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Revelaron cómo Felipe “El Militar” Sosa habría trasladado el cuerpo tras el crimen

Imágenes de cámaras de seguridad y pericias complican al principal imputado. La investigación apunta a un plan para ocultar el cuerpo y borrar rastros.

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El femicidio de Érika Antonella Álvarez sumó en las últimas horas un nuevo capítulo con la difusión de imágenes y pericias que reconstruyen cómo el principal acusado habría trasladado el cuerpo de la joven tras el crimen. El caso, uno de los más conmocionantes en Tucumán en lo que va del año, sigue sumando elementos que comprometen al imputado.

 

Según surge de la investigación, el principal sospechoso, «el militar» Felipe Sosa, habría utilizado su camioneta para mover el cuerpo de la víctima hasta un basural, donde finalmente fue hallado días después. Las imágenes de cámaras de seguridad son ahora una de las pruebas clave en la causa.

El cuerpo de la joven de 25 años fue encontrado el 8 de enero en un descampado de la zona de Manantial Sur, envuelto en bolsas, lo que desde el inicio hizo sospechar un intento deliberado de ocultamiento.

Las pericias forenses determinaron que la víctima murió producto de una violenta agresión física, con múltiples traumatismos en zonas vitales, lo que refuerza la hipótesis de un femicidio con extrema violencia.

 

 

El cronograma del descarte (7 de enero)

 

El informe del ECIF detalla una maniobra circular diseñada para evitar las cámaras frontales de la propiedad:

10:33 hs – El señuelo: se observa a una persona colocando una bolsa en la caja de la Amarok. Sosa sale hacia el oeste, pero desaparece de la vista principal.

La carga oculta: durante 23 minutos, Sosa habría ingresado por la parte trasera de su propiedad (calle Guyanas) para cargar el cuerpo de Érika sin ser detectado por los domos de seguridad de la calle principal.

10:57 hs – El inicio del viaje: la camioneta reaparece proviniendo de calle Guyanas. Sosa conduce con la ventanilla baja, lo que permitió su identificación inequívoca.

 

 

11:47 hs – El basural: el vehículo ingresa al Barrio Manantial Sur. Allí permaneció 10 minutos, tiempo suficiente para arrojar el cuerpo de la joven.

12:15 hs – El regreso: Sosa vuelve a su casa tras completar el recorrido por Av. Aconquija y el Camino de Sirga.

Las pruebas que complican al principal acusado

Los investigadores lograron reconstruir parte del recorrido posterior al crimen gracias a registros fílmicos y análisis de movimientos. Según estas evidencias, el traslado del cuerpo no habría sido improvisado, sino parte de un plan para deshacerse de pruebas y dificultar la investigación.

Además, el análisis de celulares y comunicaciones reveló nuevos vínculos y conversaciones que aportan contexto sobre la relación entre la víctima y el acusado, así como posibles conexiones con otras personas que podrían haber participado en el encubrimiento.

En paralelo, la Justicia investiga la posible participación de terceros. Una mujer vinculada al entorno del principal imputado fue detenida por presunto encubrimiento, mientras que no se descarta que haya más implicados en la maniobra posterior al crimen.

El perfil del acusado también quedó bajo la lupa. Se trata de un exmilitar con antecedentes de denuncias por violencia y con vínculos en el ámbito de la seguridad privada, lo que, según los investigadores, pudo haber influido en la forma en que se habría intentado ocultar el hecho.

El caso de Érika Álvarez expone, una vez más, la gravedad de la violencia de género y la complejidad de las tramas que rodean algunos femicidios. La investigación continúa avanzando con el objetivo de esclarecer completamente lo ocurrido y determinar todas las responsabilidades.

Actualmente, son cuatro los detenidos en una causa que la Justicia tucumana busca llevar a juicio oral con la máxima celeridad, bajo la carátula de femicidio agravado.

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