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Caso Facundo Ferreira: los dos policías fueron condenados

El tribunal, con disidencia parcial, avaló la teoría del caso desarrollada por el Ministerio Público Fiscal. Resolvieron la prisión preventiva hasta tanto quede firme lo dispuesto.

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Luego de las palabras finales de los imputados, Mauro Gabriel Díaz Cáceres y Nicolás Javier González Montes de Oca, el tribunal (integrado por Stella Maris Arce –presidente-, Patricio Agustín Prado y Alicia Freidenberg), con disidencia parcial, hizo lugar a lo solicitado por la representante del Ministerio Público Fiscal, Estela Giffoniello, fiscal de Cámara en lo penal y resolvió condenarlos por el delito de homicidio agravado por el ejercicio abusivo de la función de miembros de las fuerzas de seguridad, en calidad coautores.

Para Díaz Cáceres la pena fue de 20 años y para Gonzaléz Montes de Oca la de 15 años. Seguidamente, dispusieron que los acusados permanezcan con prisión preventiva (ver aparte) hasta tanto quede firme lo resuelto. Previo a la sentencia, los imputados dirigieron sus últimas palabras. El primero fue Díaz Cáceres. “Mi tarea es la prevención y lo que hicimos es repeler una agresión para salvar nuestras vidas. Nosotros cumplimos con nuestro deber. Uno no quiso violar las normativas”, expresó.

En tanto, González Montes de Oca, se disculpó con la familia de la víctima y dijo: “No quisimos terminar con este desenlace y que quede claro que hicimos nuestro trabajo. Resguardamos el lugar del hecho y pedimos apoyo. Le doy gracias a mi compañero por repeler la agresión”. Finalmente, la madre del menor víctima comentó: “Mi hijo era un niño, no un delincuente. Yo a mi hijo no lo voy a ver más. Quiero que paguen con la cárcel por lo que hicieron. Ustedes no se imaginan el dolor que llevo como madre. Pido por favor que lo paguen en la cárcel”.

“Son personas que deberían haber resguardado la seguridad y la vida de los habitantes”

Al momento de plantear la teoría del caso, la Fiscal, acompañada por su equipo de investigación (Pedro Landívar, Cecilia Liendo y Florencia Roncari) sostuvo que los policías alteraron el lugar del hecho. Entre las pruebas, la representante del MPF afirmó que el GPS del móvil policial indicó que la motocicleta fue movida del lugar apenas pasados 15 minutos del hecho.

“Alteraron, contaminaron y modificaron”, indicó Giffoniello, lo cual surge de los videos (donde se visualiza a Díaz Cáceres marcando las vainas). En los planos exhibidos ante el tribunal, el pasado lunes, la Fiscal acreditó la cantidad de disparos que efectuaron los policías, hasta finalizar el recorrido (calle Francia y pasaje Río de Janeiro). Lo primero que recolecta la policía son postas de goma, lo que acredita que el primer disparo fue efectuado por los efectivos. Y al hacer un rastrillaje, en ese trayecto de la cuadra y media, se encuentran 14 vainas 9 mm (que pertenecen a la policía).

“Solicito la prisión preventiva para ambos imputados ya que es una acción gravísima empleando armas de fuego de alto calibre con los que ejecutaron al menor produciendo un daño irreparable y desproporcionado causando, además, peligro por la cantidad de balas que se han disparado. Son sujetos mayores de edad, con instrucción precisa sobre la utilización de armas de fuego, es decir, que conocían el alcance de las mismas persiguiendo a dos menores que al momento del último disparo estaban a una corta distancia menor a media cuadra. Son policías y ambos participaron en carácter de coautores ya que los disparos han provenido de tres armas, dos de las cuales fueron utilizadas por uno de ellos”, expuso en su alegato final Giffoniello al referirse a la forma en que lo cometieron (persiguiendo a dos menores), el modo utilizando (elementos altamente letales) y sin respetar la peligrosidad (que significa haber hechos tantos disparos de arma de fuego en la vía pública). “Hay que tomar en cuenta la magnitud del injusto y el grado de culpabilidad, la peligrosidad evidenciada, todas las circunstancias objetivas y subjetivas que rodearon el caso y el hecho. Son personas que deberían haber resguardado la seguridad y la vida de los habitantes”, concluyó la investigadora.

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Policiales

Murió el policía de 23 años que recibió un disparo de su compañero en una garita

Nicolás Agustín Albaca Romano falleció tras permanecer una semana en terapia intensiva en el Hospital Centro de Salud. El acusado, Benjamín Eduardo Díaz, cumple prisión preventiva y afrontará un cambio de carátula por el desenlace fatal.

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Luego de siete días de agonía en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Centro de Salud, en la capital tucumana, se confirmó el deceso de Nicolás Agustín Albaca Romano, el efectivo de la Policía de Tucumán de 23 años que había recibido un disparo en el tórax por parte de un compañero de la fuerza mientras prestaba servicio en una casilla de guardia.

El joven policía había ingresado al nosocomio en estado gravísimo, con asistencia respiratoria mecánica y severas lesiones en el hemitórax izquierdo con compromiso pancreático. Pese a las intervenciones quirúrgicas y los cuidados médicos recibidos desde su traslado de urgencia, la gravedad del cuadro provocó su muerte en las últimas horas.

Reconstrucción de la madrugada trágica en Charcas y Díaz Vélez

El trágico episodio ocurrió alrededor de las 0:30 del martes 6 de octubre en la garita policial ubicada en la intersección de la calle Charcas y pasaje Díaz Vélez, en la zona de jurisdicción de la Comisaría Seccional Segunda (Predio Ferial).

De acuerdo con la reconstrucción efectuada por la Unidad Fiscal de Homicidios II, conducida por el fiscal Carlos Sale, dentro de la casilla se encontraba el agente Benjamín Eduardo Díaz (Personal Transitorio Policial de la Dirección de Distritos Urbanos N° 1) posicionado cerca de la puerta. En el exterior de la garita permanecían la víctima, Albaca Romano, junto a los uniformados Marcos Andrés Díaz y David Nazareno Santillán.

En ese contexto, por razones que se intentan establecer con precisión, se accionó la pistola 9 milímetros marca FN Browning reglamentaria de Benjamín Díaz. El proyectil ingresó en el hemitórax izquierdo de Albaca Romano sin orificio de salida. Tras el alerta de los vecinos, un móvil del Distrito Urbano al mando del subcomisario Cristian del Carril derivó de inmediato al herido hasta el Hospital Centro de Salud.

Cambio de carátula y situación procesal del imputado

En un primer momento, el acusado declaró ante las autoridades que se había tratado de un disparo accidental producido mientras manipulaba su arma de servicio. Sin embargo, en la audiencia de formalización de la investigación celebrada el miércoles 7 de octubre, el auxiliar de fiscal Alejandro Andole le imputó inicialmente el delito de lesiones graves.

En esa misma jornada, el juez interviniente dio lugar al requerimiento del Ministerio Público Fiscal y dictó la prisión preventiva para Benjamín Eduardo Díaz hasta el 1 de diciembre, al considerar la existencia de riesgos procesales como peligro de fuga y entorpecimiento de la investigación.

Ante la confirmación de la muerte de Albaca Romano, la Fiscalía readecuó la imputación penal hacia la figura de homicidio.

Las declaraciones de la defensa: «Lo único que pide es la pronta recuperación de su compañero»

Hace unos días y ante el avance de la causa, los abogados defensores del imputado, José María Molina y Fabrizio Caruso, insistieron en que el hecho debe encuadrarse como una tragedia involuntaria o «una negligencia, quizás». Los letrados expresaron: «Lo único que pide es la pronta recuperación de su compañero», remarcando que Díaz era el principal interesado en que Albaca Romano pudiera recuperarse para declarar cómo ocurrieron los hechos.

En ese sentido, Molina y Caruso destacaron los siguientes puntos en favor del acusado:

  • Sin discusiones previas: Los policías Marcos Andrés Díaz y David Nazareno Santillán, que se encontraban en el exterior de la garita, declararon que no hubo discusiones ni agresiones previas entre los efectivos.
  • Colaboración con la Justicia: Díaz permaneció en el lugar tras el disparo, entregó voluntariamente su teléfono celular y se sometió al dermotest y dosaje de alcohol.
  • Inexistencia de dolo: La defensa remarcó que, pese a entender el dolor expresado por la familia de la víctima, no existe ningún elemento técnico en el expediente que haga sospechar que el balazo fuera intencional.

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Encontraron sin vida a un alto empleado judicial en Villa Nougués

El extinto se desempeñaba como prosecretario en el Centro Judicial de Concepción.

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Según reportaron fuentes policiales, durante los primeros minutos de éste miércoles, personal policial de Villa Nougués  intervino en una muerte por ahorcamiento en un barranco ubicado sobre ruta 338, a 1 km antes de la Hosteria de Villa Nougues, tratándose de una persona de sexo masculino que en vida se llamaba Eduardo Ricciuti Gallo, de 38 años de edad, quien se desempeñaba como prosecretario de la UF Homicidios 2, del Centro Judicial de Concepción. El automóvil del ex funcionario judicial, se encontraba estacionado a un costado de la ruta.

Inmediatamente se puso en conocimiento a la Unidad Fiscal Homicidios del Centro Judicial de Concepción, en la persona de la Dra. Silvina Ojeda, quien dispuso se de intervencion al Médico de Policía, Criminalística y Laboratorio en el lugar, y que el vehículo quede en calidad de depósito.

Intervino personal de Criminalistica Unidad Regional Oeste realizando tareas de planimetria y fotografia, Personal de Laboratorio realizó levantamiento de muestra. Personal Medico Policía a cargo de la Dra. Marcela Sueldo, quien aconsejó la autopsia del cadáver, ya que se trataba de un lugar complejo, lo cual dificultaba el trabajo de la profesional, siendo avalado por la autoridad Fiscal.

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Persecución termina con una pareja detenida y el secuestro de casi una tonelada de hojas de coca

El operativo policial ocurrió durante la tarde de este lunes en la zona este del Gran San Miguel.

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En un operativo de la División Capital N.º 6 de Delitos Rurales, efectivos policiales secuestraron dos camionetas que transportaban entre 900 y 1.000 kilogramos de hojas de coca, tras una persecución que se extendió por la localidad de Banda del Río Salí y la zona de Cevil Pozo. El procedimiento dejó como resultado la aprehensión de un hombre y la vinculación de una mujer al expediente, además de choques que provocaron daños materiales.

 

 

Durante la persecución, según informaron fuentes policiales, uno de los vehículos impactó contra otro rodado provocando daños materiales; no se reportaron lesiones graves.

El secuestro de casi una tonelada de hojas de coca representa un golpe operativo significativo en la región, aunque las autoridades destacaron que la investigación busca ahora determinar el origen y el destino final de la mercadería, así como la posible existencia de redes que operen en esa franja geográfica.

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