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Murió un miembro fundador del cuarteto Locomía

Se trata de Manolo Arjona (de amarillo) era miembro fundador del grupo Locomía.

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España se encuentra conmocionada por la muerte de Manuel Arjona, el cantante que formó parte de la primera etapa del grupo Locomía. La banda publicó un sentido mensaje en sus cuentas oficiales. Por el momento, no se conocen las causas del fallecimiento.

Xavier Font, fundador y miembro principal del grupo furor de los 80s, dio a conocer la noticia y explicó que Arjona disfrutó de sus últimas horas “en paz” en su casa del barrio Viladecans. “Estuvo pintando” durante el día y luego “se acostó y ya no se levantó”.

A través de la cuenta oficial de Instagram de Loco Mía, le dedicaron unas sentidas palabras. “Hoy se ha apagado una parte de nuestro corazón, pero tu luz, Manolo, se eleva eterna hasta el cielo. Fuiste el alma, el movimiento y la lealtad incondicional de un sueño que empezó en Ibiza y que cambió nuestras vidas para siempre“, recordaron con cariño.


El posteo de la cuenta oficial de Loco Mía por la muerte de Manolo Arjona

“Nos quedamos con tu sonrisa, con tu pasión por el arte y con cada vuelo de esos abanicos que tú supiste hacer mágicos. Vuela alto, querido compañero; tu esencia seguirá latiendo con fuerza en cada rincón de nuestra historia», concluyó el escrito que rápidamente se volvió viral en redes sociales.

 

La muerte de los integrantes históricos de la banda sorprendió a sus fans

“Manolo” había enfrentado en el pasado varios intentos de recuperación por una fuerte adicción a las drogas. Según describió en entrevistas a los diarios locales, siempre reconoció su homosexualidad, pero provenía de una ciudad y un hogar conservador donde no podía expresarse con libertad.

Arjona se crió en el municipio de Viladecans. Con él, su familia se componía por 10 hermanos. A partir de las limitaciones que ofrecía esa vida, a mediados de los ochenta se mudó muy joven a la isla de Ibiza, donde se encontró por primera vez con la sensación de libertad de expresión.

“Aterricé en Ibiza y me pareció otro planeta. Yo venía de un pueblo pequeño, donde tenía que ocultar mi identidad sexual. Y en la isla si eras un chico e ibas con falda no te miraba nadie. Fue un cambio salvaje”, aseguró a El País.

En la isla encontró a Xavier Font, un joven extrovertido y con una gran creatividad. Empezaron una relación de amistad que al breve tiempo se transformó en romance. De vez en cuando salían a una discoteca de moda llamada Ku junto a Luis Font y Gard Passchier, el hermano menor y el amante holandés de Xavier, respectivamente.

Durante estas noches de fiesta, los cuatro aparecían con llamativos vestuarios diseñados por ellos mismos, y tras cautivar con esta presencia la atención del dueño, comenzaron a ser invitados por un caché de un millón de pesetas mensuales (6.000 euros de los ochenta). Su trabajo consistía en subirse a unos escenarios con tacos y vestuarios locos, bailar, exhibirse y coquetear.

Xavier Font estuvo siempre a la cabeza del cuarteto. Con sus atuendos y sus abanicos identitarios iban de fiesta en fiesta por el país, marcando una época y se convirtieron en un ícono de la cultura homosexual y queer. Al mismo tiempo, esta imagen era buscada y aprobada por los gobiernos socialistas de España sucesores a la dictadura franquista tras décadas de oscurantismo.

Sin embargo, el grupo trascendió internacionalmente cuando entró al juego José Luis Gil, un experimentado cazatalentos musical que había trabajado con Miguel Bosé, Enrique y Ana, Rafaella Carrá, y otros. El productor les propuso dejar de ser un cuarteto que se presentaba en discotecas para pasar a formar un grupo musical en serio.

Así nació el disco de Locomía, con su célebre “Disco, Ibiza, Locomía, moda, Ibiza, Locomía, sexy, Ibiza, Locomía”. Otros éxitos fueron “Rumba Samba Mambo» o “Gorvachov”.

Locomía

Mientras el grupo crecía y giraba por Latinoamérica, las personalidades de Font y Gil comenzaron a chocar. En medio de estos cruces, Xavier convenció a los otros tres del grupo para romper el contrato discográfico y de representación con Gil. Arjona reconocería muchos años luego: “Fuimos unos desagradecidos con Gil. Fue un gran error incumplir el contrato. Eso acabó con el grupo. Éramos cuatro niñatos que nos dejamos embaucar por Font”.

A mediados de los noventa, el fenómeno Locomía se apagó, asfixiado por demandas y amenazas entre discográficas y representantes. Font intentó rescatar el proyecto en varias portunidades con otros integrantes, incluso luego de caer preso por tenencia y distribución de drogas. Salió en libertad en 2015.

Por su parte, Arjona impulsó en 2013 un intento de vuelta de Locomía. Pero en el último tiempo abandonó toda búsqueda de reconexión con la música. Se retiró a su pueblo con sus padres para llevar una vida tranquila dedicada a una de sus pasiones, la pintura.

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