Internacional
León XIV lanzó una fuerte advertencia sobre la inteligencia artificial: “No debe dominar al ser humano”
En su primera encíclica, el Papa fijó la postura oficial de la Iglesia sobre el avance de la IA. Reclamó controles globales, alertó sobre la concentración del poder tecnológico y pidió que el desarrollo digital esté al servicio de la dignidad humana.
En un mensaje con fuerte impacto político, social y ético, el papa León XIV presentó su primera encíclica, titulada Magnifica Humanitas (“Humanidad magnífica”), un documento de 110 páginas en el que planteó una de las advertencias más contundentes de la Iglesia frente al avance de la inteligencia artificial.
El pontífice sostuvo que esta tecnología “no puede considerarse moralmente neutra” y remarcó que su desarrollo debe estar subordinado al bienestar de las personas. “Es necesario desarmarla para evitar que domine al ser humano”, expresó en uno de los pasajes centrales del texto.
La encíclica marca un nuevo posicionamiento doctrinal del Vaticano frente a uno de los temas que el propio Papa definió como “el gran desafío de esta época”. Lejos de rechazar la tecnología, el documento reconoce su potencial, pero advierte que su uso sin regulación puede profundizar desigualdades y generar nuevas formas de exclusión.
“Cuando un poder de tal magnitud queda en manos de unos pocos, aumenta el riesgo de manipulación, dependencia y desigualdad”, advirtió.
La encíclica también dedica capítulos específicos a temas sensibles como la protección de los menores, alertando sobre los riesgos de explotación digital y manipulación de imágenes; el impacto sobre el empleo, donde cuestionó la automatización sin garantías laborales; y el uso de inteligencia artificial en conflictos armados, al considerar “inadmisible” delegar decisiones letales a sistemas automatizados.
En materia democrática, el Papa alertó sobre la capacidad de la IA para potenciar la desinformación y erosionar la verdad en el debate público. “La indiferencia hacia la verdad conduce lentamente al totalitarismo”, señaló.
Además, el documento incluyó un fuerte gesto histórico: una disculpa formal de la Iglesia por su rol en la legitimación de la esclavitud, a la que calificó como una “herida en la memoria cristiana”.
Con Magnifica Humanitas, León XIV no sólo presentó su primera gran definición doctrinal, sino que colocó a la Iglesia en el centro del debate global sobre el futuro de la tecnología y sus límites éticos.