El gobernador Osvaldo Jaldo participó del Solemne Tedeum por el 210° aniversario de la Declaración de la Independencia, que se celebró en la Catedral Nuestra Señora de la Encarnación de San Miguel de Tucumán. La ceremonia religiosa contó con la presencia de la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, y fue presidida por el Arzobispo de Tucumán, Monseñor Carlos Sánchez.
Bajo las naves de laIglesia Catedral y ante la presencia de las máximas autoridades, monseñor Sánchez presidió el tradicional Tedeum del 9 de Julio. Con un discurso cargado de contenido social y referencias históricas, el prelado tucumano vinculó el legado de los congresales de 1816 con los desafíos urgentes de la Argentina actual.
Durante su homilía, Sánchez fue categórico: para que la independencia sea real, debe existir una «pasión por la verdad» y un compromiso innegociable con los más postergados.
“Damos gracias a Dios por este acontecimiento y le suplicamos que nos dé su gracia para ser una Nación cuya identidad sea el compromiso por el bien común, amando a todos sin excluir a nadie y privilegiando a los pobres”, expresó el Arzobispo, al marcar el pulso de una ceremonia que llamó a la reflexión profunda sobre la calidad democrática del país.
El rol del Estado y el imperativo de la integración
Uno de los puntos más agudos del mensaje de Sánchez fue la apelación directa a la responsabilidad de la dirigencia y el rol de las instituciones. Citando documentos del Episcopado y la Doctrina Social de la Iglesia, el Arzobispo recordó que la democracia se debilita cuando no hay integración real. «Quien tiene los medios para vivir una vida digna, en lugar de preocuparse por sus privilegios, debe tratar de ayudar a los más pobres», remarcó.
Sánchez dedicó un párrafo especial al deber específico del Estado en la construcción del bienestar general. «La responsabilidad de edificar el bien común compete en primer lugar al Estado, porque es la razón de ser de la autoridad política», afirmó.
Además resaltó que el gobierno tiene la obligación de armonizar con justicia los diversos intereses sectoriales para hacer accesibles los bienes materiales, culturales y espirituales a toda la ciudadanía.
Una advertencia sobre el futuro y la «Cultura del Encuentro»
Haciendo eco de las preocupaciones globales, el prelado mencionó la reciente encíclica del Papa León sobre la custodia de la persona humana frente al avance de la inteligencia artificial. Planteó que la humanidad se encuentra ante una elección decisiva: levantar una nueva «Torre de Babel» o edificar una ciudad donde se proteja la dignidad de cada persona por encima del progreso técnico.
En este sentido, instó a los argentinos a madurar una «Cultura del Encuentro» que reemplace la confrontación por el diálogo. «Evitemos las palabras que humillan o enfrentan. Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos», pidió el Arzobispo y exhortó a la sociedad civil, empresarios, trabajadores y políticos a no dejarse intimidar por las tensiones, sino a convertirlas en «energías creativas».
Hacia el final de su alocución, monseñor Sánchez utilizó la imagen de la Casa Histórica como una metáfora de la convivencia nacional. Pidió que el solar patrio no sea solo un museo de la independencia, sino un signo de una «Casa de familia» donde todos se sientan importantes y necesarios. «Que sea el lugar donde se respira amor fraterno y superamos todos los rencores y divisiones», anheló.
Con un llamado a «ensuciarse las manos» en la construcción de una patria más fraterna, el Arzobispo concluyó pidiendo la intercesión de la Virgen de la Merced. Su mensaje dejó un eco claro en la comunidad tucumana: la independencia es una tarea inconclusa que se revalida cada día en el servicio solidario y en la lucha contra la exclusión social.
También participaron el presidente subrogante de la Legislatura, Sergio Mansilla; el vicepresidente primero de la Legislatura, Aldo Salomón; las senadoras nacionales, Sandra Mendoza y Beatriz Ávila; las diputadas nacionales, Gladys Medina y Elia Fernández de Mansilla; el ministro Público Fiscal, Edmundo Giménez; la intendenta de Alderetes, Graciela Gutiérrez; y el presidente del Concejo Deliberante de la Capital, Fernando Juri.
Los ministros del Poder Ejecutivo: Daniel Abad (Economía y Producción), Regino Amado (Gobierno y Justicia), Susana Montaldo (Educación), Luis Medina Ruiz (Salud Pública), Eugenio Agüero Gamboa (Seguridad), Marcelo Nazur (Obras, Infraestructura y Transporte Público), Federico Masso (Desarrollo Social); el secretario general de la Gobernación, Federico Nazur; y la fiscal de Estado, Gilda Pedicone de Valls.
Durante la homilía, Sánchez recordó el legado de los congresales de 1816 y sostuvo que el desafío actual será construir una Nación inspirada en los mismos valores que dieron origen a la Independencia. En ese sentido, llamó a fortalecer la verdad, la justicia y el compromiso con los sectores más vulnerables.
Al comenzar su mensaje, el Arzobispo destacó el significado histórico de la fecha y expresó: «Hace 210 años los Congresales de las Provincias Unidas del Río de la Plata, reunidos aquí en Tucumán, después de varios meses de deliberaciones y discusiones sobre el grande, augusto y sagrado objeto de la Independencia de los pueblos que lo forman, declararon la Independencia; tantas veces reclamada por San Martín, suplicada por Belgrano hasta las lágrimas y tan querida por todo el Pueblo».
En otro tramo de su reflexión, Sánchez afirmó que la identidad nacional deberá sostenerse sobre valores permanentes y pidió renovar el compromiso colectivo. «Le suplicamos a Jesucristo, Señor de la Historia, que nos dé su gracia y bendición para que seamos una Nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común; para amar a todos sin excluir a nadie, privilegiando a los pobres y perdonando».
El Arzobispo también vinculó el mensaje del Evangelio con los desafíos sociales del presente y señaló que la respuesta a las dificultades exigirá cercanía, solidaridad y responsabilidad compartida. En ese marco, recordó el llamado de la Iglesia a consolidar una democracia con inclusión.
Al referirse a la construcción de consensos, manifestó: «Luchemos juntos, aunemos los esfuerzos, no nos enfrentemos entre hermanos. Maduremos en nuestros ámbitos la cultura del encuentro, propiciemos el diálogo, la paz y el bien de todos. Evitemos las palabras que humillan o enfrentan. Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos».
Asimismo, incorporó las enseñanzas recientes del papa León XIV sobre el impacto de la inteligencia artificial y planteó que el progreso deberá colocar siempre a la persona en el centro de las decisiones. Consideró que cada sector de la sociedad tendrá la responsabilidad de aportar al desarrollo con justicia, solidaridad y respeto por la dignidad humana.
En el tramo final de la homilía, el Arzobispo convocó a renovar el compromiso ciudadano con esperanza y perseverancia. «No temamos ensuciarnos las manos en la construcción de una Patria más fraterna. Pongamos nuestras capacidades al servicio del bien común, desde el lugar que cada uno tiene, en la familia, en el barrio, en el trabajo, en la escuela, en las grandes o pequeñas responsabilidades».
En otro tramo de la celebración, representantes de los diferentes cultos que se profesan en Argentina leyeron una oración interreligiosa, rogando por el don de la justicia y la paz para el pueblo argentino. La lectura estuvo a cargo del Arzobispo de Tucumán y su Obispo auxiliar, monseñor Roberto Ferrari, por la Iglesia Católica Apostólica Romana; del R.P. Arcipreste Juan Manuel Alurralde, de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa del Patriarcado de Antioquía; del Rabino Salomón Nussbaum, por la Kheilá de Tucumán; del Profesor René Ahmed, por la Asociación Cultural y Culto Pan Islámica; de Fernando Galíndez, presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días; para mostrar que la vivencia profunda de los valores de la fe no constitutye un factor de división, sino un factor de dialogo y paz.
Finalmente, Sánchez recordó el papel del Estado en la búsqueda del bien común y convocó a que las decisiones públicas mantengan como prioridad a las personas, especialmente a quienes más lo necesitan. También pidió que la Casa Histórica continúe como símbolo de unidad nacional y que el aniversario de la Independencia renueve el compromiso de todos los argentinos con una patria más fraterna, justa y solidaria.