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Economía

El índice de precios al consumidor fue 36,1% en 2020

De esta manera, se ubicó 17,7 puntos porcentuales menos que en 2019. Así lo informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec)

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El índice de precios al consumidor subió 4% en diciembre y de esta forma acumuló un incremento del 36,1% a lo largo de 2020, lo que determinó una baja de 17,7 puntos porcentual respecto al 53,8% de 2019, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

LOs distintos rubros

En diciembre, el rubro “Alimentos y bebidas no alcohólicas” resultó el de mayor incidencia en la suba del Nivel general para todas las regiones con un incremento del 4,4%.

En ese segmento, se destacaron especialmente los incrementos en Carnes y derivados, con una incidencia más elevada en las regiones donde tienen mayor ponderación.

Entre las carnes, los aumentos fueron desde un 10,9% en el precio de la carne picada común, hasta el 28% en el caso del asado.

También se registraron subas en Frutas y Verduras que alcanzaron al 15% en la lechuga, 10% en la batata, 22% en la naranja; 14,8 % en el limón y 7,4% en la manzana.

Estas alzas estuvieron parcialmente compensadas por bajas en los precios de Verduras, tubérculos y legumbres, entre las que se destacaron los tomates (-61,1%) y cebollas (-9,2%).

Otras de las divisiones que marcaron una sensible suba en diciembre fueron «Salud» y “Recreación y cultura”, ambas con un avance de 5,2%.

En el primer caso, principalmente debido a incrementos en productos farmacéuticos y en los planes de medicina prepaga, mientras que en el segundo caso incidieron los Servicios recreativos y culturales, de marca estacionalidad relacionados con el fin de año y el inminente inicio de las vacaciones estivales.

En el rubro Transporte, el alza del 4,9% estuvo impulsada por los incrementos en la adquisición de vehículos, combustibles, y pasajes aéreos y ómnibus de larga distancia.

En la división Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles, el alza del 3% estuvo signada por la suba en “Alquiler de la vivienda y gastos conexos”, producto del pago del bono no remunerativo a encargados de edificios –particularmente en la región GBA–, mientras que en “Equipamiento y mantenimiento del hogar” el alza del 2,4% incidió el incremento en los servicios domésticos y para el hogar.

Los factores estacionales

Desde el Ministerio de Economía destacaron que la inflación del 4%, la mayor del 2020, se explicó “en parte, por factores estacionales”.

Al respecto, destacaron que los pasajes de larga distancia y aéreos, luego del cierre de estos servicios a fines de marzo pasado, se ajustaron «sobre un atraso relacionado con la pandemia», lo que constituye «una dinámica específica, no una tendencia”.

En el caso del incremento en el precio de la carne, obedeció al consumo estacional y aumento de precios internacionales que aumenta el costo de producción.

A esto se le sumaron incrementos en la cuota de la medicina prepaga y en las tarifas de hoteles y restaurantes.

“La aceleración de la inflación en diciembre (luego del 3,2% de noviembre) responde a cuestiones particulares del mes, que por su naturaleza no es esperable que se mantengan durante los próximos meses”, dijeron desde la cartera que dirige Martín Guzmán.

Las cifras anuales

Además, la inflación del 36,1 % de 2020, fue la menor de los último tres años debido a que en 2019 fue de 53,8% y la de 2018 se ubicó en 47,6%.

En 2020, los rubros que presentaron mayores aumentos fueron “Alimentos y Bebidas” con el 42,1%; Prendas para vestir 60%; Equipamiento y mantenimiento del hogar 37,7%; Recreación y cultura 48%; Transporte, 34,2%, entre otros.

()El anticipo de Guzmán(S)
Antes de que el Indec diera a conocer los resultados, el ministro Guzmán anticipó que la inflación de diciembre fue de 4% y que el año cerró en torno al 36%.

“Vamos a terminar con una inflación interanual, diciembre 2019-diciembre 2020, de alrededor del 36%, lo cual implica una baja de más de 17 puntos porcentuales respecto de la inflación 2019 y hay que seguir transitando ese camino de reducción”, dijo Guzmán en la ciudad de Paraná, durante una visita a la provincia de Entre Ríos.

El ministro, en ese marco, dijo en los último meses de 2020 “se fueron relajando ciertas regulaciones, que es importante también para mantener los incentivos adecuados para la producción”.

“Entendíamos que la combinación de relajamiento de ciertas regulaciones en temas de precios, más cuestiones estacionales, más lo que se viene viviendo en términos a la evolución de los precios internacionales y cómo eso afecta a los commodities y a los valores de la cadena productiva iba a generar una inflación en los niveles en los cuales se cerrará, más alta en el último trimestre de 2020”, subrayó el titular del Palacio de Hacienda.

De cara al año en curso, el ministro dijo que “sería un error extrapolar eso para 2021, nosotros lo que hemos planteado es un esquema macro integral en el que se busca que la inflación siga reduciéndose, aproximadamente alrededor de cinco puntos porcentuales por año, de una forma consistente”.

https://www.telam.com.ar/notas/202101/541582-ipc-4-por-ciento-36-por-ciento-anual.html

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Economía

La inflación en CABA saltó al 2,9% en julio, con fuertes subas de servicios y efecto vacaciones de invierno

Mientras REM estimó un IPC del 2% para el mes pasado, el dato de la Ciudad abrió un signo de interrogación sobre el registro nacional, que publicará el INDEC la próxima semana.

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La inflación se aceleró con fuerza en julio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). De acuerdo con la medición oficial, el índice de precios al consumidor porteño (IPCBA) saltó al 2,9%, impulsado por el incremento de los servicios y también por factores estacionales.

El dato, publicado este viernes por el Instituto de Estadística y Censos de la CABA, sorprendió a la city. Es que el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que difundió el Banco Central este jueves había arrojado una estimación promedio del 2% para la inflación de julio. Si bien esos pronósticos apuntan al IPC Nacional que elabora el INDEC (se conocerá la próxima semana), lo cierto es que no estaba en los papeles un dato como de hoy.

De esta manera, la inflación porteña acumuló 19,4% en lo que va de 2026. Por su parte, la medición interanual alcanzó el 33,2%.

En la aceleración de julio, hubo un impacto importante del salto que pegaron los precios estacionales (10,9%), principalmente por las alzas en las tarifas del alojamiento en hoteles por las vacaciones de invierno, al igual que en los precios de los paquetes vacacionales, de los pasajes aéreos y de las verduras.

Pero no fue lo único que sobresalió. Los precios regulados aumentaron 3%. En esta división se destacaron las subas en colegios privados, en las tarifas de luz y en las cuotas de las prepagas.

Finalmente, la agrupación Resto IPCBA -proxy de la inflación núcleo- promedió un incremento de 2,2%.

Inflación en CABA: cuáles fueron los rubros que más aumentaron

El rubro con mayor porcentaje de incremento fue el de Recreación y cultura, que se disparó 5,8%. Lo siguió Restaurantes y hoteles (5,3%). En tanto, Educación saltó 4,1%. Por fuera de las divisiones afectadas por el receso invernal, el cuarto mayor aumento correspondió a Equipamiento y mantenimiento del hogar (3,6%).

El rubro Transporte subió 3,1%. Pero dentro de esa división, el transporte de pasajeros saltó 6,1%. El mayor aumento fue el de los pasajes aéreos (21,7%).

En tanto, Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles aumentó 2,7%; Cuidado personal, protección social y otros productos, 2,6%; Salud y Servicios financieros, 2,4%; Información y comunicación, 2,1%; Bebidas alcohólicas y tabaco, 2%; Alimentos y bebidas no alcohólicas, 1,9%. Prendas de vestir y calzado, en tanto, registró una baja del 1,6%.

El porcentaje de suba de los alimentos estuvo influenciado por la estabilidad del precio de la Carne y derivados (+0,2%). En cambio, Verduras, tubérculos y legumbres subieron 9%.

Inflación porteña: por qué el 2,9% no anticipa necesariamente un dato similar a nivel nacional

Aunque la inflación de la Ciudad sorprendió al ubicarse por encima de lo esperado, los analistas anticipan que no puede extrapolarse de manera directa al dato nacional. La principal explicación es metodológica: el IPC porteño otorga una mayor ponderación a los alquileres y a los rubros vinculados al turismo, que durante el receso invernal tuvieron un comportamiento muy distinto al del resto de los precios.

En ese sentido, la consultora PxQ sostiene que buena parte de la diferencia entre ambos índices responde al efecto estacional de las vacaciones de invierno, que impactó especialmente sobre hoteles, paquetes turísticos y transporte aéreo, categorías con una incidencia mayor en la medición de CABA que en la del INDEC.

De cara al dato que difundirá el INDEC la próxima semana, PxQ estima que la inflación nacional de julio se ubicará entre el 1,8% y el 2,1%, siempre que el rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas registre una suba cercana al 1,3%.

La consultora remarca que esa división es la de mayor ponderación dentro de la canasta del IPC nacional, por lo que su comportamiento será determinante para el resultado final.

En cambio, si los alimentos aumentaran alrededor de 1,6%, la inflación podría acercarse al 2,3%, aunque seguiría por debajo del registro observado en la Ciudad, donde el índice estuvo impulsado por el fuerte impacto de los servicios turísticos durante las vacaciones de invierno. /Ámbito/

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Economía

Abad advirtió que Tucumán atraviesa un «equilibrio precario» por la caída del consumo

El ministro de Economía reconoció que la recaudación provincial retrocede mes a mes ante la falta de reactivación económica y alertó sobre el fuerte endeudamiento de las familias en billeteras virtuales

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El ministro de Economía de Tucumán, Daniel Abad, encendió las alarmas sobre la situación financiera de la provincia al reconocer que las cuentas públicas atraviesan un «equilibrio precario«, condicionado por una recaudación que cae en paralelo al estancamiento del consumo. El funcionario también se refirió al deterioro de las rutas nacionales, al riesgo de la llamada «usura digital» y a las herramientas con las que el Gobierno provincial busca sostener la actividad económica en la segunda mitad del año.

Abad explicó que tanto los ingresos por coparticipación federal como la recaudación propia de la provincia dependen de una actividad económica que no logra despegar. Sostuvo que, al no repuntar el consumo, la recaudación desciende de forma sostenida y que la gestión provincial debe ir ajustándose a ese escenario mes tras mes. El funcionario fue directo al calificar la situación financiera actual como un equilibrio precario, sujeto a la evolución de una economía que, según remarcó, todavía no muestra señales claras de recuperación.

Preocupación por el endeudamiento y la «usura digital»

Uno de los ejes que más preocupa a la cartera económica es el nivel de endeudamiento de las familias, potenciado por la falta de educación financiera y por la escasa regulación de ciertos sectores. En ese sentido, el ministro alertó sobre lo que definió como «usura digital», en referencia al fuerte endeudamiento que generan las billeteras virtuales a través de tasas que consideró prohibitivas. Precisó que el costo financiero total de esas plataformas puede volverse devastador para los usuarios, con tasas que —advirtió— llegan del 500% al 700% cuando la deuda entra en mora. Frente a ese panorama, indicó que desde el Gobierno provincial mantienen conversaciones con entidades como el Banco Macro y el Banco Nación con el objetivo de gestionar refinanciaciones razonables que alivien la carga de los trabajadores bancarizados.

Rutas nacionales: la provincia se despega de la responsabilidad

En materia de infraestructura, el ministro fue categórico al deslindar a la provincia de cualquier responsabilidad sobre el estado de las rutas nacionales. Recordó que es el Gobierno nacional el que percibe el impuesto a los combustibles, del cual un 28,5% debería destinarse específicamente al mantenimiento de esas vías a través de Vialidad Nacional. Cuestionó que, pese al pago de peaje, el mantenimiento de las rutas continúe siendo deficiente, algo que —dijo— cualquier automovilista puede comprobar apenas circula por ellas. Remarcó que las provincias no tienen responsabilidad ni facultades sobre las rutas nacionales, aunque igualmente deben afrontar las consecuencias de las tragedias viales derivadas de su estado de abandono.

Inversión y perspectivas para lo que resta del año

En cuanto a las herramientas para reactivar la economía local, el ministro destacó la vigencia de las leyes 9911 y 9952 de fomento a la inversión, que garantizan estabilidad fiscal por diez años y contemplan exenciones progresivas en Ingresos Brutos y en la Tasa de Salud Pública. También confirmó la firma de convenios con la Nación que permitirán dar continuidad a obras en marcha mediante la compensación de deudas recíprocas entre ambos niveles de gobierno.

Pese a asegurar que la provincia tiene garantizado el pago de sueldos y la ejecución de obras hasta fin de año, el ministro cerró su análisis con una advertencia sobre la fragilidad del escenario actual: reconoció que, si bien hoy la situación se sostiene, existe preocupación de fondo, porque si la actividad económica continúa en baja, el panorama financiero de la provincia podría ensombrecerse. /Los Primeros/

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Economía

La construcción sigue en picada: cayó 4,1% mensual en junio y anoto su cuarta baja en el año

Pese a caer por cuarta vez en el año, la construcción mantiene el tono positivo en el primer semestre (+2,8%) y rebota 4% frente a 2025. Las expectativas de las empresas para el próximo trimestre continúan siendo mayormente cautelosas.

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La construcción continúa manteniendo su avance frente al año pasado, pero pierde fuerza. Cayó 4,1% en junio y marcó su cuarta baja mensual desestacionalizada en seis meses. Aunque como los rebotes de marzo y mayo fueron del 5% y 6,7%, respectivamente, el Indicador Sintético de la Actividad continúa mostrando una variación acumulada positiva, en el orden del 2,8%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) aumentó 4% respecto de junio de 2025, aunque las expectativas de las empresas para el próximo trimestre continúan siendo mayormente cautelosas.

El comportamiento de los insumos refleja un escenario heterogéneo. Entre las mayores subas interanuales sobresalieron el rubro «resto», que incluye grifería, tubos de acero sin costura y vidrio para la construcción, con un salto de 30,8%; los artículos sanitarios de cerámica (10,7%), las placas de yeso (10,5%), los ladrillos huecos (7,1%), las cales (5,7%) y el hierro redondo y los aceros para la construcción (4,6%).

En contraste, el asfalto cayó 17,1%, los mosaicos graníticos y calcáreos retrocedieron 13,6%, mientras que también disminuyeron el consumo de pinturas, hormigón elaborado y cemento portland (-1,2%).

Empleo

Los indicadores vinculados al empleo muestran una recuperación mucho más moderada. En mayo, los puestos de trabajo registrados en la construcción crecieron apenas 0,8% interanual, hasta alcanzar 377.438 trabajadores. El acumulado de los primeros cinco meses del año también arroja una mejora de solo 0,8%, lejos del dinamismo que históricamente acompañó a los ciclos expansivos del sector.

En paralelo, la superficie autorizada para construir registró una baja de 6,1% interanual en mayo, aunque el acumulado de los primeros cinco meses todavía mantiene un crecimiento de 4,5%. El indicador suele funcionar como un anticipo de la actividad futura, por lo que el retroceso mensual agrega señales de desaceleración para los próximos meses.

Empresas sin expectativas de rebote

Entre las empresas dedicadas principalmente a obras privadas, el 71,1% considera que el nivel de actividad no cambiará entre julio y septiembre, mientras que un 16,8% espera una caída y apenas un 12,1% proyecta una mejora.

En el segmento de obra pública el panorama tampoco es optimista: el 52,8% prevé estabilidad, el 29,2% anticipa una disminución de la actividad y solo el 18% espera un aumento.

Entre quienes pronostican una baja de la actividad, las principales razones son la desaceleración de la economía y los elevados costos de construcción. A su vez, cuando se consulta qué políticas podrían incentivar al sector, las respuestas se concentran en una reducción de la carga fiscal y en una mayor disponibilidad de créditos para la construcción, tanto para obras privadas como públicas.

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