El ministro de Economía, Sergio Massa, anticipó la inflación de diciembre. El titular del Palacio de Hacienda destacó la caída del costo de vida desde el momento en el que llegó al cargo y ratificó que en abril el IPC va a dar un número «que empiece con 3».
De cuánto será la inflación de diciembre
Massa estimó la inflación por abajo del 5% al igual de lo ocurrido en noviembre, cuando el Índice de Precios al Consumidor (IPC) dio un 4,9%.
«Diciembre, de acuerdo a la proyección de la Secretaría de Programación Económica, estaría también con el cuatro adelante. Vamos a ver cuando el INDEC publique», señaló Massa en una entrevista publicada por el diario Perfil. «Exactamente, ése fue el objetivo que nos pusimos. Arrancamos con la inflación que estaba en 7,4% y en los primeros sesenta días estacionamos en el 6% 6,4%, 6,3%», señaló.
Massa indicó además: «Eso, de alguna manera, nos permite mostrar que noviembre termina con 4,9% y que diciembre, de acuerdo a la proyección de la Secretaría de Programación Económica, estaría también con el cuatro adelante».
«Vamos a ver cuando el INDEC publique», dijo el funcionario, al recordar que los datos oficiales se conocerán el próximo jueves 12 de enero.
En el primer semestre de 2026 cerraron casi 8.800 empresas
La pérdida del tejido productivo continúa profundizándose y la cifra representa una caída del 1,8%, según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).
Pese a que el Gobierno aseguró que después de abril comenzarían los “mejores 18 meses de la historia”, los datos están lejos de reflejar esa mejora. La pérdida del tejido productivo continúa profundizándose: durante el primer semestre del año se destruyeron 8.734 unidades productivas, una caída del 1,8%, según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).
La baja de empresas se desaceleró durante el sexto mes del año tras la pérdida de 709 compañías (-0,15%), aunque la fotografía del último año muestra que durante el Gobierno de Javier Milei se destruyeron 31.342 empresas (-6,1%). Se trata de la peor caída en los primeros 31 meses de una administración.
Si bien la economía cortó en junio una racha de dos caídas mensuales consecutivas, en el segundo trimestre del año acumuló un saldo negativo respecto del inicio del año. El EMAE rebotó 0,8% en el sexto mes del año, frente a mayo, y fue 2,7% superior al de junio de 2025. El promedio del segundo trimestre quedó 0,9% por debajo del trimestre previo.
Pese a la marginal mejora del sexto mes del año, en julio ya se observa una caída del 5% en la producción industrial en comparación con el mes previo y el sector se acercó al piso observado en el inicio del Gobierno de Javier Milei. Asimismo, tanto la serie desestacionalizada como la tendencia-ciclo cedieron a su nivel más bajo desde junio de 2024, cuando la economía atravesaba todavía las consecuencias del brusco ajuste implementado por la gestión libertaria al arribar a la Casa Rosada.
A la par, la actividad de la construcción profundizó su retroceso en julio y anotó una caída del 4,6% respecto de junio. En el acumulado de enero a julio todavía exhibe una mejora del 1,7% interanual.
Empleo: se perdieron más de 400.000 puestos de trabajo
En cuanto al empleo, se reflejó una pérdida de 22.513 puestos de trabajo (-0,2%), si bien hubo una desaceleración de la caída frente a mayo, cuando se destruyeron 70.217 empleos, de acuerdo con datos de la SRT. Mientras que frente a noviembre de 2023 se perdieron 434.126 puestos de trabajo (-4,4%), ante la fuerte pérdida del tejido productivo.
El ajuste del empleo registrado se explica por una “sangría generalizada” de sectores puntuales como la industria, los servicios y el comercio, que caen con fuerza. Asimismo, algunos de los sectores que se denominan “ganadores” del modelo libertario, como minería, petróleo y finanzas —que tienen una participación minoritaria en el empleo total—, no logran pasar a terreno positivo; por el contrario, en el último año destruyeron puestos de trabajo. Esto implica que hasta los sectores más dinámicos de la economía expulsaron trabajadores. /Ámbito Financiero
Pasajeros internacionales: el aeropuerto de Tucumán creció un 248%
La cifra corresponde en la comparación interanual con agosto de 2025. La terminal aérea Benjamín Matienzo se destacó como la de mayor avance en el interior.
El crecimiento del segmento internacional también se refleja en los primeros ocho meses del año. Entre enero y agosto, los aeropuertos registraron 11.691.219 pasajeros internacionales, la cifra más alta alcanzada para ese período, junto con 77.726 movimientos internacionales, que también constituyen un récord histórico para el acumulado enero-agosto. En el mismo período, se contabilizaron 33.022.783 pasajeros y 260.113 movimientos totales en los aeropuertos del país.
La expansión de la conectividad internacional mantiene además un marcado componente federal. Durante agosto, 222.417 pasajeros viajaron al exterior directamente desde aeropuertos del interior del país, sin pasar por Buenos Aires, lo que representa un crecimiento del 11% respecto del mismo mes de 2025, del 61% frente a 2024 y del 115% en comparación con 2023. Estos resultados reflejan la ampliación de las posibilidades de conexión internacional desde distintos puntos del territorio nacional.
Entre los aeropuertos que mostraron los mayores incrementos interanuales de pasajeros internacionales durante agosto se destacaron Tucumán, con un crecimiento del 248%; Rosario, con un 31%; Bariloche, con un 12%; y Ezeiza y Mendoza, ambos con un 5%. En el mercado de cabotaje, los mayores aumentos de pasajeros en comparación al año pasado se registraron en Resistencia (+34%), Viedma (+27%), Bahía Blanca (+14%), Trelew (+12%) y Paraná (+11%).
A su vez, Neuquén y Ushuaia se incorporaron este año al mapa de conexiones internacionales directas, ampliando las alternativas para viajar al exterior desde el interior del país. Durante agosto, Neuquén registró 2.468 pasajeros internacionales, impulsado por la conexión con Santiago de Chile, operada por LATAM desde marzo; mientras que Ushuaia alcanzó 10.596 pasajeros internacionales, a partir de las conexiones con San Pablo incorporadas en julio y operadas por GOL y LATAM Brasil.
Molinos Río de la Plata compró una planta industrial en Tucumán
La compañía acordó la adquisición del Complejo Alimenticio San Salvador, con el que comenzará a producir galletas crackers, dulces, rellenas y bizcochos.
Molinos Río de la Plata volvió a salir de compras y ahora dio un paso hacia una categoría en la que hasta el momento no tenía presencia: las galletas. La compañía acordó la adquisición de una planta industrial de Complejo Alimenticio San Salvador, ubicada en la provincia de Tucumán, con la que comenzará a producir galletas crackers, dulces, rellenas y bizcochos.
La operación fue comunicada este jueves a la Comisión Nacional de Valores (CNV) y contempla también la transferencia del personal abocado a las tareas específicas de la planta. Según informó la compañía, el establecimiento será entregado en noviembre de 2026, sujeto al cumplimiento de las condiciones habituales para este tipo de operaciones.
Se trata de una adquisición que amplía de manera concreta el mapa industrial de Molinos. La planta está ubicada en Cruz Alta, Tucumán, y cuenta con instalaciones para cubrir distintas etapas del proceso productivo, desde la recepción y almacenamiento del trigo hasta la molienda, fabricación, envasado y almacenamiento del producto terminado. El complejo comenzó a operar en 2011.
El movimiento se produce después de una primera mitad de año en la que la compañía ya había acelerado su estrategia de crecimiento mediante adquisiciones. En junio, Molinos había anunciado la compra del negocio de NotCo Foods en Argentina y Uruguay, con el objetivo de ampliar su participación en alimentos de origen vegetal, bebidas y nutrición funcional. Días después comunicó la adquisición de Bodega Etchart a Pernod Ricard, reforzando su plataforma vitivinícola.
Ahora, con la compra del establecimiento tucumano, la compañía suma una tercera pata a esa expansión: el ingreso a una de las principales categorías del mercado de alimentos.
Una nueva categoría para las marcas de Molinos
La operación no implica solamente incorporar capacidad industrial. Molinos señaló que utilizará la planta para desarrollar el negocio de galletas a través de sus marcas de alimentos y que la adquisición le permitirá ampliar las ocasiones de consumo en las que participa.
La empresa cuenta actualmente con un portafolio que incluye marcas como Matarazzo, Lucchetti, Granja del Sol, Gallo, Don Vicente, Sibarita, La Salteña, Blancaflor, Exquisita, Cocinero, Preferido, NotCo, Cruz de Malta y Nobleza Gaucha, además de sus marcas de vinos como Nieto Senetiner, Ruca Malen, Cadus y Etchart.
La incorporación de la planta le permite, de esta manera, sumar una categoría completa a ese portafolio sin partir de cero en materia industrial. El activo ya cuenta con infraestructura para procesar trigo y elaborar y envasar productos terminados, además del personal especializado que será transferido junto con la operación.
Desde la compañía remarcaron que el establecimiento tiene potencial de crecimiento y que la adquisición constituye la base para desarrollar una nueva plataforma para el negocio de alimentos, tanto en el mercado argentino como con proyección internacional.
El presidente del directorio, Luis Perez Companc, había encabezado la reunión en la que se aprobó la adquisición. El acta de directorio señala que la operación comprende dos inmuebles en la localidad de Colombres, departamento de Cruz Alta, con una superficie total aproximada de 37 hectáreas, además de las construcciones, instalaciones, equipos y bienes muebles existentes.
Molinos cambia la escala de su estrategia de crecimiento
La nueva compra llega en un momento particular para Molinos. La compañía viene de atravesar un fuerte cambio en sus resultados durante el primer semestre de 2026: pasó de perder $26.022 millones en los primeros seis meses de 2025 a ganar $37.571 millones este año.
Recursoslingüísticos
El resultado operativo también cambió de signo, desde una pérdida de $27.033 millones hasta una ganancia de $30.088 millones. El giro se produjo pese a que el volumen comercializado se mantuvo prácticamente estable: en alimentos vendió 218.096 toneladas, frente a 219.673 toneladas un año antes.
La mejora estuvo acompañada por un fuerte trabajo sobre la estructura de costos. Los gastos centrales bajaron 23,4%, con un ahorro de $37.023 millones, mientras que la generación de caja de las actividades operativas pasó de un consumo de $22.650 millones a una generación de $45.390 millones.
En ese contexto, la compañía comenzó a destinar recursos y capacidad de gestión a ampliar su negocio mediante nuevas categorías y activos. Primero fue NotCo, con el desembarco más fuerte en alimentos plant-based; luego Etchart, para reforzar el negocio del vino; y ahora las galletas, una categoría de gran escala dentro del consumo masivo.
La operación tucumana también muestra una característica diferente respecto de las anteriores: Molinos incorpora un activo industrial y no solamente una marca o un negocio comercial. Con la planta, la compañía suma capacidad productiva en el interior del país y personal especializado para poner en marcha la nueva categoría.
“Esta adquisición representa un paso importante en nuestra estrategia de crecimiento de largo plazo y una apuesta para ingresar a una nueva categoría como la de galletas”, afirmó Agustín Llanos, CEO de Molinos Río de la Plata, quien destacó que el desarrollo se realizará apoyándose en las marcas de la compañía.
La operación todavía está sujeta a las condiciones habituales y al proceso de transferencia previsto para noviembre. Pero, una vez concretada, marcará un nuevo capítulo en la expansión de Molinos: de una compañía tradicionalmente fuerte en pastas, aceites, harinas, arroz, congelados y otros alimentos, a un jugador que busca ampliar su presencia en nuevas categorías a partir de adquisiciones de marcas y capacidad industrial. /Ámbito Financiero