Economía
La recaudación del primer trimestre tocó su nivel más bajo desde 2013
Los ingresos tributarios acumulan ocho meses consecutivos de caída. Esta variable es troncal para el programa económico, que prevé que el superávit primario sea de 1,5% del producto, según el Presupuesto.
La recaudación tributaria registra ocho meses consecutivos en caída y, en el acumulado del primer trimestre del año, alcanzó su nivel más bajo en 13 años. Este deterioro preocupa porque no solo pone en riesgo la sostenibilidad del superávit fiscal, sino que además tensiona una de las variables que monitorea el Fondo Monetario Internacional (FMI) para evaluar el programa con la Argentina.
En marzo la recaudación fue de $16 billones, un avance nominal de 26,2% que, sin embargo, implicó una caída de más de 4% en términos reales. En el primer trimestre la baja fue del 7,5% real y, según la consultora Empiria, se trata del peor primer trimestre desde 2013.
Sobre el comercio exterior, el economista de Empiria, Lucas Tettamanti, señaló que muchas liquidaciones por exportaciones se adelantaron tras la suspensión de retenciones a ciertos productos agropecuarios implementada en septiembre, por lo que actualmente los ingresos por esa vía son menores. Además, la reducción de alícuotas a derechos de importación en rubros como la telefonía también contribuyó a la baja en la recaudación.
En materia de impuestos asociados a la actividad, se observaron variaciones en el IVA, el Impuesto al Cheque y los impuestos internos. Aunque en marzo mostraron una mejora, en el acumulado del año siguen por debajo de 2025.
Más factores económicos a tener en cuenta
Por el lado del gasto, la consultora Analytica reportó que en marzo el gasto primario devengado aumentó 1,7% interanual real, a diferencia de los dos meses anteriores; en la medición trimestral, sin embargo, se observó una reducción de 3,3%.
En el primer trimestre sobresalió el aumento cercano al 70% en gasto por subsidios económicos en términos interanuales, junto con un retroceso en transferencias a provincias (-50,9%) y en programas sociales (-29,8%).
El frente fiscal es central para el Ejecutivo, que sostiene que el superávit de las cuentas públicas es el ancla principal de su programa. La apuesta oficial es que la recuperación de la actividad impulse la recaudación, pero si los ingresos continúan cayendo en términos reales se complicará alcanzar las metas sin intensificar el ajuste del gasto.
En palabras de Tettamanti, esto genera presión sobre el ancla fiscal. Dijo además que por el lado del gasto hay poco margen porque muchas partidas ya están en niveles reducidos, aunque se espera una disminución en subsidios y partidas sociales. El repunte futuro de la recaudación dependerá en gran medida de que mejore la actividad económica, se genere empleo formal y los salarios acompañen la inflación.