la comparación con el mes anterior la producción presentó un incremento del 0,1%.
A pesar de este leve movimiento mensual, el uso de la capacidad instalada se ubicó en el 39,2%, lo que representa una caída de 6,0 puntos porcentuales frente al mismo mes de 2025 y refleja un uso acotado del aparato productivo.
Los datos surgen del informe mensual elaborado por el Departamento de Estudios Económicos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA).
El documento confirma que el escenario industrial actual mantiene características recesivas similares a los períodos de salida de la pandemia de 2020.
En el análisis sectorial, la mayoría de los rubros mostraron retrocesos. Los sectores de Bienes de Capital (-9,5%) y Maquinaria Agrícola (-7,7%) encabezaron las bajas, seguidos por Equipos y Aparatos Eléctricos (-4,3%) y Equipamiento Médico (-3,9%).
El único rubro con signo positivo fue Autopartes, que creció 1,9% mensual, aunque mantiene una baja acumulada del 3,1% en el último semestre.
El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, detalló que “la producción metalúrgica continúa estancada, con índices de productividad históricamente bajos, que configura un escenario de mucha incertidumbre que nos permita avizorar un sendero de recuperación”.
Asimismo, el directivo señaló que la baja demanda afecta la operatividad y que “se torna vital el desarrollo de herramientas tendientes a promover la inversión para de este modo poder sostener el empleo en todo el entramado industrial”.
A nivel geográfico, la caída afectó a todas las provincias analizadas. Córdoba registró el retroceso más pronunciado con un 7,9%, seguida por Buenos Aires con un 5,8%.
Por su parte, Mendoza y Entre Ríos mostraron bajas de 4,6% y 4,2% respectivamente, mientras que Santa Fe presentó la caída más acotada del conjunto con un 3,8%.
Finalmente, el nivel de empleo del sector registró una caída interanual de 2,2%.
Las expectativas para el corto plazo son de cautela, ya que 7 de cada 10 empresas no prevén cambios en sus niveles de producción para el próximo trimestre.
La División Motovehículos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA) informa que el número de unidades patentadas durante julio de 2026 fue de 71.217 motovehículos, esto es una suba interanual del 30,4% ya que en julio de 2025 se habían registrado 54.600 unidades. Si la comparación es contra el pasado mes se observa una suba del 3,4%, ya que en junio de este año se habían registrado 68.850 unidades.
De esta forma, en los siete meses acumulados del año se patentaron 511.986 unidades, esto es un 41,9% más que en el mismo período de 2025, en el que se habían registrado 360.709 vehículos.
En cuanto a la participación, se observan cambios con respecto a junio en los primeros puestos, Honda siguió liderando cómodo el mercado con 15.209 unidades, seguida ahora por Gilera, que quedó segunda, con 8.590 y Motomel, tercera, con 8 .186, que envían a Keller, que fue segunda en junio, a la cuarta posición, con 7.341 unidades. Al igual que el mes pasado, Corven se mantiene en la quinta posición, con 7.341. Lógicamente también hay cambios en el modelo más patentado, con el regreso al primer puesto de la Honda Wave 110S, con 8.300 motos, seguida ahora por la Keller KN 110-8, con 6.288, y la Gilera Smash, que recordemos lideró abril, en el tercer escalón, con 6.251. La Motomel B110, con 4.763 sigue en la cuarta posición, y la Corven Energy 110 con 3.901, completó el top cinco de julio.
Tucumán integra el ranking de provincias con mayor patentamientos de motos
Durante el mes de julio, en Tucumán se vendieron 5.704 unidades lo que representa un crecimiento mensual de 21.6% y un avance interanual de 73,3%.
La provincia quedó tercera en el ranking, detrás de Buenos Aires y Santa Fe, de acuerdo al informe de la División Motovehículos de ACARA.
Las ventas por el Día del Niño bajaron 2,5% interanual
A pesar de los esfuerzos comerciales orientados a captar volumen mediante descuentos agresivos y cuotas, la demanda respondió de manera selectiva, postergada y se volcó hacia tickets de menor escala.
Las ventas por el Día del Niño cayeron 2,5% frente a la misma fecha del año anterior, medidas a precios constantes. A pesar de los esfuerzos comerciales orientados a captar volumen mediante descuentos agresivos y cuotas, la demanda respondió de manera selectiva, postergada y se volcó hacia tickets de menor escala. En consecuencia, la tracción generada resultó insuficiente para quebrar la tendencia de estancamiento del mes y consolidar un repunte estructural de la actividad.
El 81,2% de los comercios encuestados adhirieron a acciones promocionales (5,8 puntos porcentuales menos que el año anterior), destacándose con un 55,3% la financiación con tarjeta y con un 46,2% los descuentos en efectivo. El gasto medio por operación se situó en $45.892 en contraste con los $33.736 del año anterior, reflejando una suba en términos reales del 0,8% una vez absorbido el impacto inflacionario.
En términos de desempeño relativo a lo proyectado, los resultados mostraron un panorama ajustado a metas conservadoras. Mientras que un 43,6% de los comercios indicó haber alcanzado ventas en línea con lo previsto, un 41,7% manifestó que la fecha estuvo por debajo de sus estimaciones (38,1% peor y 3,6% mucho peor). Solo un 14,7% logró un balance favorable respecto a lo esperado (12,7% mejor y 2% mucho mejor), evidenciando el límite impuesto por el poder adquisitivo actual.
La información cualitativa relevada evidencia que el desempeño de las ventas respondió primordialmente a estrategias de tracción de flujo financiero y rotación de mercadería. La absorción de costos de financiamiento y la aplicación de descuentos agresivos permitieron alcanzar niveles de colocación similares o levemente inferiores a los del año anterior, aun a costa de comprimir la rentabilidad. En paralelo, el comportamiento del consumidor se caracterizó por la postergación de la decisión de compra hasta el último momento y la priorización de bienes de menor valor unitario, en un contexto condicionado por restricciones presupuestarias y mayor concurrencia de canales alternativos de comercialización.
Respecto a la incidencia de la fecha sobre la actividad, el relevamiento refleja que el impacto comercial fue predominantemente acotado y por debajo de las expectativas de reactivación. Para el 36% de los comercios la fecha sumó movimiento, pero no alteró el panorama general, mientras que un 35,5% reportó un impacto moderado y un 19,3% señaló una nula incidencia en sus ventas. De este modo, apenas el 9,1% consideró que la celebración resultó clave para dinamizar el mes, confirmando que la jornada operó principalmente como un alivio transitorio de liquidez y rotación de inventario más que como un dinamizador estructural del consumo pyme.
Análisis sectorial
La totalidad de los cinco rubros relevados registró contracciones interanuales en sus niveles de venta frente a 2025. Las caídas más pronunciadas se observaron en Juguetería (-4,8%) e Indumentaria (-4,1%), seguidas por Calzado y marroquinería (-3,1%). En tanto, Librería (-1,8%) y Equipos de audio y video, celulares y accesorios (-1%) exhibieron los retrocesos más moderados del período.
Calzado y marroquinería.
En comparación con la misma fecha del año anterior, el rubro presentó una caída del 3,1%. En cuanto al ticket promedio, el mismo se ubicó en $50.680. El sector evidenció una baja tasa de conversión, registrando afluencia de consultas que no se tradujeron en operaciones efectivas debido a la retracción del poder de compra. Frente a este escenario, los comercios adoptaron esquemas comerciales agresivos basados en descuentos directos y planes de financiación para traccionar liquidez, resignando margen de rentabilidad en un mercado altamente competitivo y dependiente de las promociones de última hora.
Equipos de audio y video, celulares y accesorios.
El ticket promedio de compra se ubicó en torno a los $51.136, mientras que, en comparación al Día del Niño del año anterior, las ventas del rubro registraron un descenso del 1%. La demanda se concentró predominantemente en productos complementarios y de menor valor unitario, como accesorios y parlantes portátiles, observándose una menor tracción en artículos principales como celulares. La operatoria comercial dependió casi exclusivamente de opciones de financiamiento en hasta tres cuotas, limitadas por los comercios para preservar márgenes ante el costo financiero, y con una marcada dispersión en los resultados según la gama de productos ofrecida.
Indumentaria y accesorios.
El ticket de compra promedio se ubicó en $42.344, con una caída en la variación interanual del 4,1%, siendo el segundo descenso más pronunciado de la medición. El desempeño del rubro estuvo condicionado por un cambio de hábito donde la indumentaria pierde prioridad frente a otros rubros específicos de la fecha, sumado a la competencia con ferias y canales informales. Para hacer frente a la caída de actividad previa y obtener liquidez, los comerciantes aplicaron descuentos. Eso permitió sostener los volúmenes en niveles similares o levemente inferiores al año anterior, aunque en un marco de márgenes acotados y moderada afluencia.
Juguetería.
El ticket promedio se ubicó en $45.038, con una variación interanual negativa del 4,8%.De este modo, fue la caída más pronunciadadel relevamiento. El desempeño del sector estuvo condicionado por una marcada disparidad en el acceso a herramientas crediticias: mientras algunos locales lograron traccionar operaciones mediante acuerdos específicos y cuotas, otros señalaron una insuficiente oferta de financiamiento por parte de las entidades bancarias. La demanda se inclinó preferentemente hacia artículos de menor costo y compras de último momento, en un contexto de intensa competencia frente a bazares con opciones de bajo precio, plataformas electrónicas, productos importados y ferias informales.
Librería.
El ticket promedio se ubicó en $38.279, con una variación interanual que reflejó una baja del 1,8%. El segmento experimentó un flujo comercial de activación tardía, concentrando la mayor parte de las operaciones durante la jornada del sábado. Para equiparar los volúmenes del período anterior, los comercios recurrieron a esquemas de descuentos y promociones especiales, con una salida orientada casi exclusivamente a títulos de menor formato y bajo costo unitario. Asimismo, se manifestó una pérdida de relevancia relativa del libro como opción de obsequio frente a otros rubros tradicionales de la fecha.