Política
El Senado aprobó la reforma de la Ley de Salud Mental y giró el proyecto a Diputados
La Cámara alta dio media sanción a la iniciativa impulsada por el oficialismo, que flexibiliza los criterios de internación involuntaria y reincorpora a los hospitales especializados. El proyecto cosechó 42 votos a favor y 21 en contra, en una discusión marcada por reclamos sobre el financiamiento federal.
La Cámara de Senadores dio media sanción a un proyecto de reforma integral de la Ley de Salud Mental sancionada en 2010. La iniciativa impulsada por el oficialismo cosechó 42 votos favorables frente a 21 negativos, sin abstenciones, por lo que fue girada a la Cámara de Diputados para su eventual sanción definitiva. El texto introduce modificaciones en las condiciones de internación sin consentimiento, la organización de los centros de asistencia, la conformación de los equipos profesionales y la atención de las adicciones.
Cambios en los criterios de internación y dispositivos de atención
Uno de los ejes más relevantes de la reforma reside en los parámetros exigidos para las internaciones involuntarias. El texto dispone que podrán ordenarse cuando exista un riesgo grave de daño para la vida o la integridad física del propio paciente o de terceros. Para determinar esta medida, la evaluación médica deberá considerar el estado del individuo, sus antecedentes de conductas o ideas lesivas y la evolución previsible del cuadro clínico en caso de no recibir tratamiento.
En situaciones de urgencia, la nueva normativa contempla que un único médico pueda disponer la internación en caso de no contar con otros profesionales en ese momento, aunque la decisión deberá ser ratificada en un plazo de 48 horas por un equipo interdisciplinario. Por su parte, la justicia estará habilitada para disponer internaciones involuntarias si los prestadores asistenciales se niegan a efectuarlas a pesar de cumplirse con las exigencias legales.
El proyecto también reincorpora a los hospitales especializados en psiquiatría y salud mental dentro del sistema de atención, abarcando instituciones públicas y privadas además de los hospitales generales. Al mismo tiempo, conserva la prohibición de crear nuevos manicomios y ratifica la promoción de dispositivos comunitarios de inclusión. Asimismo, la iniciativa incorpora de forma expresa a las adicciones, como la ludopatía, dentro de la salud mental y contempla el empleo de teleconsultas psiquiátricas para zonas con escasez de profesionales.
El rol profesional y las partidas presupuestarias
La conformación de los equipos y las competencias de cada especialidad formaron parte de los acuerdos previos a la votación. La propuesta otorga preferencia a la actuación de médicos psiquiatras o profesionales médicos con formación específica, si bien se mantuvo la participación de psicólogos en la evaluación y eventual alta tras planteos de universidades y provincias. A su vez, el proyecto incorpora responsabilidades y derechos para los familiares y cuidadores de personas con padecimientos mentales.
En cuanto a los recursos económicos, el texto integró pautas de asistencia técnica, económica y financiera por parte del Estado nacional hacia las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A través de convenios con objetivos y rendición de cuentas, las partidas se destinarán al fortalecimiento de los equipos interdisciplinarios, la capacitación de personal, la infraestructura tecnológica para consultas remotas y el sostenimiento de los dispositivos en la comunidad.
Posturas y argumentos en el recinto
Durante la defensa del proyecto, la titular de la Comisión de Salud, Ivanna Arrascaeta, sostuvo que la norma de 2010 quedó desactualizada y señaló que tras la pandemia se registró una suba del 70% en las internaciones en el sector público, argumentando que llegar a tiempo implica pasar del riesgo inminente al riesgo grave. La jefa de la bancada oficialista, Patricia Bullrich, consideró prioritaria la intervención temprana ante escenarios de violencia o muertes y destacó la complementariedad entre psiquiatras y psicólogos, aludiendo a la asimetría numérica en el país de unos 100.000 profesionales de la psicología frente a cerca de 4.000 psiquiatras. En tanto, la radical Silvana Schneider expuso que los médicos del interior carecen de amparo legal para resguardar a pacientes en riesgo.
Por el contrario, desde la oposición se hicieron oír críticas respecto a la implementación y los fondos disponibles. El senador catamarqueño Guillermo Andrada señaló que a la ley vigente no se le otorgaron los recursos para ser efectiva y advirtió que no deben crearse leyes que luego no se puedan cumplir en la práctica. En una postura similar, el santiagueño Gerardo Zamora cuestionó que se avance legislativamente sin fijar cómo se financiará el sistema, calificándolo de error de enfoque, línea a la que adhirió la médica Lucía Corpacci. Por su parte, el legislador misionero Carlos Arce también focalizó sus objeciones en las partidas presupuestarias.
Contexto de la sesión
La sesión parlamentaria comenzó con la presencia de 38 senadores de La Libertad Avanza, la UCR, el PRO, Provincias Unidas y Movimiento por Misiones, entre otras fuerzas. Al inicio, la titular del cuerpo, Victoria Villarruel, tomó juramento a la senadora riojana Claudia López, quien ocupó la banca en reemplazo del fallecido Juan Carlos Pagotto, a quien el legislador Bartolomé Abdala dedicó unas palabras de homenaje.
Además del proyecto de salud mental, el orden del día de la Cámara alta incluyó iniciativas sobre inversiones relevantes, mercado voluntario de carbono, educación emocional, pictogramas y transferencias de inmuebles, junto con el ingreso de pliegos de designación para el Poder Judicial y promociones en la Cancillería.