Internacional
Tensión y cruces personales en el último debate presidencial en Brasil antes del balotaje
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro protagonizaron un áspero debate televisivo centrado en la economía, la seguridad y el modelo de Javier Milei. Los sondeos muestran un empate técnico de cara a la segunda vuelta.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro se enfrentaron en el segundo debate televisivo de cara al balotaje del próximo domingo, en una campaña que llega a la votación con un empate en los sondeos. De acuerdo con una encuesta del instituto Datafolha publicada el jueves, ambos candidatos registran un 50 por ciento de intención de voto cada uno.
Durante el encuentro organizado por TV Globo en Río de Janeiro, los candidatos discutieron sobre infraestructura, gasto público, tasas de interés y seguridad, con un formato más ordenado que el del primer debate de la cadena Band. Sin embargo, el intercambio subió de tono con descalificaciones personales. Lula calificó a su adversario de «miliciano», mientras que el senador del Partido Liberal respondió con la expresión «nueve dedos», en alusión al accidente laboral en el que el mandatario perdió un dedo. Ante esto, el presidente replicó que no permitiría que un miliciano lo llamara de esa manera. Bolsonaro pidió disculpas pero redireccionó el cruce hacia la inseguridad ciudadana.
La discusión económica giró en torno al costo de vida, el endeudamiento de las familias y el salario mínimo. Flávio Bolsonaro cuestionó el aumento salarial y la carga impositiva, señalando que la política oficial «da con una mano y saca con nueve dedos», y acusó al oficialismo por el crecimiento del crimen organizado. Por su parte, Lula defendió la gestión de su administración, puso en duda el conocimiento que su rival tiene del país y lo acusó de estar cerca de Donald Trump durante la imposición de aranceles estadounidenses a productos brasileños.
El modelo económico del presidente argentino, Javier Milei, se convirtió en uno de los ejes centrales del enfrentamiento. Lula cuestionó que el opositor pretendiera aplicar un ajuste inspirado en la «motosierra» del mandatario argentino y le preguntó si el costo de esa política recaerá sobre los jubilados. En respuesta, el senador defendió al gobierno argentino, atribuyó el deterioro económico de ese país a dos décadas de administraciones de izquierda y prometió actualizar los beneficios previsionales por encima de la inflación.
En paralelo al debate político, la campaña estuvo marcada por tensiones judiciales en torno al uso de las redes sociales y la tecnología. El equipo de Lula acusó a Meta de interferencia y manipulación algorítmica a favor de Bolsonaro, lo que motivó que un tribunal electoral exigiera explicaciones a las plataformas Meta y X sobre la distribución de contenido y publicidad política. La empresa negó haber actuado para beneficiar a alguna de las partes, aunque reconoció fallas técnicas en la desactivación de algunos anuncios de campaña oficialistas.
En el plano logístico y de seguridad para los comicios del domingo, la Agencia estatal Brasil informó que las Fuerzas Armadas movilizarán a unos 25.000 efectivos para garantizar el desarrollo normal de la votación y el escrutinio en 306 municipios de 11 estados, además de brindar apoyo logístico en otras localidades de difícil acceso para el transporte de urnas electrónicas.
Asimismo, un informe del Movimiento Voto 70+ y el centro Data8, basado en datos del Tribunal Superior Electoral, destacó que la participación de votantes mayores de 70 años aumentó un 43 por ciento en la primera vuelta de 2026 en comparación con 2022, un sector que, según los impulsores de la iniciativa, podría resultar determinante en unos comicios tan ajustados.