Con la detención de un habitante de Famaillá, el fiscal federal Rafael Vehils Ruiz avanza con la investigación del secuestro de 470 kilos de cocaína registrado el viernes pasado en el sureste tucumano. El sospechoso, según confiaron fuentes judiciales y policiales, tenía una verdulería y había sido candidato a concejal de esa localidad por el peronismo.

El viernes a la madrugada, personal de Gendarmería Nacional que realizaba tareas de control en la ruta 157, a la altura de Río Seco, detuvo una camioneta Toyota Hilux. Los gendarmes notaron que el conductor, al exigirle que se identificara y que mostrara la documentación del vehículo, se puso nervioso, por lo que decidieron revisar lo que llevaba en la caja.

Los uniformados corrieron la lona protectora y descubrieron que transportaba 15 bultos y dos bidones con combustible. Al abrir las bolsas de color verde, encontraron 449 ladrillos forrados con papel amarillo ocre que arrojaron un peso de 470 kilos de cocaína. La droga tenía el sello del delfín. El conductor, identificado como Marcos Martín Nacif (62), quedó detenido.

Primeros pasos

Desde ese día, Vehils Ruiz comenzó a indagar sobre el origen de esta carga -la segunda más importante en la historia del narcotráfico de Tucumán-, cuál era su destino y quiénes podrían haber estado detrás de esta operación.

Uno de los primeros detalles que surgió en la pesquisa es que el detenido, a pesar de que su apellido aparece escrito de manera distinta, sería pariente de Jorge “Pelaín” Nassif, un hombre que se encuentra detenido acusado de ser proveedor de droga de redes de narcomenudeo en el sur de la provincia y en Santiago del Estero.

Nacif es conocido en Famaillá por ser un empresario vinculado al transporte de pasajeros. No tiene antecedentes y tampoco actividad política conocida. Es la cabeza de una familia reconocida en esa ciudad y sus hijos son profesionales, por lo que causó sorpresa que haya quedado involucrado en el transporte de semejante cantidad de droga.

Sus allegados le dijeron que la camioneta en la que se movilizaba no era de su propiedad y que posiblemente haya sido contratado para realizar un traslado de mercadería. “Él conoce como nadie los caminos y las rutas de la zona”, sostuvo un vecino que, por cuestiones de seguridad, pidió que su nombre se mantuviera en reserva.

Los investigadores lograron averiguar quién podría haber sido la persona que lo contrató. Con esa información, personal de la comisaría de Famaillá, por orden de la Justicia Federal, detuvo a Rodrigo Cristian Chávez (47). En la llamada “capital de la empanada”, su arresto generó revuelo, pero no sorpresa. Todos los consultados dijeron que, de la noche a la mañana, inauguró una de las mayores verdulerías del municipio, que tiene la particularidad de estar abierta las 24 horas.

Además, en las últimas elecciones, ocupó el primer lugar en una lista del peronismo, pero opositora al “orellanismo”. “En Famaillá todos saltan de un lado a otro, según la conveniencia del momento”, sostuvo Mariano Ramírez.

Chávez fue dirigente de los hermanos Orellana y, entre 2015 y 2024, fue empleado municipal, o por lo menos eso surge al analizar sus antecedentes laborales. Las razones por las cuales dejó de ocupar ese cargo, por ahora, son todo un misterio. “Aquí todos pensaron que su negocio lo había hecho con la política, pero ahora parece que hay otras cosas”, añadió el hombre entrevistado.

Las autoridades están ahora tras los pasos de los posibles socios de Chávez. Según trascendió, están investigando a otro comerciante oriundo de esa ciudad que, según las primeras versiones, estaría vinculado a Nassif, el hombre que está detenido acusado de ser proveedor de sustancias.

También estaría en el radar de los pesquisas el supuesto titular de la camioneta. El hombre en cuestión viviría en Lomas de Tafí y también habría tenido aspiraciones políticas en el municipio donde reside.

El caso se registró en un contexto particular. No sólo porque Famaillá volvió a quedar en la mira de una investigación narco, sino porque, al día siguiente del secuestro récord, una joven fue hallada sin vida en un domicilio del barrio Nueva Baviera. Se investiga si la chica murió por una sobredosis de drogas durante una fiesta.

“Mientras nuestros jóvenes se mueren por consumir esa porquería, nuestra querida ciudad quedó otra vez expuesta por quienes se llenan de oro vendiéndola. Les imploro a las autoridades que hagan algo”, señaló una vecina de Famaillá.

Su reclamo resume el sentimiento que se instaló en la ciudad después del secuestro de los 470 kilos de cocaína y de la muerte de una joven en circunstancias que aún son investigadas. / La Gaceta