Un policía tucumano fue acribillado mientras se encontraba de vacaciones en Buenos Aires
El uniformado tenía 28 años y era oriundo de Concepción. Fue asesinado por delincuentes que lo asaltaron, cuando descubrieron que era policía. El hecho quedó registrado por las cámaras de seguridad.
Un policía federal oriundo de Tucumán, quien se encontraba de vacaciones con su pareja en Buenos Aires, fue acribillado durante un asalto.
La víctima fue identificada como Giuliano Terro, de 28 años, quien en ocasión de un robo se identificó como policía y un ladrón le disparó al menos ocho veces hiriéndolo mortalmente. tras pactar la compra de un celular en Francisco Madero al 1.500.
La víctima llegó con vida al Hospital Carrillo de la localidad bonaerense de San Martín, pero murió a los minutos de haber ingresado.
El efectivo policial se encontraba con su novia al momento en el que los ladrones intentaron asaltarlo, luego de que hubiesen pactado la compra venta de tres celulares a través de una aplicación.
Fuentes policiales informaron que la pareja que reside en Tucumán estaba ubicada en la calle Francisco Madero 1583, a la espera de encontrarse con el usuario “Dani Diglio” con el que habían acordado -a través de la plataforma marketplace- realizar la compra de un celular.
En las imágenes de una cámara de seguridad se ve cómo, luego de esperar unos minutos, los delincuentes los interceptan de atrás. La mujer le entregó todas las pertenencias, mientras que el hombre se resistió y entró en un enfrentamiento con uno de los delincuentes, sin dejarlo escapar.
Mientras los dos compañeros lo esperaban para huir por el mismo lugar por el que habían llegado, el delincuente atrapado comenzó un tiroteo con el policía que estaba en el piso.
Giuliano Tierro efectuó solo dos disparos, mientras que el ladrón que estaba de pie le impactó ocho balas en el cuerpo. Luego de dispararle, el asesino huyó a pie hacia la dirección en la que estaban sus compañeros.
El hombre que se desempeña como subinspector de la Policía Federal en Tucumán entró al Hospital Carrillo de San Martín con vida, pero luego de unos minutos falleció a las 20:20 de este miércoles por los ocho impactos de bala que tenía en el pecho, el cuerpo y los brazos.
En el hecho también resultó herido uno de los vecinos, identificado como Pedro Alban Molin, que salió al escuchar el tiroteo y recibió un disparo. Se trata de un jubilado boliviano que fue trasladado a un hospital y está fuera de peligro.
Investiga en la causa el fiscal Correa de Fiscalía Interviniente, quien automáticamente dispuso peritos del cuerpo, relevamiento de cámaras, testigos y diligencias de rigor.
Todo comenzó con una supuesta compra de tres celulares iPhone iniciada a través de Marketplace, en Facebook, y terminó con Giuliano Terro, un subinspector tucumano de la Policía Federal Argentina (PFA), asesinado de ocho disparos en la ciudad bonaerense de Ciudadela.
Yanina, la novia del oficial, que estaba junto a él al momento del homicidio, contó esta mañana el detalle pormenorizado de cómo los engañaron para llegar a la calle Francisco Madero al 1583 y de qué forma los emboscaron para robarles.
“Amor vamos, por favor, tengo miedo”, le pidió esta joven de 25 años a su pareja cuando vio que la venta se retrasaba. “No nos va a pasar nada, esperemos porque no me voy a ir sin nada”, le respondió él, de 28, antes de morir.
“Me siento tan culpable porque siento que él iba a hacer eso para que yo pueda revender el equipo en Tucumán para el cambiar su celular por uno nuevo. Me siento mal porque yo fui quien hizo el contacto y fue él quien salió mal. Hubiese preferido mil veces que me pase a mí porque él tuvo una vida muy triste, muy trágica”, dijo Yanina, acongojada. Hacía dos años que eran pareja y ya convivían.
En tanto, ya fueron detenidos tres jóvenes por el asesinato a balazos de Terro. Dos de las aprehensiones se efectuaron esta madrugada en el barrio Ejército de los Andes, conocido como “Fuerte Apache”, en esa localidad del partido de Tres de Febrero donde ocurrió el asesinato. En tanto, las autoridades dieron con el tercer sospechoso en Hospital Vélez Sarsfield de la Ciudad, adonde ingresó con una herida de bala, según informó la Agencia Télam.
Yanina, oriunda de Tucumán, estaba con Terro en Villa Lugano porque él había pedido unos días de permiso en la PFA por unos trámites que debía realizar. Tenían pensado volver a su provincia el sábado, pero el policía ya el lunes retornaba otra vez a Buenos Aires para un curso de ascenso.
La joven relató que ella había arreglado la compra de tres Iphone por Marketplace con una mujer, que se mantuvo en un contacto fluido después de que empezaran a hablar, y dijo que no dejó que Terro vaya solo a pagar los equipos y llevárselos.
“En su momento me dio esa cosa de desconfianza porque era un precio muy bajo el que me hacía, ahí me entró la duda. Me quedaba cada Iphone 13 Pro Max en 1100 dólares. Primero había arreglado la compra para uno, después a él se le da por querer cambiar su celular y me dice ‘yo también quiero uno’, y lo hicimos por dos. Al ver que me hacía un súper descuento por otro más, apunté por tres. Lo pactado era pagarle en dólares”, indicó Yanina en Radio Rivadavia sobre cómo fueron los primeros intercambios en Facebook con la supuesta vendedora.
Entonces, Yanina y Terro fueron hasta Francisco Madero 1583 en moto, a pagar los celulares y llevárselos, pero en realidad ese sería el comienzo del momento trágico que vivió finalmente la pareja. “Llegamos a esa dirección, él sube la moto a la vereda y estábamos los dos parados ahí, de frente. Yo, de espalda a la calle; y él, de espalda al domicilio. Cuando le digo a la chica que estoy afuera, ella me dice: ‘Disculpame, no me dijiste que ya venías, estoy en el baño’. Ahí me resultó medio raro. ‘Dos minutos y si no estás nos vamos’, le digo. Yo creo que si alguien quiere hacer una venta no se demora demasiado”, contó la joven sobre la primera escena en ese domicilio donde supuestamente se produciría la compraventa.
A los cinco minutos recibió otro mensaje de esta mujer. “Me dice: ‘Mirá, estoy sola, no tengo quién te atienda. A dos cuadras está mi mamá -que supuestamente era policía-’. Cuando me dice eso lo sentí medio raro y le dije a él: ‘Amor vamos, no importa, porque tengo miedo’. Y él me dice: ‘No, no me voy a venir hasta acá para irme sin nada’”, comentó Yanina. Así, decidieron esperar cinco minutos más y se cruzaron con una mujer que llegó al domicilio donde ellos esperaban. Era una mujer mayor y le digo: ‘Señora, disculpe las molestias. ¿Acá vive Daniela?’. Y la mujer me dice: ‘Acá no vive ninguna Daniela’. Y se va adentro. Yo ya ahí empiezo con esa sensación de que el cuerpo estaba intranquilo”, agregó la joven en relación con las inconsistencias que aparecieron a medida que avanzaba el tiempo.
Atemorizada, Yanina le volvió a decir a su pareja que “por favor” se fueran del lugar. “Me miró y me dijo que no nos iba a pasar nada. Que esperemos cinco minutos más porque no se iba a ir sin nada”, prosiguió en su relato la joven. No transcurrieron ni 10 segundos cuando aparecieron dos hombres que corrían por la esquina. Luego, la mujer divisó un desconocido más.
“Uno fue directamente a mí y los otros dos hacia él”, contó Yanina, que era quien tenía el dinero para la supuesta compra. Precavida, la mujer se había colocado un sobre blanco con papeles adentro del bolsillo y fue eso lo que primero le quitaron los delincuentes. “Me pedían directamente la plata. A él [por la pareja] fueron a forcejearlo y al ver que sacó el arma empezaron a disparar. Ahí fue en el momento que yo me tiré al piso y me escondí detrás de un auto y vi como forcejeaban con Giuliano para aparentemente quitarle el arma”, recordó.
Cuando la víctima se encontraba tirada en el piso alcanzó a disparar aunque ya se encontraba malherido: “Luego, ellos se fueron y yo salí a ayudarlo, a socorrerlo. Cruzó la calle caminando y cayó”. /La Nación
Usurpación masiva y daños en Concepción: Destruyeron cultivos de caña para ocupar fincas
Aprovechando la gran extensión de los predios y el receso por la feria judicial, un numeroso grupo de personas ingresó a propiedades rurales, taló las plantaciones e instaló casillas precarias. La Justicia solicitó la restitución provisoria de las tierras.
Este miércoles 12 de agosto se llevó a cabo una audiencia solicitada por la Unidad Fiscal de Usurpaciones, Estafas y Cibercriminalidad del Centro Judicial Concepción, que conduce Gerardo Salas, a los fines de formular los cargos correspondientes en una causa por usurpación y daños.
En la misma, se procedió a acusar formalmente a un numeroso grupo de personas por el ingreso ilegal y la destrucción de cultivos en perjuicio de los propietarios de las tierras, requiriendo además la restitución provisoria del inmueble.
De acuerdo a la acusación sostenida por el auxiliar de fiscal Juan José Ibañez, los hechos comenzaron a gestarse entre el 13 y el 17 del mes de julio del corriente año, durante el transcurso de la feria judicial. Los imputados, junto a un grupo mayor de personas no identificadas, actuaron de manera coordinada tras ponerse de acuerdo previamente.
Aprovechando que se trataba de inmuebles rurales de grandes extensiones y con cultivos de caña de azúcar en pie (lo cual impedía la visualización de la totalidad del predio por parte de los cuidadores), ingresaron a las propiedades ubicadas en la ciudad de Concepción. Los terrenos afectados se encuentran en el cuadrante comprendido entre calles Vicente López y Planes (Este), Campos de las Carreras (Oeste), Acequia los Méndez (Sur) y calle Las Palmeras (Norte).
Una vez dentro de los predios colindantes, los usurpadores procedieron a destrozar el cultivo utilizando machetes y palas, ocasionando importantes daños materiales en la plantación.
Con la clara intención de apropiarse del lugar y mantenerse en la propiedad, los acusados comenzaron a delimitar terrenos utilizando palos, alambres y cintas, para luego instalar casillas precarias.
Finalmente, desde la fiscalía señalaron que los ocupantes se mantienen de manera ilegal en los terrenos hasta la fecha. Por este motivo, y ante el perjuicio ocasionado a los titulares, el Ministerio Fiscal solicitó como medida fundamental la inmediata restitución provisoria del inmueble para hacer cesar los efectos del delito
Facundo Moyano habló por primera vez tras el escándalo: “Candela tuvo un paro cardiaco”
El exlegislador dio detalles sobre el episodio ocurrido durante la madrugada del 4 de agosto, cuando Candela Arizaga fue vista corriendo semidesnuda por avenida Libertador
El exdiputado peronista Facundo Moyano habló por primera vez sobre el escándalo que protagonizó junto a su pareja, Candela Arizaga, quien fue encontrada semidesnuda en las calles de Belgrano el pasado 4 de agosto.
Durante una entrevista con Telefe Noticias, Moyano aclaró en primer lugar: “Nunca soy yo el que está corriendo. Es algo que lo tengo que decir. No vengo a ponerme de víctima ni de acusar a nadie. Vengo a defenderme. Yo no corrí a Candela porque ella bajó en el ascensor y yo bajé 5 minutos después. Yo no tenía pantalones largos y remera larga. No estaba corriendo”.
Imagen de video que muestra a Facundo Moyano sujetando a Candela Arizaga en la calle
A continuación, precisó que fue Arizaga que tuvo un paro cardíaco: “Le hice RCP y después me conecté con el portero porque no pude llamar al 911″. Dijo querer tomar contacto con su novia para contarle lo que ocurrió y destacó también: “Los hechos privados están reservados a Dios y no es algo que me requiere la Fiscalía. En las dos acusaciones, Candela nunca dijo que le pegué. No correspondía que yo fuera detenido”.
“Yo tengo dos imputaciones: privación ilegítima de la libertad y violencia de género. Pero Candela nunca dijo que fue así. Cuando declaró por primera vez, a las 8, no estaba en condiciones. Y a todas les dijo lo mismo. No había elementos para detenerme. Cuando la agarré, otro portero me dijo que iba a cuidar al perro y yo me quedé con ella y llamé a la policía. Una persona que está en un estado de violencia contra su pareja no llamaría a la policía para que vengan”, añadió luego.
En la madrugada del último martes, el encargado del edificio donde reside Moyano, identificado como Nahuel Astrada, relató a efectivos de la Policía de la Ciudad que el hijo del exsecretario general de la CGT había salido del inmueble de manera precipitada detrás de una mujer semidesnuda.
Además, según quedó registrado en las cámaras de seguridad, ambos fueron interceptados en la esquina de Virrey Vértiz y Sucre con signos compatibles con el consumo de estupefacientes.
Arizaga fue trasladada por el Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME) al Hospital Pirovano, donde —según informó el titular del servicio, Alberto Crescenti— permaneció internada durante varias horas.
Candela Arizaga declaró ante la Fiscalía
Al declarar ante la Justicia, Arizaga negó haber sido víctima de violencia física o verbal por parte del sindicalista y sostuvo que sufrió un “brote psicótico” luego de haber consumido cocaína.
Moyano quedó imputado por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad. Se encuentra en libertad, aunque la fiscalía dispuso una serie de medidas: una restricción de acercamiento de 300 metros a la víctima, la prohibición de contacto, la fijación de un domicilio y la obligación de presentarse ante todas las citaciones judiciales.
El viernes, la Justicia porteña rechazó su pedido para levantar la perimetral, pese a que Arizaga le quitó responsabilidad por lo sucedido e insistió en recuperar el vínculo.
Según fuentes cercanas al caso, la titular de la Fiscalía N°3 Especializada en Violencia de Género, Florencia Nocerez, rechazó la solicitud del exlegislador debido a la “falta de medidas de prueba”./La Nación
Extorsionaban desde la cárcel a uno de los acusados por los 470 kilos de cocaína secuestrados en Tucumán
Tres integrantes del clan Caro, alojados en el penal de Villa Urquiza, habrían exigido 25.000 dólares y una camioneta a Marcos Nacif, señalado como el conductor de la Toyota Hilux que transportaba el cargamento. La Justicia allanó una celda y secuestró teléfonos celulares.
Una nueva línea de investigación se abrió en torno a la causa por el secuestro de 470 kilos de cocaína en Tucumán. Tres integrantes del denominado clan Caro, que se encuentran detenidos en el penal de Villa Urquiza, fueron acusados de haber extorsionado a otro de los procesados en el expediente para evitar que sufriera represalias mientras permaneciera alojado en prisión.
La presunta víctima es Marcos Nacif, señalado por la Justicia como el conductor de la Toyota Hilux en la que era transportado el millonario cargamento de droga. Según la denuncia, a través de sus hijos habría recibido las exigencias de los hermanos Walter, Emanuel y Marcos Caro, quienes le habrían reclamado 25.000 dólares y una camioneta Renault Oroch.
De acuerdo con la investigación, los acusados habrían utilizado su situación dentro del establecimiento penitenciario para ejercer presión sobre Nacif. La condición planteada habría sido el pago del dinero y la entrega del vehículo a cambio de evitar posibles ataques o represalias durante su permanencia en la cárcel. La Justicia busca ahora determinar cómo se concretaban las comunicaciones y qué otras personas podrían haber intervenido.
Allanaron una celda y secuestraron celulares
A partir de la denuncia, la Justicia ordenó una medida dentro del penal de Villa Urquiza. El procedimiento se concentró en una celda que, según la información publicada, era considerada una dependencia de condiciones privilegiadas, donde fueron secuestrados teléfonos celulares que serán sometidos a peritajes.
El análisis de los dispositivos será clave para los investigadores, ya que se buscará establecer si desde esos teléfonos se realizaron las comunicaciones utilizadas para amenazar o extorsionar a Nacif. También se intentará determinar si existieron cómplices fuera del establecimiento penitenciario y quiénes serían los destinatarios del dinero y del vehículo reclamados.
La nueva denuncia se suma a una causa de gran relevancia para la Justicia Federal tucumana, que intenta determinar quién era el verdadero propietario y proveedor de los 470 kilos de cocaína secuestrados y cuál era el alcance de la organización que habría participado del traslado del cargamento. La investigación principal continúa con varios detenidos y distintas líneas abiertas.
El caso vuelve a poner el foco en la capacidad de determinados grupos delictivos para mantener vínculos y ejercer presiones incluso desde establecimientos penitenciarios. Mientras avanzan las pericias sobre los celulares, la Justicia deberá establecer si las acusaciones por extorsión pueden ser acreditadas y qué relación tienen los hechos denunciados con la estructura investigada por el cargamento de cocaína.