Economía

La IA hará desaparecer las transferencias de dinero tal como las conocemos

Para 2027, la industria financiera global invertirá USD 97.000 millones en IA. Este contexto indica que la idea de que los sistemas automáticos puedan operar como asistentes personales está más cerca de lo que creemos.

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Según datos del FMI y de International Data Corporation, el gasto global en sistemas de Inteligencia Artificial (IA) para el mundo empresarial alcanzará los USD 400.000 millones en 2027. De esa torta, solo el sector financiero invertirá USD 97.000 millones durante el mismo año. No se trata únicamente de números: es una señal clara de hacia dónde va el dinero y cómo se va a mover.

“Una de las transformaciones más silenciosas —y a la vez más profundas— ocurre en algo cotidiano: las transferencias. Lo que hoy parece una acción simple (abrir una app, cargar datos y confirmar) está en proceso de convertirse en una experiencia automatizada, inteligente y casi invisible”, explica Julián Colombo, CEO de N5.

La inteligencia artificial aplicada a transferencias permite reducir drásticamente los tiempos de ejecución mediante automatización inteligente y validaciones en tiempo real. “Elimina fricciones como la carga manual de datos o la necesidad de varias verificaciones humanas. Y en términos de experiencia del usuario, el sistema entiende qué quiere hacer el cliente incluso antes de que termine de expresarlo”, amplia el director ejecutivo.

Esa capacidad de anticipación marca un cambio de paradigma. La transferencia deja de ser una instrucción explícita para convertirse en una sugerencia contextual: el sistema propone destinatarios frecuentes, recuerda montos habituales e incluso puede prever pagos recurrentes. Es un paso más hacia una banca que no solo responde, sino que se adelanta.

Pero este avance no ocurre en el vacío. Uno de los principales desafíos es integrar estas tecnologías en estructuras que no fueron diseñadas para dialogar entre sí. “Los bancos tienen sistemas legados que han sido eficientes, pero funcionan de manera aislada”, señala Colombo. La IA no se monta encima de esas estructuras: se vuelve la raíz que conecta todo, integrando datos y procesos para que operen como un solo organismo.

Evolución y seguridad

La seguridad es central. La IA no puede ni debe operar sin controles estrictos. Para eso es clave implementar sistemas de validación a varios niveles: autenticación, confirmaciones explícitas del usuario y modelos de detección de anomalías que frenen cualquier operación fuera del patrón habitual. Además, los sistemas deben ser auditables: cada decisión tiene que poder rastrearse y explicarse. La gobernanza del modelo es tan importante como su capacidad técnica.

Lo que vislumbra a futuro Colombo, es aún más disruptivo. Las transferencias podrían dejar de existir como las conocemos: el dinero se moverá automáticamente en función de eventos. Pagar una factura al vencer, dividir gastos en tiempo real o ejecutar pagos condicionados serán acciones que ocurran sin intervención directa del usuario.

Para el negocio financiero, esto abre una oportunidad enorme: pasar de ser un simple canal, a que la IA se convierta en un asistente financiero activo, que puede agregar valor constante en la vida del cliente. Quienes logren anticiparse a esa evolución van a liderar la próxima generación de servicios financieros.

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