El ministro Sergio Massa, confirmó que se pagarán los vencimientos de esta semana al FMI, tres tramos por un total de casi USD 3.500 millones, por medio de un préstamo puente de la CAF aprobado el pasado sábado.
“Argentina no va a usar un solo dólar de sus reservas”, indicó el precandidato presidencial de Unión por la Patria desde el Palacio de Hacienda, remarcando que “esto es una enorme tranquilidad a la hora de mirar el funcionamiento de los mercados argentinos y el cuidado de nuestras reservas que hace a la fortaleza de nuestra economía y de nuestra moneda”.
“Hoy, el Banco del Pueblo Chino y el gobierno chino decidió ampliar el uso del segundo tramo del swap que Argentina tiene con el gobierno chino, permitiéndonos que los 1.700 millones de dólares adicionales para completar el pago en el día de hoy de 2.700 millones de dólares, se realice en yuanes directamente desde la cuenta del segundo tramo swap de Argentina con China al Fondo Monetario Internacional”, detalló además el funcionario.
Massa también remarcó que con esa medida buscan proteger las reservas “en un año en el que al problema que representa la herencia de la deuda con el fondo”, pero en el que también se sumó la sequía que costó más de 20.000 millones de dólares de las exportaciones y más de 5.000 millones de ingresos del sector público nacional como consecuencia de los impuestos que generan esas exportaciones.
Molinos Río de la Plata compró una planta industrial en Tucumán
La compañía acordó la adquisición del Complejo Alimenticio San Salvador, con el que comenzará a producir galletas crackers, dulces, rellenas y bizcochos.
Molinos Río de la Plata volvió a salir de compras y ahora dio un paso hacia una categoría en la que hasta el momento no tenía presencia: las galletas. La compañía acordó la adquisición de una planta industrial de Complejo Alimenticio San Salvador, ubicada en la provincia de Tucumán, con la que comenzará a producir galletas crackers, dulces, rellenas y bizcochos.
La operación fue comunicada este jueves a la Comisión Nacional de Valores (CNV) y contempla también la transferencia del personal abocado a las tareas específicas de la planta. Según informó la compañía, el establecimiento será entregado en noviembre de 2026, sujeto al cumplimiento de las condiciones habituales para este tipo de operaciones.
Se trata de una adquisición que amplía de manera concreta el mapa industrial de Molinos. La planta está ubicada en Cruz Alta, Tucumán, y cuenta con instalaciones para cubrir distintas etapas del proceso productivo, desde la recepción y almacenamiento del trigo hasta la molienda, fabricación, envasado y almacenamiento del producto terminado. El complejo comenzó a operar en 2011.
El movimiento se produce después de una primera mitad de año en la que la compañía ya había acelerado su estrategia de crecimiento mediante adquisiciones. En junio, Molinos había anunciado la compra del negocio de NotCo Foods en Argentina y Uruguay, con el objetivo de ampliar su participación en alimentos de origen vegetal, bebidas y nutrición funcional. Días después comunicó la adquisición de Bodega Etchart a Pernod Ricard, reforzando su plataforma vitivinícola.
Ahora, con la compra del establecimiento tucumano, la compañía suma una tercera pata a esa expansión: el ingreso a una de las principales categorías del mercado de alimentos.
Una nueva categoría para las marcas de Molinos
La operación no implica solamente incorporar capacidad industrial. Molinos señaló que utilizará la planta para desarrollar el negocio de galletas a través de sus marcas de alimentos y que la adquisición le permitirá ampliar las ocasiones de consumo en las que participa.
La empresa cuenta actualmente con un portafolio que incluye marcas como Matarazzo, Lucchetti, Granja del Sol, Gallo, Don Vicente, Sibarita, La Salteña, Blancaflor, Exquisita, Cocinero, Preferido, NotCo, Cruz de Malta y Nobleza Gaucha, además de sus marcas de vinos como Nieto Senetiner, Ruca Malen, Cadus y Etchart.
La incorporación de la planta le permite, de esta manera, sumar una categoría completa a ese portafolio sin partir de cero en materia industrial. El activo ya cuenta con infraestructura para procesar trigo y elaborar y envasar productos terminados, además del personal especializado que será transferido junto con la operación.
Desde la compañía remarcaron que el establecimiento tiene potencial de crecimiento y que la adquisición constituye la base para desarrollar una nueva plataforma para el negocio de alimentos, tanto en el mercado argentino como con proyección internacional.
El presidente del directorio, Luis Perez Companc, había encabezado la reunión en la que se aprobó la adquisición. El acta de directorio señala que la operación comprende dos inmuebles en la localidad de Colombres, departamento de Cruz Alta, con una superficie total aproximada de 37 hectáreas, además de las construcciones, instalaciones, equipos y bienes muebles existentes.
Molinos cambia la escala de su estrategia de crecimiento
La nueva compra llega en un momento particular para Molinos. La compañía viene de atravesar un fuerte cambio en sus resultados durante el primer semestre de 2026: pasó de perder $26.022 millones en los primeros seis meses de 2025 a ganar $37.571 millones este año.
Recursoslingüísticos
El resultado operativo también cambió de signo, desde una pérdida de $27.033 millones hasta una ganancia de $30.088 millones. El giro se produjo pese a que el volumen comercializado se mantuvo prácticamente estable: en alimentos vendió 218.096 toneladas, frente a 219.673 toneladas un año antes.
La mejora estuvo acompañada por un fuerte trabajo sobre la estructura de costos. Los gastos centrales bajaron 23,4%, con un ahorro de $37.023 millones, mientras que la generación de caja de las actividades operativas pasó de un consumo de $22.650 millones a una generación de $45.390 millones.
En ese contexto, la compañía comenzó a destinar recursos y capacidad de gestión a ampliar su negocio mediante nuevas categorías y activos. Primero fue NotCo, con el desembarco más fuerte en alimentos plant-based; luego Etchart, para reforzar el negocio del vino; y ahora las galletas, una categoría de gran escala dentro del consumo masivo.
La operación tucumana también muestra una característica diferente respecto de las anteriores: Molinos incorpora un activo industrial y no solamente una marca o un negocio comercial. Con la planta, la compañía suma capacidad productiva en el interior del país y personal especializado para poner en marcha la nueva categoría.
“Esta adquisición representa un paso importante en nuestra estrategia de crecimiento de largo plazo y una apuesta para ingresar a una nueva categoría como la de galletas”, afirmó Agustín Llanos, CEO de Molinos Río de la Plata, quien destacó que el desarrollo se realizará apoyándose en las marcas de la compañía.
La operación todavía está sujeta a las condiciones habituales y al proceso de transferencia previsto para noviembre. Pero, una vez concretada, marcará un nuevo capítulo en la expansión de Molinos: de una compañía tradicionalmente fuerte en pastas, aceites, harinas, arroz, congelados y otros alimentos, a un jugador que busca ampliar su presencia en nuevas categorías a partir de adquisiciones de marcas y capacidad industrial. /Ámbito Financiero
En agosto de 2026, la Canasta Básica Total (CBT), que define el umbral de la pobreza, registró un incremento del 2,6%, informó el INDEC. De este modo, una familia tipo de cuatro integrantes —dos adultos y dos niños— necesitó $1.605.497 para ubicarse por encima de la línea de pobreza.
El indicador acumuló un alza del 22,7% desde enero y del 38,3% en los últimos doce meses. La variación mensual de la CBT quedó apenas por encima de la inflación general de agosto, que cerró en 1,7%, según el informe de referencia.
En paralelo, la canasta básica alimentaria (CBA), que determina la línea de la indigencia, también subió un 2,6% en agosto. Para cubrir únicamente las necesidades alimentarias básicas, ese hogar tipo requirió $726.469.
La CBA acumuló un aumento del 23,2% en los primeros ocho meses del año y presenta una suba interanual del 39,6%. Estos números muestran la persistencia de la presión sobre los ingresos de los hogares, en un contexto de inflación elevada y volatilidad económica.
El Indec informó que la inflación de agosto fue de 1,7%, con lo que el Índice de Precios al Consumidor acumuló 21,3% en lo que va del año y 33,5% en los últimos doce meses. El dato quedó por debajo / en línea / por encima de lo que esperaba el mercado.
El dato era esperado por el mercado tras las señales de desaceleración que habían mostrado las estimaciones privadas y el indicador de la Ciudad de Buenos Aires.
La comparación inmediata quedó planteada contra el 2,1% de julio, por lo que el resultado de este mes implicó una desaceleración de 0,4 puntos porcentuales, de acuerdo con el número final difundido por el organismo estadístico.
El mercado esperaba una inflación en torno de 1,6% a 1,7%
En la previa de la publicación oficial, las proyecciones privadas habían coincidido en que agosto podía mostrar una moderación respecto del mes anterior. Las estimaciones se movían en una franja de entre 1,4% y 1,9%, con una zona de mayor concentración alrededor de 1,6% y 1,7%.
Esa expectativa se apoyaba, entre otros factores, en un menor ritmo de aumento en algunos alimentos, una menor presión de precios regulados y la reversión parcial de componentes estacionales que en julio habían empujado al índice hacia arriba, en especial por el efecto de las vacaciones de invierno sobre turismo y servicios asociados.
La referencia de CABA había anticipado una desaceleración
Antes del dato nacional, la inflación de la Ciudad de Buenos Aires había marcado 1,7% en agosto, por debajo del 2,9% de julio, y había reforzado la idea de una desaceleración del índice general. De todos modos, esa referencia funciona solo como señal previa, ya que la canasta porteña y la medición nacional tienen diferencias metodológicas y distinta ponderación entre bienes y servicios.
Por esa razón, el foco del mercado no estaba puesto solo en el número final del índice general, sino también en su composición. Una parte central del análisis pasaba por determinar cuánto del alivio obedecía a la baja de rubros estacionales y cuánto respondía a una desaceleración más extendida en el resto de la canasta.
La lectura de la núcleo y de los regulados será clave para interpretar el dato
Además del nivel general, la atención quedó puesta sobre la evolución de la inflación núcleo, que suele reflejar con más claridad la dinámica subyacente de los precios. En las estimaciones privadas previas al dato oficial, esa medición mostraba una resistencia mayor a la baja que el índice general, en un contexto en el que varios analistas seguían viendo inercia en algunos servicios.
También resultará relevante la trayectoria de los precios regulados y de los estacionales, dos componentes que pueden alterar el movimiento mensual del índice. Si la desaceleración de agosto estuvo explicada sobre todo por factores transitorios, la lectura del mercado podría ser más cautelosa que la que sugiere el número principal.
El dato de agosto se vuelve relevante para la hoja de ruta económica del Gobierno
El resultado conocido este jueves tiene impacto más allá de la comparación mensual. Para el Gobierno, una inflación más baja fortalecería la señal de continuidad en el proceso de desinflación, mientras que para el mercado servirá como insumo para recalibrar expectativas sobre el ritmo de baja de precios en los próximos meses.
La publicación del Indec también ofrece una referencia central para contratos, negociaciones salariales, ajustes de ingresos y decisiones de consumo. Con el dato ya sobre la mesa, la atención pasará ahora al detalle de divisiones, categorías y aperturas del índice para medir si la desaceleración fue amplia o si estuvo concentrada en pocos rubros.