Política

Jugar con fuego con China

La firma china Gezhouba que tenía a cargo la construcción de las dos represas de Santa Cruz abandonó el país abriendo un horizonte incierto para la diplomacia.

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  • Por Ricardo Bianchi bianchiricardo770@gmail.com

La firma china Gezhouba que tenía a cargo la construcción de las dos represas de Santa Cruz abandonó el país, cansados de esperar que el gobierno de Milei firme los contratos necesarios para continuar con la obra.

Las obras tenían un presupuesto de 5000 millones de dólares, baja financiación y, se iba a pagar con la electricidad que produjera.
Una inversión ideal para cualquier gobierno, sobre todo ahora que los referentes más importantes del mundo estiman que escaseará la generación de energía eléctrica, rifamos 1.830 MWe
Privó la ideología, o tal vez la orientación geopolítica de posicionarse al lado de uno de los dos grandes países que hoy disputan la hegemonía mundial. El conocido axioma de que la relación entre países son relaciones de intereses, sin contenido ideológico, aquí no existió.

Ahora bien, no hay acción sin consecuencias. China es el segundo socio en importancia, detrás de EEUU, en el FMI. Organismo al cuál el gobierno le está solicitando ampliar el préstamo tomado por el mismo ministro de economía durante la administración Macri, en 15.000 millones de dólares más. Veremos cuál será la posición de China en el sentido si apoya o rechaza está ampliación. Y Eso no es todo, como dicen las promociones, también le debemos a China 30.000 millones de dólares y puede requerir su cancelación inmediata.

Además de la cuestión crediticia, China resulta ser un socio comercial para la Argentina de importancia, siendo el principal comprador de nuestros productos exportables; situación que puede variar de repente debido a estos asuntos que mencionábamos posteriormente. No olvidemos que ese país tiene otras opciones de compra de granos, harinas de soja, carne, etc., de otros proveedores, incluido EEUU.

China tiene objetivos muy a largo plazo y una diplomacia direccionada que ha soportado ataques y tormentas muy superiores a esta pequeña escaramuza proveniente de un país de segundo orden para abajo, como para que se desvíe de sus carriles y reaccione con una respuesta incorrecta políticamente.

Si Milei sigue el ejemplo de su amigo Zelenski y decide patear la boca al oso dormido de forma reiterada para que despierte enojado, tal vez podemos encontrarnos con una sorpresa, como, por ejemplo, que ejecute el préstamo y que, por no poder cumplir, entremos en default, o que,
opte por buscar otros proveedores para los productos que hoy nos compra.

Tal vez se trate de una estrategia pensada para llegar a ese punto, con la esperanza de que EEUU venga a rescatarnos con ayuda del Tesoro y del Congreso norteamericano.
Puede ser, pero los que tenemos años y memoria, no podemos olvidar la utopía de Galtieri, que dió por supuesta la ayuda de EEUU en contra de su aliado de toda la vida, Inglaterra. Así nos fue en Malvinas.

Aquí hay condiciones similares, entre EEUU y China hay una lucha por la hegemonía mundial, pero ambos imperios se necesitan y en muchos sentidos son complementarios. No es el caso de EEUU y Argentina.
Somos totalmente prescindibles en el escenario internacional, más allá de que algunos voluntaristas opinen distinto.

Hay que tener siempre presente la política llevada adelante por Richard Nixon y su secretario de Estado Henry Kissinger en relación con China, a quien le dio una atención privilegiada, relación que el partido republicano mantiene hoy día como lo demuestra el reciente viaje de Kissinger antes de fallecer a los cien años. Partido republicano al que representa Donald Trump.

Así que, esperar que seamos bendecidos por el acompañamiento de EEUU en una disputa de intereses con China, es al menos una ingenuidad.
Habría que preguntarle a los productores argentinos que exportan, que opinan de cruzar ese río cuando no es necesario. A las industrias y pymes frente a la posibilidad de un default.

Al pueblo argentino todo que tengamos que vivir estos sinsabores en aras de un ideologismo que no ha pasado por la comprobación experimental en ninguna parte del mundo.

Es hora de preguntarse en manos de quien está nuestro destino. No somos tan importantes como para hacer y decir cosas extravagantes en política
internacional. Aquello que pudo servir para ganar unas elecciones en un pueblo defraudado por las acciones y conductas de los integrantes de los partidos tradicionales, que eligieron el tachin tachin, el folklore vaciado de contenido, escondieron los principios y valores en el cajón de los recuerdos, hicieron uso y abuso en colocar sus seguidores en la administración del Estado, se cerraron en círculos áulicos donde no dejaron entrar el pensamiento ni las ideas, que nunca tuvieron la inteligencia de mirarse el ombligo y hacer autocríticas. No sirve en absoluto para manejarse en las relaciones entre países, donde priva la diplomacia, los buenos modales, el pragmatismo, y otras herramientas labradas con mucho
esfuerzo y sufrimiento a través de miles de años.

Aquí corresponde, la mesura, la defensa de intereses hecha con respeto. En fin, nada eso aparece en el horizonte de la diplomacia que lleva este gobierno.

 

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