Un informe de UNICEF revela un descenso histórico de la natalidad en todo el país. En Tucumán, la tendencia se encuentra en sintonía con el promedio nacional, mientras los especialistas advierten sobre un profundo cambio cultural.
La tendencia es sostenida y ya se refleja en la realidad demográfica del país. En la última década, la Argentina registró el nivel de fecundidad más bajo de su historia, un escenario en el cual Tucumán acompaña el ritmo nacional de descenso.
Según datos oficiales publicados en un informe especial de Chequeado, elaborado sobre la base del “Monitor de la niñez y la adolescencia” de UNICEF, los nacimientos en el país sufrieron una caída cercana al 50% durante los últimos diez años: pasaron de 777.012 en 2014 a 413.135 en 2024.
En este contexto, el promedio de hijos por mujer descendió hasta su mínimo histórico de 1,3, ubicándose muy por debajo de la tasa de reemplazo poblacional de 2,1 necesaria para mantener los niveles actuales.
En Tucumán, la caída acumulada entre 2010 y 2024 alcanzó el 45%, un porcentaje idéntico al promedio total del país.
A mediados de agosto, el doctor Marcelo Marenchino, jefe de Perinatología del Instituto de Maternidad, analizó esta tendencia y detalló que la provincia registró una disminución marcada de los partos después de la pandemia. Actualmente, se observa “una especie de meseta, aunque con una ligera inclinación hacia abajo”.
Marenchino remarcó que no se trata de una situación aislada. “La reducción de la natalidad es un fenómeno que, por ejemplo, en Europa tiene una tasa inferior a la de América”, explicó.
Sin embargo, el impacto ya trasciende los consultorios médicos y las estadísticas. El especialista advirtió que la reducción del ingreso de niños a la pirámide poblacional “también comienza a tener impacto en otros ámbitos, como la matrícula escolar”, un indicador clave de las consecuencias que el fenómeno podría tener a mediano plazo sobre el sistema educativo.
La brecha entre las provincias
El informe divulgado por UNICEF y analizado por Chequeado expone una marcada desigualdad territorial en la velocidad con la que desciende la natalidad. Mientras Tucumán y La Pampa se ubican exactamente en el promedio de la caída nacional, con un 45%, otras jurisdicciones presentan variaciones más severas.
Las caídas más pronunciadas entre 2010 y 2024 se registraron en:
• Santa Cruz: 56%.
• Ciudad Autónoma de Buenos Aires: 53%.
• Jujuy: 53%.
• Tierra del Fuego: 50%.
Por su parte, las provincias que mostraron un descenso más moderado, aunque igualmente significativo, fueron:
• Misiones: 33%.
• Santiago del Estero: 35%.
• Santa Fe: 37%.
• Chaco: 37%.
Esta heterogeneidad dentro del territorio nacional, según explican los equipos técnicos de UNICEF, obliga a reconfigurar las políticas destinadas a la infancia.
Al existir cohortes más pequeñas de niños, el foco de la inversión social debería orientarse a mejorar efectivamente los servicios de salud y educación, especialmente en aquellos lugares donde las necesidades estructurales continúan siendo críticas.
Factores sanitarios y un cambio cultural de fondo
Al indagar sobre las causas detrás de estas cifras, los especialistas descartan que exista un único factor determinante. Marenchino enfatizó el papel crucial que desempeñan el acceso a la salud reproductiva y la planificación familiar.
“La población tiene el recurso de decir: ‘Yo llego hasta acá’ y recurrir a un anticonceptivo”, señaló.
Gracias a estas políticas sanitarias, las parejas disponen actualmente de herramientas efectivas para definir los tiempos de su maternidad y paternidad.
Aunque el componente socioeconómico y la dificultad material para sostener la crianza pesan en las decisiones, Marenchino señaló que este proceso responde fundamentalmente a una modificación de las prioridades y los proyectos de vida de las parejas jóvenes.
A nivel general, esta transición demográfica está modificando la estructura social de manera definitiva. Mientras en Europa el declive de los nacimientos ya consolidó poblaciones envejecidas, con una alta proporción de adultos mayores, en la Argentina y en Tucumán el proceso avanza por un sendero gradual, pero equivalente.
El desafío del Estado consistirá en interpretar este nuevo mapa no solamente en términos cuantitativos, sino también en garantizar que las condiciones materiales, habitacionales y de cuidado acompañen a las familias de las nuevas generaciones.


