Tucumán

Se realizó la tradicional bajada de la imagen de la Virgen en Concepicón

Esta vez la imágen de la patrona de la diocesis esperó a los fieles en la Catedral de Concepción al Sur de Tucumán. Bajo el lema: «Como Iglesia Sinodal, caminamos juntos con María»

Publicado

el

*Por Brigida Ortiz

Después del paréntesis de la pandemia, la ceremonia de la «Bajada de la Sagrada Imagen» fue como un renacer espiritual, se notaba en el semblante emocionado de la feligresía.

Primero cuando bajó por la escalera que proviene del Camarín y luego en el portal del templo. Otro altar ubicado en el atrio. Los fieles en la Plaza Mitre de la ciudad. Allí el obispo Monseñor José Antonio Díaz presidio la Eucaristia de esta celebración, la primera de su ministerio episcopal.

Este lunes 29 de noviembre, desde las 20, la feligresía participó emocionada de la Tradicional y Solemne Ceremonia. La que dió inicio a la Solemnidad de la Inmaculada Concepción que culminará el 8 de diciembre.

Cabe acotar que La Imagen, esta transitando ya el bicentenario de su aparición en la zona -faltan algo más, o menos, de diez años que se cumplan esos dos siglos, según qué historiador investigó el hallazgo, probablemente en el lecho del río Cochuna por nativos de la zona.

Retomando el relato de lo que ocurrió en la víspera, se menciona que varios hombres del grupo «Hijos de María» debieron transportarla. Puesto que pesa 90 kilos y 1.20 de altura. Cuando Ella apareció y mientras se la ubicaba en el sitial de honor, la fe se transformó en algarabía contenida, pañuelos guardados vibraban en el aire, saludándola al son de las campanadas de la Catedral y del coro. Se confundían con los bombos, redoblantes y quenas de los misachicos que iban llegando.

Todo se conjugaba en tiempo de reencuentro, de alegría desbordante, el pueblo dijo presente. Está vez Ella los esperó. A diferencia del año pasado que esta ceremonia de hizo a puertas cerradas. En 2019 la Madre pareció decir a sus hijos «esta vez no vengan, yo iré por sus casas a bendecirlos y saludarlos». 14 recordadas caravanas a las que se les llamó «Visitaciones». Ese recuerdo quedó «patente» en la retina de Miles de corazones que la vieron pasar por sus comunidades recorriendo cientos de kilómetros para estar cerca de sus amados hijos.

Y este lunes cómo no ir a verla, si Ella los estaba esperando. Cuánta emoción se vivió la noche de La Bajada. Es indescriptible. Nada que agregar.
En cuanto a la Eucaristía, la unción y la fe se dieron cita en la Misa que presidió el Pastor Diocesano monseñor José Antonio Díaz y concelebraron, el párroco de la Catedral y Vicario Diocesano presbitero Roque Fabián Brito, junto a otros ministros.

Significativas reflexiones predicó el Obispo en la Homilía. (Texto completo aparte)
En cuanto al protocolo de prevención se observaron todos los cuidados. Por eso la ceremonia al aire libre. Aunque hubo una breve liturgia previa en el altar del templo, dónde se rezo la Oración a la Inmaculada. Unos tres mil fieles se dieron cita al frente de la Catedral. A ellos se sumaron los que participaron a través de las redes sociales. Todos los detalles se tuvieron en cuenta para revivir dignamente -como merece la madre- esta ceremonia nuevamente en forma presencial.

Ave María Purísima!!!

Queridos hermanos.

Tenemos la dicha de volver a nuestras fiestas en honor a nuestra Madre Inmaculada, luego de dos años de estar sin poder hacerlo de un modo presencial.

Lo hacemos conscientes de que, si bien la pandemia nos da un respiro, los riesgos siguen latentes y por lo tanto debemos extremar los cuidados y los protocolos establecidos.

Vivimos en el hoy de nuestra patria. Un presente difícil y muy complejo. Nuestra mirada no puede quedarse en los fenómenos superficiales, necesitamos mirar mas profundo sabiendo que nuestra crisis no es solo de tipo económico y social, es una crisis espiritual y moral profunda, que a su vez, da lugar al crecimiento de la cizaña que se nutre sobre todo de la confusión reinante. Este desconcierto acentúa la tendencia al relativismo moral.

¿Qué podemos hacer por nuestra patria?

  • Tener una mirada confiada y llena de fe. Antes que nada, necesitamos mirar como Dios nos mira. Desde la perspectiva de su amor misericordioso. Cambiar la mirada puede abrirnos a descubrir un horizonte distinto. El Papa nos invita a soñar con una realidad distinta y no acostumbrarnos al gris pragmatismo de la vida cotidiana en donde todo parece normal, pero va progresivamente degenerando en mezquindad… nuestra mirada esta puesta sobre lo nuevo que Dios está realizando entre nosotros. El cambio de actitud comienza con un cambio de mirada. Quien solo mira lo que siempre se hizo y se dedica a repetir siempre lo mismo solo genera acostumbramiento y desgaste paulatino. Las prácticas de una fe envejecida solo generan mayor envejecimiento. Como Iglesia necesitamos recomenzar desde Jesucristo, El es el centro de nuestra fe.
  • Una fe renovada se traduce en una esperanza nueva. La virtud de la esperanza es propia de los caminantes. Nadie puede caminar si no está movilizado interiormente por esa realidad que podemos vislumbrar desde la fe. La esperanza está vinculada a la meta hacia donde nos dirigimos, pero también a nuestro caminar en el tiempo. Somos un pueblo peregrino y María va a nuestro lado. La falta de esperanza nos hace achicar los horizontes y mirar solo lo inmediato abocándonos solo a consumir y descartar. Sin darnos cuenta, por falta de fe, ponemos nuestra esperanza en las satisfacciones inmediatas como una permanente búsqueda de gratificaciones sensibles que terminan siendo sucedáneos de Dios y espejismos de una auténtica felicidad, la que solo Dios puede dar. Nuestra Patria necesita recobrar la esperanza y ese aporte lo podemos hacer quiénes somos discípulos misioneros del Señor.
  • Una encendida caridad. El motor de transformación de la historia no son las ideologías. Es el amor. El amor es operante. No busca su propio interés. Es generoso. Se preocupa por el bien del otro y busca contribuir silenciosamente. Siempre construye porque aporta lo que falta. Su mayor ganancia no está en la tierra sino en el cielo. Levanta al que cae, perdona a quiénes lo ofenden, reza por sus perseguidores. El amor vence al odio, la indulgencia a la venganza. El potencial transformador del amor es infinito. Por amor somos capaces de dar la vida. Es un tesoro precioso que nos dejó el Señor, la herramienta mas eficaz de transformación.
  • Todo esto no sería posible sin la acción del Espíritu Santo. La fe, la esperanza y el amor son dones sobrenaturales que necesitamos pedir. El Espíritu estuvo obrando con Jesús. Preparando la Encarnación en el seno de María cuando la cubrió con su manto. Inspirando las palabras de los Apóstoles mientras predicaban el Evangelio. En Pentecostés y a lo largo de toda la historia. Ahora nos acompaña en el camino de una Iglesia mas sinodal, como lo pide el Papa Francisco.
  • Durante estos días estaremos experimentando este caminar juntos desde las distintas peregrinaciones que haremos para honrar a María. Es una mística de nuestro pueblo creyente que con profunda sencillez nos habla con sabiduría, con sentido de fe de las realidades invisibles a los ojos del mundo. Escuchar a nuestro pueblo cuando canta, cuando camina con esperanza, alentados por el deseo del encuentro con la Madre y sus hermanos en la fe, es también escuchar la exhortación del Espíritu que inspira esas expresiones que constituyen una auténtica mística popular, una verdadera espiritualidad.

Vivamos estas fiestas con verdadero júbilo, en la fe mas profunda, la esperanza mas viva y la caridad mas ardiente. Será sin dudas nuestra mejor contribución a nuestra patria que se empeña en crecer alejada de Dios y de María.

Copyright © 2023. todos los derechos reservados. Director: Guillermo Rivero - Desarrollo web y Mantenimiento: Victor Pey & Emanuel Pey - Encargado de facturación: Mario Giuntini hola@eltributuc.com.ar