Policiales
La Justicia rechazó la libertad de uno de los acusados de la desaparición de Bety Argañaraz
Marcos Daniel Fernández, cuya identidad al momento de su condena era Nélida Fernández, había solicitado la libertad condicional tras cumplir 11 de los 20 años a los que fue condenado.
Fernández, cuya identidad al momento de su condena era Nélida Fernández, había solicitado un pedido de audiencia el diciembre pasado, con culminó con resultado negativo para el acusado por decisión de la jueza penal Carmen Rosa López, que calificó como “desfavorables” los informes del caso, por lo que el solicitante continuará en la cárcel de mujeres ya que la querella había solicitado su traslado al penal de Villa Urquiza, debido a su cambio de género en 2015.
La desaparición de Betty ocurrió el 31 de julio de 2006. De acuerdo a lo que pudo reconstruir la investigación del caso, la maestra del colegio franciscano Padre Roque Correa salió como todos los días muy temprano a la mañana desde su domicilio en El Manantial, donde tomó el colectivo de la Línea 103. Minutos después, descendió en las intersecciones de calle Lamadrid y avenida Alem, para subir a un remis hasta el domicilio de Acosta y Fernández, trayecto que fue confirmado por el conductor del vehículo. Esa fue la última vez que Argañaraz sería vista con vida.
En 2009, las dos exnovicias fueron condenadas a 20 años de prisión por el crimen de la docente, a pesar de que sus restos nunca fueron hallados y cuya ubicación sólo conocen las acusadas.
Durante la sentencia, que ocurrió un 23 de diciembre, Liliana Argañaraz, hermana de la víctima, reclamó a gritos que le digan dónde enterraron el cuerpo y aseguró que seguirán «buscando a Betty y pidiendo Justicia». Este reclamo fue realizado nuevamente durante la audiencia de esta mañana sin obtener respuesta.
«Las pericias señalan que terminaron con la vida de mi hermana. A pesar de la condena de 20 años, no tuvieron la empatía ni el arrepentimiento, continúan con la saña, con la maldad de no decir dónde está el cuerpo de mi hermana, para así terminar con el calvario que no sólo vive mi familia, sino toda la sociedad tucumana”, señaló Liliana.