Tucumán
Pocos jubilados acudieron a los bancos, pero muchos tucumanos pagando servicios
En la city de la capital se registran largas colas de personas que salieron a la calle para pagar los impuestos.
Luego de la polémica por las largas filas de jubilados en bancos de todo el país, que provocaron la ruptura de la cuarentena por el coronavirus Covid-19 , comenzó esta mañana el nuevo cronograma de cobro dispuesto por el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Antes de la apertura bancaria se registraban fuertes operativos de seguridad para contener una alta afluencia de personas que ya se acercaba a las sucursales para cobrar.
En tanto, un sábado distinto mostró el centro tucumano. Pese a que rige el aislamiento social preventivo y obligatorio por la pandemia de coronavirus, y además que se le pidió a la gente que no venga al centro así los jubilados puedan cobrar, por quinto día consecutivo en la city de la capital se registran largas colas de personas que salieron a la calle para pagar los impuestos. Las filas superan los 400 metros.
Las redes de cobranza son, una vez más, los lugares a los cuales concurren las personas para pagar las facturas, pese a que el Gobierno anunció no habrá cortes durante el período de emergencia sanitaria.
Desde EDET, en tanto, precisaron que quienes no sufrirán cortes son los sectores alcanzados por el decreto: unos 170.000 sobre 500.000 usuarios residenciales de Tucumán.
Tené en cuenta que hay opciones para pagar desde casa. Por ejemplo, la firma Rapipago promociona un servicio que se puede realizar desde el teléfono.
«Pagá tus facturas con Tarjeta de Crédito sin moverte de tu casa. Llamá al 0810-345-7274 las 24 horas. Ingresá en www.rapipago.com.ar y consultá las empresas adheridas», detallaron a través de una publicación en Facebook.
Por su parte, PagoFácil opera solamente a través de agentes minoristas, los cuales aceptan pagos exclusivamente con tarjeta de débito. El servicio se encuentra habilitado en redes como Correo Argentino, Carrefour Express, Cooperativa Obrera, Libertad, entre otras, cadenas que aceptan pagos en efectivo, pero el servicio puede verse limitado por restricciones propias de cada red.
El mes pasado, la Provincia se adhirió al Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) presidencial que busca garantizar el acceso a los servicios básicos para el desarrollo de la vida diaria.
Las empresas vienen sugiriendo que los clientes se adhieran con el número de identificación del servicio en las facturas en las distintas modalidades de pago por internet en plataformas como Pago Mis Cuentas, tanto en su web como dentro del homebanking con que cuente cada usuario, así como también a través de las aplicaciones para celulares.
Y entre esas apps o billeteras virtuales se destaca Mercado Pago, que ofrece a sus usuarios la posibilidad de abonar impuestos y servicios a través de la tarjeta de crédito como así también hasta recargar crédito en el celular.
Las sucursales atienden a partir de este sábado exclusivamente a jubilados y pensionados por ventanilla, según el número final del Documento Nacional de Identidad (DNI) /Fuente : La Gaceta/
En una recorrida a primera hora por algunas de los bancos habilitados en la Ciudad para pagar jubilaciones, LA NACION comprobó que, a diferencia de la víspera, no había grandes aglomeraciones de gente, ni personas esperando desde la madrugada. En muchos casos, se veían filas más largas en los supermercados y comercios de alimentos que en los bancos. Aunque hubo algunos jubilados que se acercaron a las sucursales bancarias para consultar dudas, otra diferencia importante respecto ayer fue que la mayoría estaban informados de la fecha en que tenía que cobrar.
De acuerdo al nuevo cronograma de cobros dispuesto por el BCRA, los bancos de la Ciudad hoy atenderán en el horario extraordinario de 10 a 17 solo a aquellas personas con DNI que terminen en 0 o 1, y solo para pagar pendientes del mes de marzo y jubilaciones no contributivas.
A las 9:30, la puerta de la sucursal del Banco Piano de Cabildo 1139 estaba cerrada, pero ya había personal en el interior y dos jubilados consultaban sus dudas con un empleado que les respondía desde el otro lado del vidrio. En la vereda, solo tres personas hacían fila .
«Esto lo llevo siempre, como previsión de cualquier situación argentina», dijo con ironía y señalando el banquito plegable en el que estaba sentada Isabel Boschi, una jubilada que era la última de la cola. Pensaba cobrar sus haberes ayer, pero al ver por televisión las largas colas desistió.
«Me dio mucha ira lo que vi y mis amigos me llamaron durante todo el día para que no fuera», contó Boschi, que llevaba barbijo y guantes a modo de protección y una revista de crucigramas para hacer más llevadera la espera. Por esa misma razón, por temor a las colas y para evitar inconvenientes, hoy se levantó muy temprano, pero al escuchar en el noticiero que estaba mejor organizado se lo tomó con más calma. «En comparación con lo de ayer, esto es un oasis», apuntó. Y señaló que, para cuidar su salud en el contexto del coronavirus, solamente sale de su casa para sacar la basura o ir ocasionalmente al supermercado.
«Es la primera vez que salgo desde que comenzó el aislamiento y pensé que iba a haber dos colas de cuadra», dijo Cayetano Grenci, jubilado de 83 años, mientras aguardaba la apertura de la sucursal del Banco Nación de Cabildo esquina Sucre. Delante suyo había solo tres personas. Para Grenci las aglomeraciones de ayer tiene que ver con la difícil situación económica que atraviesa el país: «Tienen que pagarles a todos para que puedan comer».
También en la puerta del Banco Nación ubicado en Paroissien 2443 el clima era de tranquilidad y poco antes de su apertura la fila en la vereda era breve. Dora, una jubilada de 80 años que prefirió resguardar su apellido, estaba en primer lugar, esperando ayudada por su bastón. Llegó allí a las 9, una hora antes del horario de apertura. «Ayer me imaginé que iba a ser un lío y por eso no salí -explicó-. Además mi hija me estuvo llamando todo el día para que no lo hiciera». Al recordar lo ocurrido en la víspera, la mujer movió negativamente la cabeza: «Me dolió en el alma».
A las 10.03 el banco abrió sus puertas y un empleado de seguridad con barbijo fue haciendo pasar de a uno a quienes aguardaban, a medida que los atendían. Veinte minutos después ya no quedaba nadie en la calle. Según pudo comprobar este medio, en diferentes sucursales de los bancos Nación, Provincia, Piano y Macro del partido de Vicente López el escenario fue similar.
El conurbano y el resto del país
En tanto, antes de la apertura de las sucursales, en muchos lugares del conurbano bonaerense, los jubilados ya esperaban sentados en sillas, en filas dispuestas con las debidas distancias a causa de la pandemia, mientras las fuerzas de seguridad les ofrecían café u otras bebidas calientes para sobrellevar una mañana que amaneció fresca.
Según se pudo observar por diferentes medios, la policía ordenó a las personas desde temprano en distintas filas, una para el cajero automático y otra para los jubilados y pensionados, todos con la debida distancia de dos metros.
Algunos municipios y entidades bancarias pusieron sillas dispuestas con el distanciamiento necesario, incluso en algunas localidades del conurbano se cortaron las calles para ese fin.
En Mar del Plata, hubo cientos de sillas de los polideportivos municipales. Otras tantas aportadas por clubes e instituciones que, en plena cuarentena, tienen sus instalaciones ociosas. Todo para ponerle un poco de comodidad y orden al segundo día de pago de jubilaciones y pensiones en esta ciudad luego de un viernes con largas filas de más de 400 metros frente a las puertas de los bancos que aquí pagan esos beneficios.
Pero aun cuando todavía no se había puesto en marcha este operativo ya había gente en algunas de esas veredas. Rogelio e Isabel, cada uno por su lado, ya estaba a las 4 frente a una de las sucursales del banco Supervielle. Él bien abrigado, sentada sobre el escalón de entrada. Ella, algo más previsora, con silla, una reposera y con una linterna. «Hoy sí o sí quiero cobrar», dijo la mujer que ayer se cansó de esperar y se fue en medio de un escenario caótico.
Los cambios para esta mañana fueron significativos no solo por un despliegue algo más acorde sino también porque había bastante menos gente que 24 horas antes. Entonces el cobro de haberes previsionales, que comenzó a las 10, fue bastante más dinámico.
Por suerte acompañó el sol para entibiar una mañana con 14 grados que aquí se hace sentir, sobre todo para adultos mayores, expuestos también como mínimo a un resfrío. «Tengo que salir sí o sí porque me quedé sin plata, soy solita y no tengo a quien mandar», contó María Luisa, que tiene 82 y vive en un departamento céntrico, a tres cuadras del banco donde espera por su jubilación mínima. Fueron excepción. Los madrugadores aparecieron después de las 7, ya de día.
Personal de fuerzas de seguridad acompañó en el control en cercanías de cada uno de estos bancos y en algunos casos hasta colaboró en la distribución de café. Desde Cruz Roja se aportó personal para atender cualquier situación de primeros auxilios.
Por otra parte, en La Rioja, el gobernador Ricardo Quintela dispuso afectar a diferentes áreas de gobierno para organizar y descentralizar el pago de jubilados, pensionados y AUH,con lo que se logró una situación más organizada que lo ocurrido el viernes.
También en el resto de las provincias la situación parecía ser más organizada que la jornada del viernes. En la mayoría de los bancos del interior se dispuso de mecanismos para cumplir con la distancia social necesaria para evitar la propagación del coronavirus. Las filas eran más cortas que el viernes y personal policial asistía a los jubilados.
Para unificar el horario en todas las provincias, se resolvió que las entidades bancarias abrieran su horario habitual y se agregaron dos horas de atención posterior al cierre acostumbrado.