“Con pesar, despedimos al actor Antonio Grimau. A través de su trabajo en los escenarios y las pantallas, construyó una sólida trayectoria que forma parte de la historia del espectáculo argentino. Abrazamos con afecto a sus familiares, amistades y colegas en este momento de tristeza”, expresó la entidad en sus redes sociales.
Nacido el 10 de marzo de 1944 como Antonio Rebolini, Grimau llegó a la actuación con apenas 16 años, cuadno encontró un aviso clasificado en el diario Clarín que buscaba actores para una obra de Bertolt Brecht. Se presentó a una prueba en el teatro Charles Chaplin, en el barrio porteño de Almagro, y ese paso marcó el comienzo de una carrera que se extendería durante décadas.
Su popularidad creció gracias a la televisión, donde se convirtió en uno de los grandes galanes de las telenovelas argentinas. Participó en ficciones recordadas como Dos a quererse, Trampa para un soñador, Soy gitano, Valientes y Herencia de amor, entre otras. También desarrolló una extensa labor teatral y cinematográfica, demostrando su versatilidad más allá de los personajes románticos.
LA MUERTE DE UN GRANDE DE LA ACTUACIÓN, ANTONIO GRIMAU
Uno de los hitos de su etapa más madura llegó en 2018, cuando interpretó a Roberto Sánchez, Sandro, en la serie biográfica Sandro de América. Su composición del ídolo popular fue muy reconocida y representó un desafío artístico de enorme importancia. Años antes, también había debutado en cine con La Mary, la película protagonizada por Susana Giménez y Carlos Monzón.
Detrás de su trayectoria, Grimau atravesó pérdidas personales devastadoras. Durante su adolescencia murió parte de su familia en un período de apenas siete meses, una experiencia que lo marcó profundamente. En 2010, además, sufrió la muerte de su hijo Lucas, fruto de su relación con la actriz Leonor Manso. Pese a esos golpes, encontró en la actuación una forma de seguir adelante.
En los últimos años, el actor también había enfrentado un delicado cuadro de salud tras contraer coronavirus en 2021. Permaneció internado durante casi dos meses y necesitó asistencia respiratoria, pero logró recuperarse y volver a trabajar sobre los escenarios. Su fallecimiento deja una profunda huella en el ambiente artístico y despide a una figura que atravesó distintas generaciones del espectáculo argentino.