Policiales
La Justicia imputó a César Soto como presunto homicida de Paulina Lebbos
El novio de la muchacha, estudiante de Ciencias de la Comunicación, asesinada hace 15 años, fue interrogado. Surgieron nuevas hipótesis para la investigación judicial.
César Soto, después de más de 15 años, escuchó del fiscal Carlos Sale la acusación en su contra por el crimen de su pareja Paulina Alejandra Lebbos. Con este paso, se inició el cuarto proceso que se abre por el caso que estuvo a un paso de prescribir. La Justicia lo imputó como presunto homicida de la joven.
Según lo que se conocía hasta el momento, Paulina había ido a bailar el 25 de febrero con sus amigas a un salón de fiestas de El Abasto. Al retirarse del lugar, tras caminar varias cuadras, junto a Virginia Mercado, su compañera de estudios, se subió a un remís que la llevó a la casa de su amiga para trasladarla luego a la vivienda de Soto. Después de eso, no hubo más noticias de la jovencita.
Los restos de Paulina aparecieron el 11 de marzo, junto a la ruta que lleva a Raco. A partir de ese momento, los medios y la opinión pública dejaron trascender las sospechas de que del crimen participaron personas vinculadas al poder.
La Fiscalía de Homicidios 2 lo acusa de haber recibido a Paulina en su casa la noche del 26 de febrero de 2006, haber discutido con ella y haberla tomado del cuello hasta asfixiarla. Luego, siempre según la imputación, Soto llamó a Sergio Kaleñuk, quien lo ayudó a deshacerse del cuerpo en la localidad de Tapia, donde sería encontrado dos semanas más tarde.
Soto negó los hechos que se le imputan. Aseguró que esa noche estuvo trabajando y que había quedado de acuerdo con Paulina en que ella lo iría a buscar al bar donde él se desempeñaba como mozo. Aseguró que ella no apareció y él se fue a tomar algo con un amigo tras el cierre del lugar, cerca de las 6. Luego, indicó, durmió hasta tarde al día siguiente. Jamás, durante esa noche, se preocupó porque su mujer y madre de su hija no apareció.
El imputado respondió a varias preguntas con un «no recuerdo» y en numerosas oportunidades rehusó a dar detalles para no contradecirse con declaraciones anteriores.
En el siguiente informe, se repasan todos los detalles de lo que Soto declaró, de las pruebas que pesan en su contra y de su presunta relación con Kaleñuk, el otro acusado por el crimen, hijo del entonces secretario privado del gobernador José Alperovich. Se cree que ambos se conocían por la barra brava de Atlético Tucumán. /LP/