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Harrison Ford a los 80: el carpintero que llegó a Star Wars de casualidad

Hasta pasados los 30 años tuvo un plan B entre clavos, serruchos y maderas para sobrevivir: la fama como actor le era esquiva. Cuando Tom Selleck le dijo “no” a Han Solo, George Lucas reparó en el joven que pasaba letra con las figuras del casting. Y su carrera explotó tanto como su fobia a la notoriedad. Por qué nunca le dieron el Oscar

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Harrison Ford a los 80: el carpintero que llegó a Star Wars de casualidad

Harrison Ford cumple 80 años. Hans Solo, Indiana Jones, Rick Deckard. Richard Kimble. El actor de la mueca que se convierte en sonrisa. Es posiblemente el actor que representa a Hollywood (sólo Tom Hanks puede competirle). El que perpetúa la tradición de los grandes actores de la época dorada, de esos que él admiró siempre como Gary Cooper y Gregory Peck. El que quiere pasar desapercibido y mantener su vida privada alejada de los medios.

Alguna vez cuando le preguntaron cuál era la clave de su éxito, respondió: “Fui muy, pero muy afortunado. Extraordinariamente afortunado. Muchísima gente es más inteligente, más linda o más talentosa. Pero no tuvieron la suerte que tuve yo”

Mientras otros limpiaban casas, trabajaban en estaciones de servicio, servían mesas durante doce horas por día o hasta se prostituían, Harrison Ford se procuró un oficio. De adolescente había demostrado habilidades manuales. De manera autodidacta se convirtió en carpintero. Trabajaba mucho y mejoraba día a día. El resto lo hacía su simpatía. Así conseguía distintos encargos. Iba de recomendación en recomendación. Tuvo varios clientes famosos. Sabemos que trabajó para Joan Didion gracias al documental que rodó Griffin Dunne y también para Sergio Mendes, el músico brasilero que tuvo gran éxito con su bossa nova en inglés. Mendes hace un tiempo subió una foto de principios de los setenta. Allí se ve a un Harrison de 28 años, en cueros con el torso trabajado y el pelo largo, con su sonrisa característica, junto a varios de sus ayudantes y el músico tras terminar de construir el estudio de grabación de Mendes. Todavía faltaban siete años para que se convirtiera en alguien conocido en todo el planeta.

Un foto del brasileño Sergio Mendes con Harrison Ford a la derecha en la imagen. Era su época de carpintero y junto a su equipo había terminado el estudio de grabación del músico (Foto: Sergio Mendes/Facebook)Un foto del brasileño Sergio Mendes con Harrison Ford a la derecha en la imagen. Era su época de carpintero y junto a su equipo había terminado el estudio de grabación del músico (Foto: Sergio Mendes/Facebook)

Ese oficio era no sólo la posibilidad de vivir mejor durante esos días, sino también un plan B realista, una ocupación con la que podría ganarse la vida, en la que podía permanecer si la apuesta de la actuación no prosperaba. Estaba casado y ya tenía dos hijos. Necesitaba pagar cuentas y cubrir las necesidades de su familia. El tiempo pasaba y la gran oportunidad no llegaba.

Al poco tiempo de llegar a Hollywood consiguió un contrato con Universal. Cobraba 150 dólares semanales y debía estar disponible para hacer bolos, una categoría intermedia entre el extra y el actor secundario: pequeñas participaciones, no relevantes, que no excedieran las 5 líneas de diálogo, aunque la mayoría no exigían que hablara. Cuando le preguntan por esos primeros tiempos dice: “Lo más importante que aprendí es que los estudios no tienen el menor respeto por las personas que aceptan trabajar por esa cantidad de dinero”.

Creyó que estaba destinado a ser un segundón, que si lograba ganarse la vida como actor, lo haría sólo con personajes secundarios. El perfil de los galanes de la época era otro: expansivos, con importante porte físico, más contundentes.

Mientras intentaba abrirse paso como actor y seguía construyendo con madera, le llegó el llamado para Vietnam. Se declaró objetor de conciencia. Estaba en contra de cualquier guerra. Pero no sabía bien que argumentos oponer ante la junta que decidiría su futuro. No tenía convicciones religiosas y no quería mentir. Un fin de semana se sentó y escribió durante horas; un largo y farragoso alegato en el que trataba de explicarse y echaba mano a las citas más disparatadas. “Creo que mi presentación fue tan desaforada que logré confundirlos. Nunca recibí respuesta. Y tampoco una nueva citación”, contó.

Su primer papel por el que apareció en los títulos fue en A Time For Killing, un western protagonizado por Glenn Ford. Figuró como Harrison J. Ford; la J no significaba nada, no era la inicial de sus segundo nombre. Sólo la incorporó a último momento. Unos días antes mientras caminaba por las calles de Los Ángeles miraba las estrellas del Paseo de la Fama, anhelando aparecer ahí alguna vez, hasta que por sorpresa se encontró. No se trató ni de una alucinación ni una profecía: Harrison Ford había sido un actor de bastante celebridad en la época del cine mudo. Para no ser confundido apareció esa J. Pero duró poco. La extirpó en la siguiente película.

Siguió con papeles menores en películas poco memorables (la excepción podría ser Zabriskie Point de Antonioni) y series de televisión. Ya se había resignado a no ser una figura. Nadie, pasados los treinta años, se convertía en una. Su primera gran oportunidad fue con American Graffiti, la película de George Lucas que apelaba a la nostalgia por los años cincuenta. Un secundario en esa película perfecta que es La Conversación y aunque el estreno se postergó otra intervención menor en Apocalypse Now. Y decenas de papeles irrelevantes en películas irrelevantes. Hasta que explotó el mundo con Star Wars. Ya nada volvería a ser lo mismo ni para Hollywood, ni para él.

Harrison Ford, Carrie Fisher, y los actores británicos Anthony Daniels y Peter Mayhew en el set de Star Wars: Episodio V - El Imperio Contraataca, dirigida por Irvin Kershner (Photo by Lucasfilm/Sunset Boulevard/Corbis via Getty Images)Harrison Ford, Carrie Fisher, y los actores británicos Anthony Daniels y Peter Mayhew en el set de Star Wars: Episodio V – El Imperio Contraataca, dirigida por Irvin Kershner (Photo by Lucasfilm/Sunset Boulevard/Corbis via Getty Images)

Sus ingresos se multiplicaron exponencialmente. Por Star Wars recibió 10.000 dólares. Por la segunda entrega 100.000. Y por El regreso del Jedi medio millón de dólares.

Después vino Indiana Jones y sus dos secuelas filmadas en los ochenta. Esas dos trilogías más Testigo en Peligro, Se Presume Inocente, El Fugitivo, Air Force One y las dos entregas del agente Jack Ryan lo convirtieron en el actor más taquillero del planeta (ahora se encuentra en el séptimo puesto superado por los que participaron en las sagas de superhéroes que arrasan en las salas. Aunque él y Robert Downey Jr sean los únicos que son protagonistas principales de esos films). También por esos años estuvo Blade Runner que se convirtió en un clásico de culto y sus films con Peter Weir.

Harrison Ford es Indiana, el que le dispara a un maestro de la espada y remata la escena con su leve mueca (la historia de la escena es desopilante: estaba pensada como una larga pelea, el actor que rivalizaba con Ford había entrenado durante meses, pero ese día Harrison estaba intoxicado como buena parte del equipo técnico y propuso definir la lucha con un disparo; tuvieron que repetir la escena porque el actor antagónico quiso al menos estar más en pantalla y se resistía a morir). Y es también el que baila una canción de Sam Cooke en un granero amish. Es el que busca desesperado por Paris a un ser querido. Y el cowboy que enfrenta a los aliens (o el cowboy que pelea en el espacio ¿acaso Hans Solo no es eso?).

Como muchas otras estrellas, Harrison Ford no tiene su Oscar. Pero, al contrario de otras figuras, él no estuvo nominado varias veces. Sólo una vez, por su actuación en Testigo en Peligro de 1985. Pero Ford nunca se desvivió por la estatuilla. No salió a hacer productos “de calidad” para lograr su Oscar. Él siguió su camino: el de una súper estrella. Sin vergüenza y sin lamentos. En los últimos años le preguntaron varias veces sobre cómo se sentía respecto a no tener un premio de la Academia: “Creo que voy a sobrevivir”, responde.

Harrison Ford en "Blade Runner", dirigido por Ridley Scott. (Photo by Sunset Boulevard/Corbis via Getty Images)Harrison Ford en «Blade Runner», dirigido por Ridley Scott. (Photo by Sunset Boulevard/Corbis via Getty Images)

Tal vez las dos mayores posibilidades que tuvo fueron La Lista de Schindler y Syriana. Spielberg lo convocó pero Harrison Ford rechazó el papel. Adujo que su fama interferiría en la historia, impediría al público meterse en la historia, estarían todo el tiempo viendo a él (o a Indiana o a Hans Solo) y no a Schindler. Syriana le dio a George Clooney el Globo de Oro y el Oscar. Ford dijo que se había arrepentido de ese rechazo y que había sido su culpa, había leído el guión con prejuicios. También le dijo no, por distintos motivos, a Quisiera Ser Grande, Jurassic Park, Los Intocables y Ghost entre otras. Hay que pensar que siendo el actor más taquillero de su tiempo, todos querían tenerlo en sus films. Así que probablemente todo gran proyecto (exitoso o que haya resultado un fracaso) de fines de los setenta, los ochenta y primera mitad de los noventa lo tuvo a él como candidato soñado por los directores y productores.

Pero estos rechazos, esas decisiones erróneas son parte de la biografía de todo actor. Sus dos grandes aciertos, los iniciales, los que le dieron el carácter mítico, los dos personajes que se convirtieron en parte de la cultura popular de la última mitad del Siglo XX, le llegaron casi de casualidad, o al menos, no siendo la primera opción. George Lucas, en virtud de la amistad que habían forjado mientras rodaban American Graffiti, le pidió que lo ayudara con las audiciones de Star Wars. Harrison Ford pasaba letra con los aspirantes a los papeles principales de la película galáctica. En medio de esos castings a Lucas se le presentó como una obviedad que tenía al actor perfecto para encarnar a Hans Solo ante sus ojos. Para el momento en el que hubo que elegir a Indiana Jones, él ya era una estrella. Spielberg deseaba que protagonizara su película pero George Lucas se negó. No quería que pareciera que sus productos sólo podían tener de intérprete a Harrison Ford. El elegido fue Tom Selleck pero a último momento declinó la oferta para privilegiar la serie televisiva Magnum. Así Ford se quedó con el papel del arqueólogo aventurero.

Lo dirigieron Spielberg, Lucas, Francis Ford Coppolla, Peter Weir, Roman Polanski, Robert Zemeckis, Sidney Pollack, Ridley Scott, Kathryn Bigelow, J.J.Abrams y Mike Nichols entre otros.

Fue de los primeros actores en ganar 20 millones por una película. A pesar de su poder y de las múltiples ofertas que recibía, durante 30 años no contó con un agente. Él mismo elegía sus proyectos y negociaba su salario. Pero ya a fines de los noventa y en especial al ingreso del nuevo milenio tuvo algunos fracasos. El mundo y el cine estaban cambiando y él también tendría que hacerlo. Necesitaba ayuda de profesionales que conocieran los ritmos de los nuevos tiempos y contrató a una agencia de representación.

Harrison Ford en una escena de El Fugitivo, la versión fílmica de 1993 de la famosa serie de tevé (Photo by Warner Brothers/Getty Images)Harrison Ford en una escena de El Fugitivo, la versión fílmica de 1993 de la famosa serie de tevé (Photo by Warner Brothers/Getty Images)

Sin embargo su último gran éxito de taquilla de alguna película que no integrara alguna de las sagas históricas que encabezó lo tuvo en el año 2000 con Lo que la Verdad Esconde (What Lies Beneath) junto a Michelle Pfeiffer. El resto fueron entregas de Star Wars, la segunda parte de Blade Runner y lo será seguramente, la quinta entrega de Indiana Jones.

Se casó tres veces. Su primera esposa fue Mary Marquardt. Con ella tuvo dos hijos. Se divorciaron cuando él estaba en la mitad de sus treinta años y cuando la fama lo sacudió. El matrimonio duró hasta la terrible exposición de Star Wars. Luego conoció a Melissa Mathison. Vivieron juntos desde principios de los ochenta aunque se casaron recién en 1983. Fueron padres de otros dos hijos. Ella era guionista y en el rodaje de Indiana Jones, hablando con Spielberg, se puso a escribir su gran éxito: E.T, El Extraterrestre. Se divorciaron a principios del nuevo siglo. Su divorcio batió un récord en su momento: el más caro de la historia de Hollywood (aunque fue superado en los últimos años). Por la división de bienes a Mathison –en el juicio alegó que interrumpió su carrera para apuntalar la de su marido-, le correspondieron 85 millones de dólares.

Si Harrison Ford nunca tuvo demasiada suerte con los premios de la industria, los Globos de Oro de 2002 le permitieron conocer a su última pareja. Allí se encontró con Calista Flockhart, la actriz de la serie Ally McBeal. Están juntos desde ese momento. Se casaron en el 2010 y Harrison Ford adoptó también al hijo que tiempo antes había adoptado Calista.

Pese a tener siempre al periodismo siguiendo sus pasos no se le conocen ni grandes escándalos, ni peleas (a pesar de no ser reconocido por su buen humor), ni affaires amorosos. Siempre intentó evitar el escándalo. Trató que su vida personal quedara en la esfera privada. Un periodista de la revista GQ escribió hace unos años después de entrevistarlo: “Podría pasarme todo el día escuchando a Harrison Ford esquivando mis preguntas, tratando de evitar que le haga preguntas sobre su vida, respondiéndome vaguedades”. Sabe que la fama es uno de los ingredientes que viene con el éxito en su profesión, con los millones de dólares, con el poder. Pero nunca pudo reconciliarse con esa exposición excesiva, con el escrutinio permanente y con el riesgo de que cada acción privada pudiera aparecer en la tapa de los diarios: “La pérdida del anonimato es algo para lo que nadie puede prepararse. Cuando sucedió, me di cuenta de que había perdido una de las cosas más valiosas de la vida. A día de hoy, sigo sin estar muy contento al respecto”, dijo.

Carrie Fisher contó en sus memorias que mantuvieron una tórrida relación mientras filmaban la primera entrega de Star Wars. Él no se refirió al tema, sólo se limitó a hablar con mucho cariño sobre ella cuando Carrie murió. Otro que habló de Ford en sus memorias fue Alec Baldwin. El actor se mostró enojado con Harrison Ford porque según él, le robó el papel de Jack Ryan. Baldwin había protagonizado la primera entrega pero para la segunda y la tercera el elegido fue Ford. Baldwin alega que él todavía estaba negociando para seguir en el papel. Pero que a la súper estrella no le importó y abusó de su poder e influencia.

Harrison Ford al mando de su helicóptero en Jackson, Wyomin. En el 2001 el actor localizó y rescató a un niño de 13 años que se había perdido (Photo By Getty Images)Harrison Ford al mando de su helicóptero en Jackson, Wyomin. En el 2001 el actor localizó y rescató a un niño de 13 años que se había perdido (Photo By Getty Images)

Siempre cuidó su aspecto aunque nunca se obsesionó con la cuestión. Fue elegido por la revista People como El Hombre Más Sexi del Mundo cuando tenía 56 años (el de mayor edad en obtener el galardón). Para llegar a los 80 años en gran estado come pescados, verduras y frutas. Nada de carne ni pollo. Hace bicicleta y juega al tenis.

Su gran pasión es la aviación. Desde hace décadas es piloto. Con su avión participó en varias acciones de salvataje y para apagar incendios forestales. Cualquier ocasión para subirse a un avión y volarlo le parece buena. Hasta ir a comprar sus hamburguesas favoritas a otra ciudad. Subirse a un avión es como la buena música. Eleva el alma y provoca una libertad apabullante. No es cuestión de emoción o adrenalina, es algo que exige mucho compromiso y concentración. En 2014 tuvo un accidente en un aterrizaje forzoso. Se rompió la cadera y un brazo. En 2020 tuvo otro accidente, aunque en este caso menor. Fue investigado por el incidente y su matrícula estuvo en peligro.

Harrison Ford hoy cumple 80 años. Sabemos que en unos meses se estrenará la quinta entrega de Indiana Jones. Sus películas y sus figuras atravesaron generaciones. Él y su sonrisa ladeada, ese gesto muscular casi imperceptible, ya son parte de nuestras vidas.

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Murió Marcelo Trepat, actor de “Montaña rusa”, “La niñera” y “Los simuladores”

La noticia fue comunicada por la Asociación Argentina de Actores, que expresó sus condolencias a los familiares, amigos y colegas del artista.

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En las últimas horas se conoció la muerte del actor y cantante Marcelo Trepat a los 62 años. A lo largo de su carrera, participó en algunas de las ficciones más populares de la televisión nacional, además de una extensa experiencia sobre los escenarios.

La noticia fue comunicada por la Asociación Argentina de Actores, que expresó sus condolencias a los familiares, amigos y colegas del artista. Trepat había nacido el 15 de marzo de 1964 en Pergamino, provincia de Buenos Aires, y desde hacía casi dos décadas vivía en Villa Giardino, Córdoba.

Su vínculo con la actuación comenzó durante la infancia, cuando tomó clases de teatro en la Escuela 22 de su ciudad natal. Más tarde se sumó a distintos grupos teatrales y empezó a desarrollar una carrera que lo llevaría a trabajar en importantes producciones.

La trayectoria de Marcelo Trepat en la televisión: de “Montaña rusa” a “Los simuladores”

En televisión, Marcelo Trepat participó de ficciones muy recordadas por el público argentino. Formó parte de Montaña rusa y La niñera, y también tuvo una participación en Los simuladores, en el episodio titulado Seguro de desempleo, donde interpretó al personaje de Ortiz de Ocampo.

Además, acompañó a Georgina Barbarossa en distintos ciclos televisivos, como Movete con Georgina, Venite con Georgina y Las cosas de Georgina. Su recorrido en la pantalla chica también incluyó la miniserie rusa V ritme tango (Al ritmo del tango), protagonizada por Natalia Oreiro.

En cine, trabajó en Cicatrices, dirigida por Patricio Coll, y participó del cortometraje Te querré mientras viva, de Agustín Barroso.

Georgina Barbarossa y Marcelo Trepat tuvieron una gran amistad.
 
Su paso por “Drácula” y otros grandes musicales del teatro argentino

Uno de los hitos de su carrera llegó en 1991, cuando integró el elenco original de Drácula, el musical, la emblemática obra de Pepe Cibrián y Ángel Mahler que se estrenó en el Luna Park. Allí interpretó a Lord Arturo.

A lo largo de los años también formó parte de importantes producciones musicales. En Mi bella dama compartió escenario con Paola Krum, Víctor Laplace, Pepe Soriano y Aída Luz. En 2002 participó de El violinista en el tejado, junto a Pepe Soriano y Rita Cortese, y un año después trabajó con Raúl Lavié en Zorba.

Otro de sus proyectos destacados fue Cabaret, donde interpretó a Cliff Bradshaw durante las temporadas 2007 y 2008, bajo la dirección de Ariel del Mastro. En esa producción compartió escenario con Alejandra Radano, Karina K y Alejandro Paker.

También integró el elenco de Te quiero, sos perfecto… cambiá, con dirección de Ricky Pashkus, y acompañó a Pepe Soriano en Visitando al señor Green, dirigida por Santiago Doria.

Su recorrido artístico tuvo, además, un costado muy vinculado al público infantil. Participó en espectáculos como La familia Frankenstein y Doña Disparate y Bambuco, de María Elena Walsh, donde interpretó a Bambuco junto a Georgina Barbarossa. También formó parte de Mi bello dragón, la obra de Enrique Pinti que llegó al Teatro Maipo en 2002.

Entre 2009 y 2012, Trepat fue reemplazante de Les Luthiers y cubrió funciones actorales y vocales de sus integrantes, especialmente de Marcos Mundstock y Daniel Rabinovich en los espectáculos Lutherapia y Chist!.

Los últimos años de Marcelo Trepat en Córdoba

En 2008, después de finalizar su trabajo en Cabaret, decidió instalarse definitivamente en Villa Giardino, en el Valle de Punilla, Córdoba.

Su vínculo con esa localidad había comenzado años antes, a través de sus visitas a la casa de descanso de la Asociación Argentina de Actores. Según reconstruyeron desde la entidad, alentado por Georgina Barbarossa, había comprado un terreno en 1997 y finalmente eligió ese lugar para establecerse.

Además de su labor como intérprete, Trepat también desarrolló su faceta como cantante. En 1998 participó de la grabación colectiva de Rutas del alma, junto al Coro Kennedy y numerosos artistas. /TN

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Cómo fue el accidente automovilístico en el que perdió la vida la exmodelo y actriz Marcela Ortiz

A los 61 años, la exmodelo y figura de las comedias de los años 80 y 90 falleció tras despistarse con su vehículo. Su hija la despidió con un mensaje en las redes sociales.

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La exmodelo y actriz Marcela Ortiz falleció a los 61 años en un accidente automovilístico ocurrido en el partido bonaerense de Tigre, según informaron fuentes policiales y replicaron distintos medios.

De acuerdo con la información brindada por Noticias Argentinas y la periodista Fernanda Iglesias en publicaciones citadas por Clarín, el hecho se produjo cuando el automóvil que conducía la exmodelo, un Renault Sandero gris, se despistó y cayó en una zanja. Las fuentes policiales indicaron que el despido del camino pudo haberse originado tras un suceso cardíaco, hipótesis que también fue señalada por la hija de la víctima.

Personal de bomberos acudió al lugar para rescatar a Ortiz del interior del vehículo. A pesar de la rápida llegada de una ambulancia y de las maniobras de reanimación cardiopulmonar, el uso de desfibrilador y la aplicación de inyecciones de adrenalina, Ortiz no reaccionó y los profesionales constataron su deceso en el mismo sitio, según detalló Noticias Argentinas. Por su parte, la cobertura de Clarín añadió que la artista llevaba colocado el cinturón de seguridad y fue hallada sin conocimiento en el zanjón.

Su trayectoria artística

Marcela Ortiz nació el 24 de junio de 1965 en la Ciudad de Buenos Aires y comenzó su recorrido profesional como modelo. Durante la década de 1980 cobró notoriedad pública al integrarse al grupo de las denominadas chicas Olmedo, trabajando junto al capocómico Alberto Olmedo, según repasaron ambos portales.

Posteriormente, incursionó en el cine y la televisión, destacándose en producciones humorísticas. Clarín detalló su participación en películas de finales de los años 80 como Bañeros II, la playa loca y Los Extermineitors, y en ciclos televisivos como Los Benvenuto, Yo amo a Berugo, Basta para mí y El amor tiene cara de mujer. Asimismo, Noticias Argentinas mencionó que en los años 90 también desarrolló actividad en el ámbito de la perfumería y cadenas de joyería.

Vida personal y despedida

En el plano sentimental, Ortiz estuvo en pareja con el actor Raúl Taibo. Según Clarín, contrajeron matrimonio en 1993 tras tres meses de noviazgo, aunque el vínculo finalizó poco después con un divorcio que tuvo alta exposición pública y derivó en disputas judiciales por la división de bienes. Noticias Argentinas agregó que la separación se dio en términos poco favorables a raíz de dicho conflicto legal.

Tras aquella etapa, la exmodelo formó pareja con el empresario Samy Saúl, sobrino del productor Alejandro Romay, con quien tuvo a su hija Shelsian, de 26 años. La noticia de su fallecimiento, ocurrido en el Día de la Madre, fue confirmada públicamente por su hija a través de un mensaje en su cuenta de Instagram.

En su publicación, reproducida por los medios, la joven expresó su dolor ante el acontecimiento y manifestó su despedida hacia su madre, pidiendo que encuentre paz y luz. Shelsian, que se desempeña como maquilladora profesional, acompañó el mensaje con una fotografía tomada junto a su madre en Disney World.

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Fabián Gianola fue atropellado por un automóvil cuando salía de un shopping Saavedra.VÍDEO

El actor fue atropellado por un auto cuando cruzaba una calle en Saavedra. Sufrió una fractura expuesta y una lesión en los ligamentos de una muñeca. Está enyesado y será operado este miércoles en San Isidro.

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Fabián Gianola fue atropellado por un auto en el barrio porteño de Saavedra cuando cruzaba la calle al salir del shopping DOT. El actor sufrió una fractura expuesta de radio y una lesión en los ligamentos de una muñeca, por lo que será operado este miércoles en San Isidro.

El accidente ocurrió el lunes, cerca de las 15. Gianola relató que cruzaba la calle Deheza y estaba por llegar a la vereda de enfrente cuando un Audi que circulaba por Melián dobló y lo embistió.

“Me revoleó por el aire”, contó el actor al referirse al impacto. También afirmó que el conductor no frenó después de atropellarlo. “No sé si estaba con el celular o mirando para otro lado. Pero nunca frenó y me pegó”, dijo.

Tras el choque, la Policía llegó al lugar y Gianola fue acompañado por un agente hasta el shopping, donde recibió atención médica a través de su prepaga. El actor contó que tiene el brazo enyesado y usa un cabestrillo.

El actor Fabián Gianola fue embestido por un auto en la zona norte de la Ciudad de Buenos Aires, lo que le provocó algunas lesiones leves, y por lo cual será intervenido en las próximas horas para reducir sendas fracturas en un brazo y una muñeca.

Asimismo, Gianola confirmó que este miércoles será operado en un centro asistencial de San Isidro, donde le colocarán «una placa y tres tornillos», según expresó en declaraciones al diario La Nación.

Gianola estaba participando actualmente en la obra ’Los 39 escalones’, de Alfred Hitchcock, junto a Fabián Mazzei, Fabiana García y Jorge ’Carna’ Crivelli, aunque ahora deberá suspender sus actuaciones durante algunas semanas.

Una cámara de seguridad registró el momento del accidente. En las imágenes se ve a Gianola cuando está por terminar de cruzar la calle, es embestido por el auto y queda tendido sobre el asfalto durante unos segundos antes de lograr levantarse.

El video de una cámara de seguridad muestra el momento en que el auto atropelló a Fabián Gianola en Saavedra. Video: Clarín.

Gianola señaló que será intervenido en La Trinidad de San Isidro para tratar la lesión en los ligamentos. “Estoy bien, pero tengo el brazo con un cabestrillo. Estoy tranquilo, como, voy y vengo, pero no puedo manejar porque tengo el brazo enyesado”, explicó.

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