Política
Se intensificaron las campañas de fake news en la provincia
El viccegobernador Osvaldo Jaldo, fue uno de los blancos preferidos de estas campañas
En los últimos días se intensificó una dura campaña de noticias falsas o fake news en la provincia con temas vinculados a la reforma de la Constitución y a la inseguridad que tuvieron al legislador Tulio Caponio y al vicegobernador Osvaldo Jaldo como víctimas, entre otros.
En el primero de los casos, se cuestiona al hermano del legislador, Marcelo Caponio (hoy funcionario plan Belgrano) con el caso de una presunta impunidad a la familia del femicida de la docente Paola Tacacho, presuntamente con el interés indirectamente de atacar a su hermano Tulio Caponio y su posición contraria a la reforma de la Constitución
Sin embargo, el vicegobernador Osvaldo Jaldo viene siendo blanco permanente de campañas de desprestigio a través de las redes sociales. La metodología es muy simple: vincularlo con cualquier tema intrincado y publicar como reales versiones sin veracidad a modo de ensayo. Así le indilgaron una supuesta denuncia en la que el vicegobernador se hacía pagar la boleta la luz por la Municipalidad de Trancas. Sus dichos sobre las largas colas en los bancos en lo más crudo del aislamiento y la mediatización que llegó a tener tratamiento en medios porteños por las máscaras que se usaron en una sesión durante la cuarentena.
Además, todos los escándalos que envolvieron a denuncias del legislador Ricardo Bussi, que fueron desde los supuestos exámenes truchos de positivo de Covid, la orquestación de la denuncia por un supuesto abuso sexual del legislador, hasta el escándalo por las escuchas del juez Enrique Pedicone contra el vocal Daniel Leiva. Finalmente, terminaron vinculando su imagen con una supuesta connivencia con el juez Francisco Pisa, fuertemente cuestionado por la inacción en el caso del crimen de la docente quien denunció 14 veces a su femicida.
Todo hace presumir que a medida que se avance hacia los tiempos electorales estas campañas se van profundizar, con experiencias desgastantes como ocurriera en las elecciones provinciales de 2015, cuando comenzaron a utilizarse estas armas con fines electorales.