Política
Referentes del espacio «Lealtad Peronista» eran integrantes del macrismo y del massismo
Los principales referentes del nuevo espacio manzurista eran hasta hace poco acérrimos opositores al Peronismo.
El nombre «Lealtad Justicialista» con el que el gobernador ha bautizado su bloque en la Legislatura y en los concejos deliberantes de algunos municipios despertó ciertas suspicacias sobre el pasado opositor de los principales referentes y paladines del manzurismo.
Sin ir tan lejos en las elecciones presidenciales en las que se impuso Mauricio Macri, unos de los principales voceros del mandatario en la Legislatura era el máximo referente de Sergio Massa, entonces también opositor al Frente para la Victoria, que postulaba a Daniel Scioli.
En 2015, el legislador Gerónimo Vargas Aignasse participó activamente de la campaña presidencial de Massa, quien era acompañado en la fórmula por el salteño Gustavo Sáenz, converso a Junto por el Cambio durante el gobierno macrista. Vargas Aignasse se postulaba como candidato a senador junto a Esteban Jeréz como cabeza de la lista a diputados.
Su campaña «Alerta Tucumán» colocando alarmas y entregando controles remotos antipánico en los barrios, era acompañado por un fuerte discurso contra la inseguridad del gobierno que entonces encabezaban José Alperovich y Juan Manzur.
Eduardo Bourlé, quien luego de llamarse al silencio de radio luego abandonar una combativa década de titularidad en La Bancaria local y ocupar un escaño en la Legislatura, también es parte del flamante bloque de «Leales» afín a Manzur. Sin embargo, no pocos se olvidan de su pasado canista.
La tensión entre las partes cobró aún más fuerza con la designación de Armando “Cacho” Cortalezzi como interventor de la CPA. Desde un principio el sector liderado por Cano acompañó a La AB en esa disputa con el Gobierno.
La alianza de La AB con Cambiemos en Tucumán, se profundizó aún más al punto que su principal referente a nivel local, el diputado Carlos Cisneros integraba la lista de legisladores nacionales participando de rimbombantes mitines y compartiendo cartelerías con la fórmula Cano-Elías de Pérez.
Por lo visto en política todo es posible y en Tucumán esta en vigencia el síndrome de lo que Francis Fukuyama, en 1992 bautizó como ´el fin de las ideologías´. «La Historia, como lucha de ideologías, ha terminado, con un mundo final basado en una democracia liberal que se ha impuesto tras el fin de la Guerra Fría», decía el pensador. Un pensamiento poco concordante con las bases de reivindicaciones sociales que impulsa el Justicialismo.