Detienen a 15 personas con pedido de captura que fueron a votar
La Policía de Tucumán trabajó durante todo este domingo para garantizar la seguridad y el transcurso pacífico de las elecciones presidenciales. Personal de la División de Búsqueda y Captura de Prófugos se encargó de la detención de todas las personas que asistieron a votar y sobre las que pesaban pedidos de captura por distintos delitos.
En total, fueron detenidas 15 personas que se presentaron en las escuelas donde debían sufragar y al ser descubiertos, fueron aprehendidos por la Policía en el marco del operativo diagramado por las elecciones presidenciales 2019.
Personal de la División a cargo de Daniel Brito informó que las 15 personas que fueron privadas de su libertad fueron detenidas por homicidio, amenazas, lesiones, tentativa de homicidio, violencia de género, abuso sexual, robo simple, robo agravado y una por tener pedido de paradero.
Una de las personas detenidas por homicidio es un hombre de 35 años que era buscado por un hecho ocurrido el 1° de enero de 2015 en el que asesinó usando un arma de fuego a Juan Marcelo Alderete y Juan Marcelo Medina.
El caso por el que era buscado ocurrió minutos después de las 3 de la madrugada en Barrio Victoria, en la zona sur de la capital. Los dos hombres viajaban en una moto cuando fueron interceptados por una persona que estaba a pie y que, sin mediar palabras, les habría efectuado varios disparos. Vecinos de la zona los hallaron y Alderete, de 38 años, murió antes de que llegue la ambulancia, mientras que Medina, de 34, falleció horas más tarde en el Hospital Padilla.
Minutos después de las 10 de la mañana, se presentó el hombre conocido como “Carlitos” a emitir su voto en la Escuela Martín Miguel de Güemes, en calle Ayacucho y René Favaloro en San Miguel de Tucumán y fue aprehendido, trasladado a la Unidad Especial y puesto a disposición de la Fiscalía Criminal de la II° Nominación.
En cuando al otro homicidio, el hombre de 39 años aprehendido fue sorprendido cuando asistió a votar en el mismo local escolar horas más tarde.
Con respecto al resto de las causas, fue detenido un joven de 26 años por amenazas de muerte, lesiones y violencia de género y un hombre de 39 años por amenazas y desobediencia judicial en la ciudad de Alderetes.
En la Capital, fueron detenidos un hombre de 44 años por amenazas de muerte, lesiones y desobediencia judicial. En Villa Carmela, atraparon un joven de 22 años por robo agravado. En San Cayetano, un hombre de 34 años por abuso sexual con acceso carnal. En la Escuela Sutiaga, en avenida Colón al 2200, un hombre de 27 años por amenazas, lesiones y tentativa de homicidio. En la Escuela Barrio Victoria, ubicada en calle Matheu al 1800 y otro en la Escuela Islas Malvinas, en Cebil Redondo, fueron detenidos dos hombres sobre los que pesaban ordenes de captura por robo agravado y abuso sexual con acceso carnal. Además, un hombre fue aprehendido por pedido de paradero por una orden de prohibición de acercamiento por violencia de género en su contra.
Detienen a “Tao”, acusado de dispararle a un joven en el Barrio Francisco 1°
Efectivos de la División Homicidios detuvieron a un hombre de 31 años, apodado “Tao” , quien está acusado de intentar asesinar a un joven de 23 años el 18 de octubre pasado en el Barrio Francisco 1° de la Capital.
La detención se produjo alrededor de las 18 de este domingo en la vivienda del sospechoso, ubicada en avenida Américo Vespucio al 2.200, en el Barrio 11 de Marzo, en el marco de un allanamiento ordenado por el juez penal Facundo Maggio, del Juzgado penal de la II Nominación. En el domicilio del detenido también se secuestraron elementos de interés para la investigación judicial de la causa.
El hecho ocurrió en la mañana del 18 de octubre pasado. Ese día, la víctima, Esteban Nicolás Villagra, de 23 años, se encontraba en la esquina de su casa, en el Barrio Francisco 1°, cuando se acercó un automóvil y uno de sus ocupantes le realizó al menos ocho disparos con un arma de fuego, que le impactaron en ambas piernas y en el abdomen. Luego fue trasladado a un CAPS del barrio San Martín y posteriormente al Hospital Centro de Salud, donde fue atendido y dado de alta con el correr de los días.
El joven, que se salvó de milagro, acusó a un tal “Tao” de ser el autor de los disparos, por lo que los efectivos de Homicidios realizaron tareas investigativas y rápidamente dieron con el sospechoso logrando su detención. Según las primeras hipótesis que manejan los investigadores, el intento de homicidio se habría producido a causa de una vieja enemistad que existe entre ambos.
El procedimiento, en cumplimiento a la orden judicial, fue supervisado de manera directa por los jefes de la División Homicidios, Christian Peralta y Diego Bernachi.
A casi 20 años del asesinato de la docente Ángela Beatriz «Betty» Argañaraz, una de las causas criminales más conmocionantes de la historia de Tucumán volvió a cobrar impulso tras una impactante revelación de su hermana, Liliana Argañaraz, quien aseguró haber recibido información sobre el posible lugar donde estarían los restos de la maestra, desaparecida desde el 31 de julio de 2006.
Aunque en 2009 la Justicia condenó a Susana Acosta y Nélida Fernández a 20 años de prisión por el homicidio de Betty Argañaraz, el cuerpo de la docente nunca fue encontrado. Esa ausencia convirtió al expediente en uno de los primeros casos de la provincia con condena firme por homicidio sin la aparición del cadáver, pero para la familia la búsqueda nunca terminó.
En una extensa entrevista, Liliana Argañaraz sostuvo que durante estos años logró acceder a una información que considera de enorme importancia para esclarecer definitivamente el caso. Según relató, una persona le aseguró conocer dónde se encuentran los restos de su hermana, aunque el miedo le impide declarar formalmente ante la Justicia.
«Mi hermana está en algún lugar dentro del Colegio San Francisco«, afirmó Liliana, al revelar que esa versión le fue transmitida por un testigo que teme por su vida y que, por esa razón, se niega a brindar una declaración judicial.
La hermana de Betty explicó que incluso llegó a reunirse personalmente con esa persona para escuchar su relato. Describió ese encuentro como uno de los momentos de mayor tensión que vivió desde el crimen de la docente y aseguró que comprendió el temor del informante al percibir el nivel de miedo con el que hablaba del caso.
Pese a considerar que se trata de una pista concreta, lamentó que no haya encontrado respuestas por parte de las autoridades judiciales para profundizar esa línea de investigación. Según afirmó, durante los últimos años intentó comunicarse con integrantes del Ministerio Público Fiscal para transmitir la información y solicitar que se designara una fiscalía que continuara la búsqueda de los restos, pero aseguró que sus pedidos nunca prosperaron.
Liliana expresó que la familia siente que, una vez obtenidas las condenas en 2009, la investigación quedó prácticamente paralizada.
«Para la Justicia este caso sentó jurisprudencia porque hubo condena sin cuerpo, pero para nosotros Betty sigue desaparecida. Nosotros todavía no pudimos recuperarla», manifestó al explicar que el principal objetivo de la familia continúa siendo encontrar los restos para darle una sepultura.
La mujer también cuestionó el funcionamiento del sistema judicial y sostuvo que actualmente no existe una investigación activa destinada exclusivamente a localizar el cuerpo de la docente. En ese sentido, dijo sentir miedo e impotencia al no tener un ámbito institucional donde aportar nuevos datos.
Además, volvió a insistir con una hipótesis que mantiene desde hace años: que Susana Acosta y Nélida Fernández no actuaron solas.
A criterio de Liliana, resulta imposible que dos personas hayan logrado ocultar durante dos décadas el cuerpo de Betty sin recibir ayuda de terceros. Por ello, reiteró su convencimiento de que existieron cómplices que colaboraron en el encubrimiento del crimen y que todavía permanecen en silencio.
También expresó sus sospechas sobre la existencia de personas con influencia dentro de ámbitos institucionales y eclesiásticos que, según considera, nunca aportaron toda la información que conocían sobre lo ocurrido.
Para la familia, la falta de hallazgo de los restos representa la herida más profunda que dejó el crimen. Liliana afirmó que no busca revancha ni nuevas condenas, sino únicamente conocer toda la verdad y recuperar el cuerpo de su hermana para poder cerrar un duelo que lleva abierto dos décadas.
«Lo único que necesitamos como familia es recuperar sus restos, darle una cristiana sepultura y terminar con esta herida que sigue abierta desde hace 20 años», sostuvo.
Finalmente, renovó el pedido a la comunidad tucumana para que cualquier persona que posea información se anime a romper el silencio. Aseguró que todavía hay personas que conocen lo ocurrido y que el temor o los pactos de silencio han impedido avanzar en el esclarecimiento total del caso.
Al cumplirse dos décadas del asesinato de Betty Argañaraz, la familia insiste en que la condena de las responsables no alcanzó para hacer justicia mientras el cuerpo de la docente continúe desaparecido. Para Liliana, encontrar los restos es la única deuda pendiente de una causa que marcó para siempre la historia judicial de Tucumán y que, pese al paso del tiempo, sigue sin ofrecer una respuesta definitiva sobre el destino final de la maestra.
Virginia Mercado comenzó a ser juzgada por el presunto encubrimiento relacionado con el crimen de Paulina Lebbos, ocurrido el 26 de febrero de 2006. La causa principal, que investiga quién mató a la joven, lleva más de veinte años sin una respuesta concluyente. El juicio que se inició se desprende de ese expediente mayor y cuestiona si la amiga de la víctima ocultó información que impidió el esclarecimiento del homicidio.
Contexto de la noche del hecho
Según las declaraciones recabadas a lo largo de las investigaciones, Mercado fue quien compartió los últimos momentos conocidos con Paulina. Ambas habían estado en el boliche Gitana, en la zona de El Abasto, y luego tomaron un remise alrededor de las 6 desde la intersección de avenida Alem y pasaje Gutiérrez. La testigo describió el vehículo como de color bordó, sin poder precisar si se trató de un Fiat Duna o un Renault 9. Las dos mujeres se dirigieron al departamento de Mercado; ésta recuperó una mochila de Paulina, se la entregó y la vio partir. Paulina le dijo que iba a la casa de su pareja y padre de su hija, César Soto. Ese fue, en síntesis, el aporte más concreto que brindó Mercado a la causa durante los años.
Acusaciones y contradicciones
En 2019, ante contradicciones y omisiones en la declaración de Mercado, los jueces Carlos Caramutti, Rafael Macoritto y Dante Ibáñez ordenaron investigarla por falso testimonio y encubrimiento. En febrero de 2026 sus defensores alcanzaron un acuerdo con la fiscalía para un juicio abreviado en el que la acusada reconocería haber mentido y recibiría una pena de prisión condicional. Sin embargo, el juez Patricio Prado rechazó ese acuerdo. En su resolución, el magistrado cuestionó que la imputada admitiera culpabilidad sin poder recordar los hechos esenciales: “la imputada incurrió en respuestas evasivas y absoluta falta de precisión respecto de los extremos fácticos que constituyen el núcleo de la acusación”, señaló, y concluyó que la admisión de culpa era incompatible con la falta de recuerdo sobre las circunstancias del hecho. Por ese motivo se ordenó que el caso siguiera en un juicio oral.
Desarrollo del juicio oral
En la audiencia inicial, presidida por el juez Eduardo Romero Lascano, dos decisiones procesales destacaron: se negó la posibilidad de que Alberto Lebbos, padre de la víctima, y su abogado, Juan Mussi, se constituyeran como querellantes porque el delito que se investiga es contra la administración pública y el Estado no asumió ese rol; y la imputada, amparándose en sus derechos, se negó a declarar y a responder preguntas.
Testificaron, presencialmente y por Zoom, quienes acompañaron a Paulina y a Virginia la madrugada del hecho: Gisella Remis, Diego Martín, Claudia Cequeira, Jimena Mercado (hermana de la acusada) y Alejandro Aramayo. Ninguno aportó datos que permitieran confirmar un encubrimiento o esclarecer qué ocurrió con la joven. Asimismo declaró el psicólogo Christian Raddi, quien expuso sobre los procesos de la memoria y las razones por las que las personas pueden olvidar o distorsionar recuerdos.
Próximos pasos y posible desenlace
Finalizada la etapa de testimonios y de incorporación de pruebas, el juez dispuso un cuarto intermedio hasta el lunes, cuando la fiscal Marta Jerez y el defensor Elías Abi Cheble presentarán los alegatos finales. Tras los alegatos, quedará en manos de Romero Lascano resolver el caso. Hasta el momento, no hay elementos que permitan prever una condena; de repetirse el desenlace de episodios anteriores, la causa podría culminar sin responsables por falta de pruebas, como ocurrió en otras etapas del expediente (por ejemplo, con la investigación contra Sergio Kaleñuk y con la absolución de César Soto).
Repercusiones humanas y dudas abiertas
Mercado admitió a principios de año no haber dicho la verdad, pero no explicó qué parte de sus declaraciones fue falsa ni a quién habría favorecido con ese ocultamiento. Sus allegados sostienen que buscó poner fin a un proceso que, según ella, le arruinó la vida y le generó problemas de salud. Por su parte, Alberto Lebbos mantiene la convicción de que existió un plan para ocultar la identidad del asesino y reclamó, de manera impugnada, que no se le permitió intervenir en la causa para aportar pruebas.
El lunes próximo el tribunal conocerá los alegatos y, con ello, se definirá si este juicio se suma a la larga lista de actos procesales que no condujeron al esclarecimiento definitivo del asesinato de Paulina Lebbos, o bien si aportará elementos suficientes para una decisión condenatoria. A 20 años y cinco meses del crimen, la pregunta que continúa sin respuesta es la misma: ¿quién es el asesino?
Personal policial y de emergencias intervino este jueves, cerca de las 13:30, en un episodio ferroviario en el cruce de las avenidas Independencia y Bernabé Aráoz. El reporte oficial indica que un hombre de 35 años, en situación de calle, fue arrollado por una locomotora.
El sujeto fue trasladado de inmediato al hospital Padilla, donde se le diagnosticaron politraumatismos y traumatismo encéfalo craneano (TEC). Desde el nosocomio informaron que el paciente se encuentra estable y que se están realizando los estudios correspondientes para determinar cualquier incidencia de gravedad.
Según lo manifestado por el propio paciente, se encontraba acostado sobre las vías debido a su situación de calle cuando, por causas que se encuentran en etapa de investigación, fue embestido por una locomotora que circulaba en sentido norte a sur. A raíz del siniestro sufrió las lesiones mencionadas y fue trasladado en una ambulancia del SIPROSA al hospital.
Se solicitó la intervención de la Dirección de Medicina Legal y la realización de estudios complementarios: D.A.S., Toxicológico y EML. Asimismo, se comunicó el hecho a la comisaría con jurisdicción para la investigación correspondiente. /Los Primeros