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«Oración del Remanso», se convirtió en canción ícono de la esperanza en la pandemia
Cuti Carbajal compartió con El Tribuno de Tucumán el vídeo que grabó junto a otras figuras del folclore con la canción de Jorge Fandemole
Una de la canciones más veces interpretadas de nuestra antología popular, es sin dudas «Oración del Remanso», de Jorge Fandemole, al punto de convertirse en un icono dela música rosarina y del Litoral. Durante la pandemia su magistral interpretación por parte de varios artistas del folclore nacional, no sólo emociona sino se convirtió en un mensaje por antonomasia de esperanza ante el difícil momento de la humanidad.
El músico santiagueño Cuti Carabajal, uno de los interpretes de esta versión reproducidos miles de veces en el canal de Youtube y en las redes sociales, quiso compartir con El Tribuno de Tucumán esta magistral versión del músico rosarino y expresó su deseo de un pronto reencuentro entre los amigos y la familia entre los argentinos, cuando vuelva a ser «el agua mansa y su suave danza en el corazón».
La Trova Rosarina, Raly Barrionuevo, Nahuel Pennisi, Los Gofiones, Los Pampas, Juan Carlos Baglietto, Carabajales, Silvina Garré, Hermanos Pereyra, Los Huayra, 40 grados y muchos otros artistas cantan este temazo de Jorge Fandermole. Editado por Diego Panich.
Letra Oración del Remanso
Soy de la orilla brava,
del agua turbia y la correntada
que baja hermosa por su barrosa profundidad,
soy un paisano serio,
soy gente del Remanso Valerio,
que es donde el cielo
remonta vuelo en el Paraná.
Tengo el color del río
y su misma voz en mi canto sigo
del agua mansa y su suave danza en el corazón,
pero a veces oscura,
va turbulenta en la ciega hondura
y se hace brillo en este cuchillo de pescador.
Cristo de las redes
no nos abandones,
y en los espineles
déjanos tus dones.
No pienses que nos perdiste,
es que la pobreza nos pone tristes,
la sangre tensa y uno no piensa
más que en morir,
agua del río viejo
llévate pronto este canto lejos
que está aclarando
y vamos pescando para vivir.
Llevo mi sombra alerta
sobre la escama del agua abierta
y en el reposo vertiginoso del espinel,
sueño que alzo la proa
y sube la luna en la canoa
y allí descansa
hecha un remanso
mi propia piel.
Calma de mis dolores,
¡ay Cristo de los pescadores!
Dile a mi amada
que esta apenada esperándome,
que ando pensando en ella
mientras voy vadeando las estrellas,
que el río está bravo
y estoy cansado para volver.
Autor(es): Jorge Fandermole