Argentina
A partir del jueves comenzarían salir nuevos vuelos para traer 4,7 millones de vacunas rusas
La llegada de las nuevas dosis de las Sputnik V se producirían antes de febrero
En base a la información de hace unos días de una fuente del Gobierno- que, después de aterrizar el pasado sábado las 300.000 dosis del segundo componente de la vacuna rusa Sputnik V, llegarán otras 4.700.000 ampollas provenientes de India o Corea del Sur. Los vuelos para traerlas comenzarían a realizarse a partir del próximo jueves que en principio, no se sabía si volarían todas juntas o en distintas partidas. Ahora se pudo saber que las dosis vendrán en cuotas.
“En esto vamos al día a día, hablando con Rusia y armando el esquema de viajes”, explicó la fuente, para quien el ritmo de la campaña no justifica declinar el horizonte anunciado por el presidente Alberto Fernández a comienzos de diciembre.
Según publicó diario Clarín para febrero debería haber suficientes dosis para vacunar a 10 millones de personas, «con la posibilidad de sumar otras 5 millones en los meses de verano», apuntó la fuente consultada por ese medio.
Más allá de si eso será posible, conviene detenerse en el contexto, que solo requiere atar algunos cabos. Hace ya un par de meses, por los pasillos ministeriales circulaba que había dificultades en la comunicación con Rusia para acordar desde lo más básico hasta lo más complejo de la logística «vacunas». Y, luego, hace una semana, una fuente oficial mostró su holgada predisposición al afirmar “las vamos a buscar adonde (los rusos) nos digan”.
Argentina no está exenta de la ecuación mundial que combina una altísima demanda de vacunas con severas limitaciones en la producción. El Gobierno puede presionar para que se cumplan los plazos estipulados en el contrato firmado con su par asiático, pero la manija de la logística (desde las fechas hasta cuántas dosis se enviarán) parece tenerla Rusia.
En otros sentidos también. Ejemplo de esto es el tema de la aprobación de la vacuna Sputnik V para mayores de 60 años. Rusia habilitó administrarla a adultos mayores en su país, pero Argentina, no: la recomendación de la ANMAT -que hizo las veces de puntapié inicial para que el Gobierno autorizara el uso de este fármaco- no incluyó esa franja etaria.
Según la fuente de Salud consultada, “Rusia aprobó darla a mayores de 60, pero no mandó la documentación” correspondiente a la ANMAT. Es fácil imaginar un sabor amargo, producto de esa demora.
Respecto de qué pasará con las 300.000 nuevas dosis una vez que lleguen al país, se pudo confirmar que se repartirán igual, con la misma lógica, que las primeras, distribuidas entre Navidad y Año Nuevo.
Sin embargo, la parte que no debería ser idéntica atañe a los tiempos de vacunación, que desde el Gobierno admiten «lentos»: «Se va a acelerar porque se amplían los centros de vacunación y el número de vacunadores. Más allá de lo que ya está funcionando hoy, se va afinando la movida y haciéndose más rápida y más dinámica. Pero claramente se tiene que acelerar”.
Será cuestión de esperar. En primer lugar, a que lleguen más vacunas. Pero también, a que aplaque la tensión interna que surgió luego de que la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, explicara al diario Página 12 que barajaban vacunar a 20 millones de personas con el componente 1 y, a su tiempo, aguardar la llegada del componente 2.