Policiales
Murió el policía de 23 años que recibió un disparo de su compañero en una garita
Nicolás Agustín Albaca Romano falleció tras permanecer una semana en terapia intensiva en el Hospital Centro de Salud. El acusado, Benjamín Eduardo Díaz, cumple prisión preventiva y afrontará un cambio de carátula por el desenlace fatal.
Luego de siete días de agonía en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Centro de Salud, en la capital tucumana, se confirmó el deceso de Nicolás Agustín Albaca Romano, el efectivo de la Policía de Tucumán de 23 años que había recibido un disparo en el tórax por parte de un compañero de la fuerza mientras prestaba servicio en una casilla de guardia.
El joven policía había ingresado al nosocomio en estado gravísimo, con asistencia respiratoria mecánica y severas lesiones en el hemitórax izquierdo con compromiso pancreático. Pese a las intervenciones quirúrgicas y los cuidados médicos recibidos desde su traslado de urgencia, la gravedad del cuadro provocó su muerte en las últimas horas.
Reconstrucción de la madrugada trágica en Charcas y Díaz Vélez
El trágico episodio ocurrió alrededor de las 0:30 del martes 6 de octubre en la garita policial ubicada en la intersección de la calle Charcas y pasaje Díaz Vélez, en la zona de jurisdicción de la Comisaría Seccional Segunda (Predio Ferial).
De acuerdo con la reconstrucción efectuada por la Unidad Fiscal de Homicidios II, conducida por el fiscal Carlos Sale, dentro de la casilla se encontraba el agente Benjamín Eduardo Díaz (Personal Transitorio Policial de la Dirección de Distritos Urbanos N° 1) posicionado cerca de la puerta. En el exterior de la garita permanecían la víctima, Albaca Romano, junto a los uniformados Marcos Andrés Díaz y David Nazareno Santillán.
En ese contexto, por razones que se intentan establecer con precisión, se accionó la pistola 9 milímetros marca FN Browning reglamentaria de Benjamín Díaz. El proyectil ingresó en el hemitórax izquierdo de Albaca Romano sin orificio de salida. Tras el alerta de los vecinos, un móvil del Distrito Urbano al mando del subcomisario Cristian del Carril derivó de inmediato al herido hasta el Hospital Centro de Salud.
Cambio de carátula y situación procesal del imputado
En un primer momento, el acusado declaró ante las autoridades que se había tratado de un disparo accidental producido mientras manipulaba su arma de servicio. Sin embargo, en la audiencia de formalización de la investigación celebrada el miércoles 7 de octubre, el auxiliar de fiscal Alejandro Andole le imputó inicialmente el delito de lesiones graves.
Ante la confirmación de la muerte de Albaca Romano, la Fiscalía readecuó la imputación penal hacia la figura de homicidio.
Las declaraciones de la defensa: «Lo único que pide es la pronta recuperación de su compañero»
Hace unos días y ante el avance de la causa, los abogados defensores del imputado, José María Molina y Fabrizio Caruso, insistieron en que el hecho debe encuadrarse como una tragedia involuntaria o «una negligencia, quizás». Los letrados expresaron: «Lo único que pide es la pronta recuperación de su compañero», remarcando que Díaz era el principal interesado en que Albaca Romano pudiera recuperarse para declarar cómo ocurrieron los hechos.
En ese sentido, Molina y Caruso destacaron los siguientes puntos en favor del acusado:
- Sin discusiones previas: Los policías Marcos Andrés Díaz y David Nazareno Santillán, que se encontraban en el exterior de la garita, declararon que no hubo discusiones ni agresiones previas entre los efectivos.
- Colaboración con la Justicia: Díaz permaneció en el lugar tras el disparo, entregó voluntariamente su teléfono celular y se sometió al dermotest y dosaje de alcohol.
- Inexistencia de dolo: La defensa remarcó que, pese a entender el dolor expresado por la familia de la víctima, no existe ningún elemento técnico en el expediente que haga sospechar que el balazo fuera intencional.