La selección argentina y Austria se enfrentaron este lunes en el AT&T Stadium de Dallas con arbitraje del egipcio Amin Mohamed Omar en el marco de la segunda fecha del Grupo J del Mundial de Estados Unidos-México-Canadá 2026 con el objetivo en común de lograr un triunfo para clasificarse a 16avos de final.
La albiceleste se impuso 2 a 0 con doblete de Lionel Messi, uno en cada tiempo y tras fallar un penal apenas iniciado el encuentro, y se clasificó a 16avos de final. El equipo dirigido por Lionel Scaloni lidera la tabla de posiciones de la zona con seis unidades y espera por el resultado de Argelia y Jordania -se cruzan este martes a las 00.00 (hora argentina) en San Francisco- para saber si se asegura el liderazgo antes de enfrentar a los asiáticos en la última jornada.
La albiceleste, como acostumbra, asumió el protagonismo, se hizo con la pelota y construyó sus ofensivas a partir del juego colectivo. Tras un gran movimiento de balón en el que la tocaron varios futbolistas, Lionel Messi limpió el juego para Enzo Fernández y esté le dio un preciso pase a Lautaro Martínez, quien quedó mano a mano con el arquero y lo derribaron entre Stefan Posch y Xaver Schlager cuando iba a definir. En primera instancia, el juez no marcó penal, pero lo convocó el VAR y al revisar la jugada se percató de que los jugadores austríacos golpearon en el tobillo al delantero argentino y nunca llegaron a la pelota.
Quien se hizo cargo del penal fue Messi. El ‘10′ esperó hasta último momento que el arquero Alexander Schlager se mueva, pero este lo esperó hasta el final y el rosarino envió su zurdazo al costado del palo izquierdo. Los europeos festejaron el yerro como un gol y aprovecharon el envión emocional para plantarse de igual a igual y tuvo sus aproximaciones a partir de envíos al área que hizo de dos tiros libres.
Messi tuvo revancha poco después. La Argentina construyó por el medio, la jugada se ensució, pero Lautaro Martínez, posiblemente en offside, se las ingenió para dársela al capitán, quien cortó hacia el arco a toda velocidad y prefirió enganchar a definir. En el retroceso, David Alaba se llevó por delante la pelota y el arquero Schlager impidió el tanto con su pierna.
No parecía ser la tarde de Lionel. Impreciso después de fallar el penal, la selección nacional sintió su bajón. Tampoco tuvo suerte, porque después de otra gran jugada colectiva en la que Schlager rechazó el esférico del área a las apuradas, definió de primera con el arquero ya vencido y Alaba despejó el balón con su pierna izquierda.
Cuando Austria se animó a salir del fondo, dejó espacios y sufrió. El conjunto dirigido por Scaloni fue vertical cada vez que recuperó la pelota en su campo y puso en aprietos a su rival, aun cuando retrocedió con mucha gente y tuvo superioridad numérica sobre los atacantes.
Primero se escapó Lautaro, pero el ataque no prosperó. A la siguiente, Messi se la dio a Thiago Almada, este verticalizó por el medio y se la entregó a Facundo Medina por la izquierda. El lateral envió un centro raso hacia atrás que el propio Almada abrió su piernas para que la pelota siga su trayecto hacia el astro rosarino, que definió con su pierna zurda al palo derecho de Schlager y abrió el marcador. El tanto, además, le posibilita ser el máximo goleador de la historia de los Mundiales con 17 anotaciones, una más que el alemán Miroslav Klose con quien compartió la marca desde que le hizo un hat-trick a Argelia.
Desde entonces, la albiceleste ganó en tranquilidad, a la vez que los miles de hinchas se hicieron escuchar más que nunca en las tribunas del magnífico estadio de Dallas. Más allá del tanto, la postura de cada equipo no cambió y el primer tiempo concluyó luego de una tenencia prologanda del balón del combinado sudamericano.
Austria salió al complemento con sus líneas más adelantadas y combativo, decidido a ir a buscar el empate y defender con más rudeza. No obstante, fue un espejismo porque enseguida la Argentina retomó el control de la pelota y se defendió con ella. El problema fue que hizo infracciones cerca del área y le dio posibilidades a un rival sin demasiadas ideas. Ello, por ejemplo, obligó a Emiliano Martínez a intervenir ante un tiro libre de Marcel Sabitzer que no fue direccionado como para complicar a ‘Dibu’.
El partido se hizo espeso y la selección argentina perdió sorpresa para atacar, aun con los ingresos de Nicolás González y Julián Alvarez para refrescar la ofensiva. Su oponente se acomodó en esa coyuntura y fue paciente para esperar su chance, aun en desventaja. Y avisó. Marcel Sabitzer rompió por la izquierda, envió un centro y el gigante Michael Gregoritsch cabeceó forzado porque lo incomodó Medina.
De pelota parada, después del cooling break del segundo tiempo, la albiceleste casi sentenció la historia con un cabezazo de González, tras un tiro de esquina enviado desde la izquierda por Messi. Desde entonces, cedió el balón y tuvo que resguardarse cerca de ‘Dibu’ Martínez frente a un rival que se animó más de lo que lo había hecho hasta entonces.
Nicolás Tagliafico y Leandro Paredes ingresaron para darle aire fresco al equipo, con el volante de Boca como eje. Nico González tuvo, otra vez, el triunfo en sus pies. El mediocampista de Atlético de Madrid recibió un pase largo de Lisandro Martínez, enfiló hacia el arco, se sacó de encima a Konrad Laimer con un ‘sombrerito’ y su disparo con la pierna derecha lo tapó Kevin Danso. El rebote le quedó a Enzo Fernández y, otra vez, el zaguero central del equipo europeo evitó el segundo tanto albiceleste.
El colegiado adicionó cinco minutos y los austríacos enviaron al área la pelota cada vez que pudieron para aprovechar su altura. Danso le bajó con su cabeza a Patrick Wimmer un tiro libre frontal de Sabitzer y el jugador de Wolfsburgo no la pudo direccionar bien.
El equipo de Scaloni sentenció la historia de contraataque. Paredes cortó un avance del rival y el balón le quedó a Messi. Con panorama, el astro la cambió de frente para Julián Alvarez, quien definió mano a mano con el arquero Schlager y este ganó el duelo. El rebote le cayó a Paredes, quien se la dio adentro del área al ‘10′ y este, con varios defensores en el área chica, necesitó rematar dos veces para anotar su doblete y darle el triunfo a la Argentina.
Olvidado el penal fallado en el primer tiempo y a días de cumplir 39 años, el rosarino casi se va del partido con otro triplete, como contra Argelia. Sin embargo, el tiro libre que intentó desde muy lejos salió a centímetros del palo derecho de un Schlager que pudo con todos los futbolistas argentinos, menos con la leyenda de los seis Mundiales y los 18 goles.
Los hinchas, jugadores y dirigentes de Rosario Central protagonizaron un insólito episodio en el Gigante de Arroyito al festejar como campeones antes de que terminara el encuentro en el que Boca ganó 1-0.
El Xeneize metió el gol en los minutos finales ante Defensa y Justicia, que posteriormente le sirvió para ser campeón de liga. Mientras tanto, en Rosario, no se enteraron de dicho tanto y celebraron el título antes de tiempo. Aparecio un hincha frente a cámara con la remera de «Campeones» y lágrimas en los ojos, sin saber del triunfo en el barrio porteño de La Boca.
Rosario Central había ganado su encuentro por 2-0, pero debía esperar el final del partido en Buenos Aires, donde, a pocos minutos de terminar, el equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena se adelantó en el marcador por 1-0 con un gol de Valencia.
De manera insólita, hinchas del «Canalla» invadieron el campo al grito de «Bicampeón». Los festejos se propagaron entre los fanáticos y los futbolistas en el estadio Gigante de Arroyito, quienes, entre lágrimas, los interrumpieron al enterarse de la victoria «Xeneize».
El Alpine de Colapinto padeció los efectos de una fuerte lluvia en Interlagos y largará 15°
El rendimiento de los Alpine estuvo lejos del que habían mostrado en los entrenamientos. “En seco estábamos más competitivos”, reconoció Colapinto, que anticipó que las condiciones del domingo podrían volver a ser complicadas.
El argentino fue eliminado en la Q1 de una clasificación marcada por la lluvia y la baja visibilidad. Reconoció que Alpine no tuvo ritmo sobre la pista mojada y anticipó que el equipo trabajará para mejorar el auto antes de la carrera. Pierre Gasly también quedó afuera y cuestionó una maniobra de su compañero. Las penalizaciones a otros pilotos modificarán la grilla y permitirán que Colapinto avance dos posiciones.
Los Alpine, en el fondo: Colapinto y Gasly quedaron eliminados en la Q1. Foto: AP Photo/Ettore Chiereguini.
La lluvia convirtió la clasificación del Gran Premio de San Pablo en una prueba de supervivencia. En un circuito con subidas, bajadas y sectores de visibilidad reducida por el spray, los pilotos tuvieron que adaptarse a una pista que cambiaba vuelta tras vuelta. Franco Colapinto terminó 17° en la sesión, pero largará 15° por las sanciones aplicadas a otros competidores.
El argentino debió esperar casi una hora y media antes de que pudiera reanudarse la actividad. La lluvia había comenzado dos horas antes y se intensificó apenas se puso en marcha la Q1. La sesión fue interrumpida con bandera roja a los dos minutos y medio, cuando la cantidad de agua sobre el asfalto hizo imposible continuar con seguridad.
“No teníamos el ritmo para pasar”
“Cuando salimos la primera vez estaba inmanejable. A veces queremos esperar un poco menos, un poco más; es complicado saber el punto exacto en el que tenemos que salir a pista”, explicó Colapinto después de bajarse del auto.
El piloto describió las dificultades que encontró con los neumáticos de lluvia extrema. “Al principio estaba complicado, patinaba mucho, mucho aquaplaning. Después, un poco mejor, pero no teníamos el ritmo para pasar”, señaló.
Colapinto registró una vuelta de 1:33.327 y quedó a 0,177 segundos de Alex Albon, quien avanzó a la Q2. Pierre Gasly marcó 1:33.449 y terminó 18°, mientras que Carlos Sainz logró el último tiempo que permitió superar el primer corte, con 1:32.959.
También quedaron eliminados Lance Stroll, los Cadillac de Valtteri Bottas y Sergio Pérez y el Audi de Gabriel Bortoleto. Max Verstappen decidió no volver a salir a pista, condicionado por la penalización que arrastraba.
Consultado por una posible obstrucción a Gasly en el último intento, Colapinto explicó que no pudo advertir que su compañero venía detrás. “Mi última vuelta fue mala porque tenía las gomas muy sobrecalentadas. Y con Pierre, nada, lo vi que pasó cuando terminó la vuelta. No se veía nada para atrás, había una cantidad de spray tremenda”, dijo.
Gasly, por su parte, consideró que perdió tiempo en el cierre de su giro. “Fue mi mejor vuelta, perdí dos décimas y media a la salida de la última curva. Una lástima. No estoy seguro de qué pasó; creo que lo podríamos haber gestionado mejor como equipo. Espero que hagamos un mejor trabajo en el futuro. Hoy no fue así”, expresó.
Alpine busca mejorar el auto para la carrera
El rendimiento de los Alpine estuvo lejos del que habían mostrado en los entrenamientos. “En seco estábamos más competitivos”, reconoció Colapinto, que anticipó que las condiciones del domingo podrían volver a ser complicadas.
El jefe del equipo, Steve Nielsen, calificó la jornada como “muy decepcionante” porque los dos autos quedaron eliminados en la Q1. También sostuvo que Alpine deberá analizar por qué fue uno de los equipos más lentos con lluvia, pese a que sus pilotos tuvieron una buena posición en pista y salieron entre los últimos cuando el trazado comenzaba a mejorar.
“Vamos a trabajar para andar más rápido. Fue la primera vez que ponemos gomas full wet en esos autos y en una pista como Brasil, así que va a haber mucho por mejorar”, afirmó Colapinto. “Creo que no es un secreto que nos faltó ritmo. Pero vamos a mejorar el auto: si en seco anduvo, vamos a mejorarlo en mojado”, agregó.
Las sanciones modifican la grilla
El resultado de la clasificación no será el orden definitivo de largada. Colapinto avanzará hasta el 15° lugar por las penalizaciones de Max Verstappen y Lewis Hamilton. La grilla también tendrá cambios por las sanciones vinculadas a modificaciones de componentes en los autos de George Russell, Charles Leclerc y Sergio Pérez.
La primera fila estará ocupada por el poleman Lando Norris y Kimi Antonelli. Liam Lawson y Nico Hülkenberg partirán desde la segunda fila.
El plantel de Boca levantó el trofeo de Campeón de Liga
Claudio «Chiqui» Tapia le otorgó el trofeo de Campeón de Liga al capitán del equipo, Leandro Paredes, para que lo levantara con el plantel tras la agónica victoria ante Defensa y Justicia.
El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio «Chiqui» Tapia, le otorgó el trofeo de Campeón de Liga al capitán del equipo, Leandro Paredes, para que lo levantara con el plantel tras la agónica victoria ante Defensa y Justicia.
El «Xeneize» le ganó por 1-0 al «Halcón de Varela» con el tanto del delantero ecuatoriano Enner Valencia a los 51 minutos del segundo tiempo. El plantel comandado por Paredes levantó la copa por ser el equipo más regular a lo largo de 2026, al cosechar 63 puntos en la Tabla Anual.
Una vez que el árbitro del encuentro entre Boca y Defensa y Justicia señaló el centro de la cancha para marcar el final y la consagración del equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena, el titular de la casa madre del fútbol argentino, «Chiqui» Tapia, grabó un video en el que se muestra con el trofeo del campeón de Liga que cuidaba desde Ezeiza: «Terminó, ya hay un campeón de la liga anual del torneo argentino. Nos vamos para La Boca».