Tucumán

LA ESCUELA N°65 DE MUYO SE LLAMARÁ «DR. GUILLERMO OLIVER»

Se trata de la escuela ubicada en Ruta Provincial N° 330, km 10 de la localidad de Muyo, Dpto. Chicligasta. La imposición del nombre obedece a un homenaje a la figura y trayectoria del destacado científico argentino Guillermo Oliver, creador de la «Leche Bio», (leche fermentada bioterapéutica) quien se radicó en nuestra provincia en 1964 y falleció el 24 de enero de 2013.

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Entre los temas tratados en la última sesión de la Legislatura provincial se destaca la sanción de este proyecto de ley que tendrá impacto directo en la pequeña localidad de Muyo en el Depto. Chicligasta. Por una iniciativa impulsada por el legislador Raúl Albarracín, oriundo de la ciudad de Concepción, la Escuela N°65 de la mencionada localidad se denominará «Dr. Guillermo Oliver».

La escuela, instalada el 20 de Abril de 1941 por traslado desde Pueblo Viejo, (lugar situado cerca de La Cocha, departamento del mismo nombre), funcionó en sus inicios en la vivienda particular de Don Domingo Frías hasta que el Consejo de Educación ordenó la construcción del edificio escolar en su actual emplazamiento, obra que se llevó a cabo en 1949 y concluyó en 1952. Dicho local sigue en pie gracias al esfuerzo del personal de la escuela, padres, alumnos y vecinos.

«El Dr. Guillermo Oliver dedicó su vida a la investigación y la docencia; luchó para que nuestros niños, aquellos más vulnerables por una sociedad inequitativa e injusta, puedan crecer sanos y fuertes, para enfrentar una vida llena de sueños e ideales. Este es un homenaje a su legado que no solo abarca un producto terminado, nos enseñó que para ser un gran profesional no basta solo con el conocimiento, también hace falta tener calidad humana, que la felicidad está en el preciso instante en que intentamos y logramos servir al prójimo; y que está en nuestras manos poder cambiar todo eso que aún puede ser diferente», destacó Albarracín.

¿Por qué el nombre de Dr. Guillermo Oliver?

El nombre del establecimiento surgió por un pedido de la comunidad educativa, a partir de una necesidad de diferenciarse y homenajear al microbiólogo recordado por ser el creador de la «Leche Bio».

En 1984 el Dr. Oliver recibe la visita de un equipo médico del Hospital del Niño Jesús de Tucumán, quienes estaban preocupados por el alto índice de mortalidad en niños de corta edad a causa de las diarreas estivales. Datos del INDEC señalan que en 1983 la tasa de mortalidad infantil en la provincia era del 38,7 por mil anual (INDEC, 2012). Ésta constituía la segunda causa de muerte pediátrica en la provincia, alcanzando en el verano un 20% de la población infantil. El problema principal que motivó su acercamiento al centro, la mortalidad infantil, era significativa porque los tratamientos habituales de diarrea infantil (suspender la alimentación, llevar una dieta líquida para poner en reposo el intestino y evitar la deshidratación, antidiarreicos y antibióticos)- en niños con cuadros de desnutrición, era contraproducente. En estos casos, la suspensión de la alimentación tendía a agravar la condición general de inmunosupresión, propiciando aún más las diarreas que se buscaba curar.
La pregunta que los médicos trasladaron a los investigadores del CERELA era: ¿es posible alimentar y, simultáneamente, curar a los niños? Operó así un desplazamiento de la mortalidad infantil del ámbito hospitalario al laboratorio, y de un marco de conocimientos médico (a nivel individual) y sanitario (a nivel poblacional), a la investigación básica microbiológica. A partir de la trayectoria de trabajo previo, y frente a esta demanda, el equipo liderado por Oliver propuso como solución una leche fermentada con un concentrado de bacterias lácticas, que fue utilizado por los médicos del Hospital de Niños. El cultivo fue llamado originalmente Cerela, en honor al instituto, y fue administrado a 137 niños desnutridos de entre tres meses y cinco años con severos casos de diarrea. Un grupo testigo fue tratado de la manera habitual con antibióticos. El tratamiento a partir de la leche fermentada mostró curar las diarreas con resultados iguales o superiores a los de los antibióticos pero en la mitad del tiempo (3 contra 7 días) y, a su vez, mejores resultados en aquellos niños que presentaban enteropatías crónicas, en la formación temprana de la flora intestinal de recién nacidos aumentando su inmunidad. En aquél momento, el desarrollo tucumano con propiedades alimenticias y curativas, fue considerado altamente innovador. Sin embargo el producto no salió rápidamente a la venta debido a que, paradójicamente, mientras que aquellos usuarios potenciales originales que habían motivado el desarrollo del CERELA – sectores con alto grado de necesidades básicas insatisfechas – no tenían capacidad de compra, en los sectores de más alto poder adquisitivo aún no se encontraba construida la demanda de alimentos funcionales (productos probióticos) en aquellos años. Finalmente, en 1995, SanCor sacó al mercado la Leche Bio, una leche fermentada bioterapéutica a la que se adjudican, entre otras, las propiedades de curar la gastroenteritis y prevenir la osteoporosis.

Guillermo Oliver fue nombrado profesor emérito de la UNT (1993), el Senado de la Nación lo distinguió como investigador ilustre (1996), la Asociación Argentina de Microbiología lo designó Microbiólogo del Año en 1998. Recibió 22 premios y distinciones en la década de 1990. Fue integrante de la Fundación SanCor desde 1996. Su contribución al desarrollo del conocimiento a través de la investigación científica junto a la vinculación con instituciones y su aporte en favor de la nutrición y salud constituyen un legado invalorable para las próximas generaciones.

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