San Valentín: afirman que «el ideal de amor romántico no caducó e incluso se volvió más exigente»
La socióloga, investigadora y escritora Eleonor Faur, autora de «El cuidado infantil en el siglo XXI» , reflexionó sobre los vínculos de pareja, cómo evolucionaron en el tiempo y cómo se relaciona el 14 de febrero con el amor romántico.
De cara a San Valentín, la socióloga, investigadora y escritora Eleonor Faur reflexionó que los vínculos de pareja son hoy «mucho más frágiles», pero siguen atravesadas por el ideal del amor romántico que no sólo «no caducó, sino que se volvió más exigente» y ahora también demanda «no renunciar a los proyectos individuales de cada uno», a la par de «sostener el amor, la pasión y la comunicación entre dos personas».
La doctora en Ciencias Sociales, autora de los libros como «El cuidado infantil en el siglo XXI» (Siglo XXI, 2014); y coautora junto a Alejandro Grimson de «Mitomanías de los sexos» (Siglo XXI, 2016) dialogó con Télam sobre los cambios en las maneras en que las personas se vinculan sexoafectivamente y la vigencia del mito del amor romántico, que sostiene en creencias tales como que «el amor verdadero es para toda la vida», «si te cela te ama», «solo se puede sentir por una persona a la vez», «si hay infidelidad no hay amor», entre otros.
Entrevista
-Télam: ¿Cómo se relaciona San Valentín con el mito del amor romántico?
-Eleonor Faur: De algún modo, la celebración del Día de los Enamorados coloca el tema de la pareja y el romanticismo en su momento de exaltación. La fecha, y la parafernalia que la acompaña en el mercado de la celebración, repone los viejos formatos del amor romántico: una noción de amor fuertemente idealizada, construida a punta de fuertes mandatos de cómo deberían ser las mujeres y los varones en un vínculo sexo-afectivo. Un formato que, como tal, es una ficción, lo cual, desde ya, no significa que el amor lo sea.
Eleonora Faur. Foto: Paula Blacona.
Este mito está siendo cada vez más problematizado, a la luz de movimientos como el Ni una menos y los feminismos. ¿Se tambalea realmente?
–Lo que se cuestiona desde los feminismos es que el mito del amor romántico colocó a las mujeres en un lugar de pasividad, de expectativa, de búsqueda de ser «elegida». Construyó modelos de vínculos heterosexuales en los que la desigualdad entre los géneros se tallaba desde una fuerte impronta de división sexual del deseo -quién tiene derecho a desear, quién debería acompañar esa iniciativa-, hasta situaciones en las que incluso se justificaba la violencia de género.
La pregunta es ¿cuánto se modificó este modelo? Pienso que aquí encontramos una fuerte transformación en la medida que las mujeres nos apropiamos mucho más de nuestras vidas y deseos. Pero el ideal no caducó, incluso se volvió más exigente.
¿Cuál dirías que es el núcleo duro de mito?
–Lo que es difícil de horadar, por el momento, es el sueño de una pareja perfecta. Creo que el tema de la idealización es la trampa más profunda del amor romántico: pareciera que amar es idealizar al otro, a una misma en la relación, a la relación en sí misma. Claramente, eso no es sostenible. Y de hecho, las parejas que logran sostenerse y amarse a lo largo del tiempo son las que atraviesan crisis y encuentran la forma de reorganizarse sobre una base honesta.
San Valentín se celebra este lunes.
-¿Por qué la sociedad sigue apelando a la naturaleza para sostener sus creencias respecto al deseo sexual, al amor, a la vocación de formar una familia, a la actividad de maternar cuando en otros aspectos de la vida aceptamos que la realidad que nos rodea se construye con convenciones sociales?
–La naturaleza, lo biológico es siempre una metáfora muy efectiva para acotar el debate y la reflexividad. Creo que en el campo de las relaciones de género las nuevas maneras de argumentar que las diferencias son «naturales» buscan apoyarse en las neurociencias, pero en realidad, hay un cúmulo importantísimo de investigaciones que indican que incluso nuestro cerebro tiene una plasticidad tal que las formas en las que lo utilizamos tienen mucho más que ver con la cultura que con la estructura cerebral en sí misma.
Creo que la biologización de la discusión no está tan presente en la formación de pareja ni de familias, pero que sigue pesando bastante fuerte cuando se habla de maternidades.
–Mientras se resquebraja el mito del amor romántico y se valorizan prácticas como una vida de constantes contactos sexuales ocasionales o el poliamor, también se empieza a hablar de la necesidad de responsabilidad afectiva y se cuestiona el ghosting. ¿Son otras formas de control social sobre los vínculos sexoafectivos redefinidos por fuera del amor romántico?
–Creo que, en general, los contratos amorosos son mucho más frágiles que en el pasado y se encuentran entrecruzados por una tensión en el terreno de las ideas. Por un lado, el ideal de amor romántico que, no sólo no caducó sino que se volvió aún más exigente porque sumó requisitos al «deber ser» de la pareja. Este ideal supone hoy sostener el amor, la pasión y la comunicación entre dos personas, pero además, armar pareja y familia y compartir economías sin renunciar a los proyectos individuales de cada uno.
En el terreno de los encuentros casuales, los códigos parecen infinitos, pero ¿quién los define y por qué? Se trata de un ideal demasiado difícil de alcanzar, y más aún de sostener.
«Lo que se cuestiona desde los feminismos es que el mito del amor romántico colocó a las mujeres en un lugar de pasividad, de expectativa, de búsqueda de ser «elegida»».Eleonor Faur
De manera contrastante, los procesos de individuación sumaron expectativas de total libertad y desapego respecto de la pareja, y una enorme facilidad para la multiplicidad de vínculos esporádicos.
La «liquidez» de las relaciones -como las calificó Zygmunt Bauman- se contrapone al ideal romántico pero convive con él y filtra las subjetividades contemporáneas. Nos movemos entre el mandato del amor romántico y el de la autonomía sin concesiones.
-Es decir que los mandatos ahora son dos, contrapuestos pero no necesariamente incompatibles…
–Quizás en esta tensión se encuentre el mayor meollo a la hora de reconstruir y diversificar modelos de pareja, no necesariamente para encontrar «el camino del medio», sino para liberarse de ambos mandatos (en términos de «deber ser») y tallar formas de relaciones que se acerquen más a las necesidades, deseos y sensibilidades de cada persona.
En este sentido, creo que así como las familias cambiaron gracias a la transformación de los acuerdos de pareja, y en buena medida, este movimiento refleja mayores niveles de autonomía (sobre todo, femenina), la profundización de estos cambios sólo podrán producirse a partir de nuevas configuraciones subjetivas de hombres y mujeres. Es necesario desaprender, desterrar viejos y nuevos modelos, asentados en infinidad de mitos y prejuicios y animarse a explorar caminos más creativos de construcción de vínculos de pareja.
«EL MATRIMONIO, COMO INSTITUCIÓN, CAMBIÓ DE MANERA DRÁSTICA»
Matrimonios resignificados como broche de oro de una convivencia de décadas y no más como «un voto a futuro» junto con la «pérdida de popularidad» de estas formalizaciones y la incorporación de las parejas de la diversidad sexual son algunas de las formas «drásticas» en que cambió esta institución en consonancia con la reformulación de los «contratos amorosos».
Así reflexionó para Télam la doctora en Ciencias sociales, investigadora, docente y escritora Eleonora Faur.
–¿Qué características dirías que tiene hoy el «mercado matrimonial» en la Argentina?
–Primero, dejaría de hablar de mercado y de matrimonial. Lo segundo, porque el matrimonio está muy en baja como forma de unión de parejas y, además, ha adquirido formatos muy diferentes a los que tradicionalmente se le asignaban.
En mi círculo cercano, por ejemplo, se casa una amiga con su compañero, con quien tiene dos hijes chiques. Y en enero se casaron unos amigos que están juntos hace 41 años. Tienen hijes y nietes. Él tiene 86 años, ella 66. Como decía mi amiga: en general, casarse era un voto a futuro, lo nuestro es la confirmación de una historia de amor y desamor que pudimos llevar siempre adelante. El matrimonio, como institución, cambió de manera drástica.
La cuestión del mercado, por su parte, tiene la antipatía de legitimar una noción de oferta y demanda que, otra vez, vuelve sobre la división sexual del deseo. Más allá de que las apps de citas tengan ese formato más propio de cualquier mercado, prefiero no pensar las relaciones en ese patrón.
En general, es evidente que los contratos amorosos se modificaron, y con ello, las parejas. Aumentaron los divorcios y las uniones consensuales; el matrimonio perdió popularidad a ritmos acelerados; se legalizaron las parejas y las familias de la diversidad sexual. Todo esto significó una revolución significativa.
-¿Cuánto crees que depende la pervivencia situaciones de infelicidad sexoafectiva -como las que supone vivir atrapados en vínculos que nos hacen visiblemente infelices o en una permanente búsqueda insatisfecha de una pareja ideal o en una identidad de género u orientación sexual que no se condicen con el sentir interior-, de la persistencia de los mitos sobre el amor y la sexualidad, como los descritos en tu libro Mitomanías de los sexos?
–Puede haber muchas razones distintas para sostener una relación insatisfactoria. Por ejemplo, razones económicas -no es fácil sostener dos hogares-, puede haber violencia en el vínculo, entonces las amenazas tipo «si me dejás, te mato» obviamente paralizarán a muchas mujeres a actuar. También puede haber temor de terminar una relación y no saber cómo sigue la vida afectiva, o miedo a quedarse sin pareja.
Ahí hay un tema todavía muy espeso: ¿por qué seguimos manteniendo la idea de que estar en pareja es mejor que no estarlo?
Argentina cayó en lectura, matemática y ciencias y tuvo sus peores resultados desde 2006, según las pruebas PISA
Argentina empeoró sus resultados en las tres áreas evaluadas y quedó octava en América Latina. Matemática registró el puntaje más bajo de la serie nacional comparable.
Los estudiantes argentinos retrocedieron en Ciencias, Lectura y Matemática en las pruebas PISA 2025. El país obtuvo 393 puntos en Ciencias, 389 en Lectura y 367 en Matemática: los tres resultados quedaron por debajo de la medición de 2022 y, en el caso de Matemática, representan el puntaje más bajo de toda la serie histórica comparable.
Argentina se ubicó en el puesto 71 en Ciencias, 62 en Lectura y 75 en Matemática entre los 91 sistemas educativos participantes. En América Latina quedó octava en las tres áreas evaluadas.
El deterioro también se refleja en los niveles de aprendizaje. El 76% de los estudiantes argentinos de 15 años no alcanzó el nivel básico en Matemática. En Lectura, el 60% quedó por debajo de ese umbral y en Ciencias, el 59%.
Además, el 48,8% presentó un desempeño bajo simultáneamente en las tres áreas. En el promedio de los países de la OCDE, esa proporción fue del 19,7%. En el otro extremo, apenas el 1,2% de los alumnos argentinos alcanzó los niveles más altos en al menos una de las disciplinas, frente al 11,9% de la OCDE.
Una caída en las tres áreas
Los resultados difundidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) muestran que Argentina perdió 13 puntos en Ciencias respecto de 2022, al pasar de 406 a 393; 12 puntos en Lectura, de 401 a 389; y 11 puntos en Matemática, de 378 a 367.
Es la primera vez dentro de la serie comparable que el país retrocede simultáneamente en las tres áreas.
La caída argentina ocurrió en un contexto de deterioro mundial de los aprendizajes, especialmente en Lectura. Sin embargo, el retroceso partió de niveles que ya eran bajos.
En Ciencias, el promedio de la OCDE fue de 482 puntos, 89 más que Argentina. Mientras el país perdió 13 puntos desde 2022, el promedio de la organización retrocedió 3.
En Lectura, la OCDE obtuvo 461 puntos. Argentina perdió 12 respecto de 2022, mientras que el retroceso promedio internacional fue de unos 14 puntos.
En Matemática, la diferencia fue de 96 puntos: Argentina obtuvo 367 frente a los 463 de la OCDE. El promedio internacional también cayó, aunque lo hizo en 9 puntos frente a los 11 del país.
El informe PISA utiliza alrededor de 20 puntos como referencia aproximada del aprendizaje adquirido por un estudiante durante un año de escolarización.
Matemática, el área más crítica
Solo el 24% de los estudiantes argentinos alcanzó al menos el nivel 2 en Matemática, considerado por PISA como el umbral básico de desempeño. En el promedio de la OCDE lo consiguió el 65%.
La situación empeoró respecto de las mediciones anteriores. En 2022, el 27% de los alumnos argentinos alcanzaba ese nivel y en 2018 lo hacía alrededor del 31%. La presencia de estudiantes argentinos en los niveles 5 y 6 fue prácticamente nula, mientras que en la OCDE llegó al 8%.
En Ciencias, el 41% alcanzó al menos el nivel básico, frente al 74% de la OCDE. El 59% quedó por debajo de ese umbral y apenas el 1% llegó a los niveles 5 o 6.
En Lectura, el 40% alcanzó el nivel básico, frente al 69% promedio de la OCDE. También en esta área solo el 1% de los estudiantes argentinos llegó a los niveles superiores.
“Los resultados de PISA 2025 confirman una tendencia que no podemos ignorar: 8 de cada 10 estudiantes argentinos de 15 años no alcanzan los niveles mínimos en Matemática, y la caída se repite en Lectura y Ciencias”, consideró Víctor Volman, director ejecutivo de Argentinos por la Educación.
Octava en América Latina
Argentina quedó octava entre los 13 países latinoamericanos participantes en las tres áreas evaluadas y estuvo entre los que más retrocedieron desde 2022.
En Ciencias, Uruguay obtuvo el mejor resultado regional, con 445 puntos, seguido por Chile (442), Costa Rica (424), Colombia y México (414), Brasil (409) y Perú (406). Argentina y Ecuador alcanzaron 393 puntos.
El resultado muestra un cambio respecto de 2022. Entonces Argentina tenía 406 puntos y superaba por tres a Brasil. En 2025, Brasil subió a 409 y Argentina cayó a 393, por lo que la diferencia pasó a ser de 16 puntos.
En Lectura, Chile encabezó la región con 436 puntos, seguido por Uruguay (423), Costa Rica (416), México y Brasil (408), Colombia (399) y Perú (390). Argentina obtuvo 389.
En Matemática, Uruguay consiguió 405 puntos y Chile, 403. Luego se ubicaron México (388), Costa Rica (387), Perú (382), Colombia (381) y Brasil (377). Argentina quedó detrás de esos siete países con 367 puntos y apenas por encima de Ecuador, con 366.
La caída argentina de 11 puntos en Matemática fue la mayor registrada entre los países latinoamericanos respecto de PISA 2022.
Una nueva evaluación
PISA 2025 incorporó una prueba de resolución computacional de problemas, destinada a medir la capacidad para desenvolverse en entornos digitales mediante herramientas de programación y modelización.
Argentina obtuvo 403 puntos, frente a un promedio de 500 en la OCDE. Entre los 13 países latinoamericanos quedó novena.
El deterioro fue mundial
Más de 760.000 alumnos de 91 países y economías participaron de PISA 2025. En Argentina fueron evaluados 11.093 estudiantes de 412 escuelas, una muestra representativa de unos 609.100 jóvenes de 15 años. La prueba se realizó de manera digital.
PISA no mide el dominio de contenidos curriculares específicos, sino la capacidad para utilizar conocimientos y habilidades frente a problemas y situaciones nuevas. En esta edición, Ciencias fue el área principal y Matemática y Lectura funcionaron como dominios secundarios.
Según la OCDE, PISA 2025 registró los puntajes promedio más bajos desde que se realiza la evaluación en las tres áreas. Entre los 74 países y economías con resultados comparables, 48 no mostraron grandes cambios en Ciencias, pero al menos la mitad retrocedió en Lectura y Matemática.
La organización señala que la pérdida de aprendizajes forma parte de un proceso de largo plazo y no puede atribuirse únicamente al cierre de las escuelas durante la pandemia. Entre los factores analizados aparecen la disminución de la lectura por placer, los cambios en los hábitos digitales, los problemas de asistencia y una menor interacción familiar vinculada con la vida escolar.
Celulares, IA y clima escolar
Los cuestionarios complementarios mostraron además diferencias entre los estudiantes argentinos y el promedio de la OCDE en el uso de dispositivos y las condiciones dentro de las aulas.
El 55% de los alumnos argentinos afirmó que sus compañeros se distraen con dispositivos electrónicos durante la mayoría o todas las clases de Ciencias, frente al 28% en la OCDE.
El 37% asiste a escuelas donde está prohibido utilizar celulares en todo el establecimiento, mientras que en la OCDE la proporción llega al 49%.
También es mayor el uso de inteligencia artificial: el 52% de los adolescentes argentinos dijo utilizar chatbots de IA al menos una vez por semana como ayuda para aprender, frente al 46% en la OCDE. El 41% los utiliza para investigar temas nuevos y la misma proporción para resumir textos.
En cuanto al clima escolar, el 58% sostuvo que el ruido y el desorden interrumpen la mayoría o todas las clases de Ciencias, casi el doble del 31% de la OCDE. El 47% señaló además que sus compañeros no escuchan al docente, frente al 29% internacional.
El 66% dijo haber llegado tarde a la escuela al menos una vez durante las dos semanas anteriores a la evaluación, contra el 50% de la OCDE.
Los datos muestran, a la vez, una valoración favorable de los docentes. El 78% afirmó que su profesor de Ciencias se interesa por el aprendizaje de todos los alumnos, el 73% que continúa enseñando hasta que comprenden y el 79% que brinda ayuda adicional cuando es necesaria. Los tres indicadores superan los promedios de la OCDE.
Tras superar la primera mitad del año y dejar atrás el receso invernal, las comunidades educativas de todo el país ya contemplan con atención el tramo final del ciclo lectivo 2026. Con la premisa central de garantizar el piso federal de 190 días de clases efectivos acordado colectivamente por el Ministerio de Capital Humano y el Consejo Federal de Educación (CFE), las autoridades de cada jurisdicción confirmaron de forma oficial las fechas exactas en las que las aulas cerrarán el dictado ordinario de contenidos.
El cronograma nacional revela que la conclusión de las actividades académicas se desplegará de manera progresiva durante la tercera semana de diciembre 2026, adaptando los calendarios locales a las dinámicas institucionales de cada provincia del territorio argentino.
El cierre de clases depende de cada gobierno en cada provincia, por eso presentamos la nómina completa de las 24 jurisdicciones del país organizadas según el día de cierre del calendario lectivo regular:
Miércoles 16 de diciembre 2026: Formosa.
Viernes 18 de diciembre 2026:La gran mayoría de las jurisdicciones argentinas darán por terminado su período lectivo de manera conjunta en esta fecha: Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), Catamarca, Chaco, Chubut, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Jujuy, La Rioja, Misiones, Neuquén, Río Negro, Salta, San Juan, San Luis, Santa Cruz, Santa Fe, Santiago del Estero, Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, Tucumán.
Martes 22 de diciembre 2026: Provincia de Buenos Aires, Mendoza.
Miércoles 23 de diciembre 2026: La Pampa.
El inicio de las vacaciones de verano y la conclusión del año lectivo
La finalización de la actividad escolar ordinaria dará comienzo formal al receso y a las vacaciones de verano 2026-2027 en toda la RepúblicaArgentina. Para la gran mayoría de los alumnos, las vacaciones comenzarán inmediatamente el día posterior al cierre de las aulas fijado en su respectiva provincia.
Sin embargo, este cierre no implica la desconexión total para la totalidad del estudiantado: quienes necesiten períodos de intensificación de saberes, apoyo pedagógico adicional o rendir asignaturas pendientes deberán asistir a las mesas de examen programadas en los días subsiguientes. De este modo, la planificación federal equilibra los días lectivos requeridos con el inicio del receso para toda la comunidad educativa nacional.
El Aeroparque Jorge Newbery no estará operativo desde las 9 de este martes por trabajos de mantenimiento preventivo en la pista dentro de un plan integral de obras impulsado por Aeropuertos Argentina, que supera los u$s 85 millones.
El programa está orientado a acompañar el crecimiento récord de pasajeros que viene registrando la terminal en los últimos años.
Qué pasará con los vuelos durante el cierre de Aeroparque
La totalidad de los vuelos que habitualmente parten y llegan a Aeroparque —incluidos los servicios de cabotaje y regionales— se trasladará al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. La decisión fue coordinada con las aerolíneas y los organismos públicos durante los meses previos, y el anuncio oficial se hizo el 5 de junio, lo que permitió reprogramar itinerarios, ajustar slots y reorganizar personal en ambas terminales.
Según explicaron las autoridades aeroportuarias, se eligió esta franja porque afecta una menor cantidad de operaciones que otros días de la semana y porque se ajusta mejor a las condiciones climáticas previstas para fines de agosto, lo que reduce el riesgo de cancelaciones adicionales por factores meteorológicos. En paralelo, se trabajó con los prestadores de servicios terrestres y de handling para asegurar la capacidad de atención en Ezeiza, tanto en mostradores como en posiciones de estacionamiento de aeronaves.
El impacto del cierre en números
En un período similar, Ezeiza opera habitualmente alrededor de 530 movimientos entre despegues y aterrizajes. Durante estas 55 horas, recibirá unos 940 movimientos, lo que representa un incremento cercano al 80% respecto de su operación normal.
Aeroparque, en tanto, realizará aproximadamente 180 movimientos en las horas previas al cierre —el 25 de agosto, entre las 0 y las 9— y en el momento de la reapertura —el 27 de agosto, a partir de las 16—, cuando la actividad se retome de forma progresiva.
Un plan de obras de más de u$s 85 millones
El mantenimiento de la pista se enmarca en un plan estratégico de infraestructura que supera los u$s 85 millones y que busca modernizar la terminal y mejorar la experiencia del pasajero.
La primera etapa del proyecto ya incluyó la ampliación de la Plataforma Norte para otorgarle mayor capacidad operativa para aeronaves, la ampliación del PIR doméstico y del hall de check-in, y mejoras en las vialidades de Arribos Internacionales.
La segunda etapa, actualmente en desarrollo, apunta a ampliar las zonas de preembarque nacional e incorporar tecnología para reducir los tiempos de espera: se proyecta una disminución de hasta 26% en el tiempo de check-in y de 33% en el PIR. El plan contempla, además, la construcción de una nueva sala VIP, la ampliación de la superficie comercial y nuevas propuestas gastronómicas.