Tucumán
Graneros y Burruyacú son los departamentos de mayor pobreza en Tucumán
Un informe de la UCA para la Fundación La Nación ubica a Graneros y Burruyacú como los departamentos tucumanos con mayor vulnerabilidad estructural
Hay dos distritos en Tucumán donde el índice de pobreza multidimensional extrema llega a 45,8% de los hogares. Se trata de Graneros y Burruyacú, dos departamentos del sur y el norte profundo de la provincia, respectivamente, que el informe elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina para la Fundación La Nación coloca en el tope de la vulnerabilidad tucumana.
Ese número -45,8 sobre una escala de 100- no habla de cuánto dinero tiene una familia para comprar comida. Habla de la calidad constructiva del techo bajo el que duerme, del baño que no tiene, del agua que no llega, del chico que no va a la escuela, del jefe de hogar que no tiene trabajo.
El estudio, realizado en exclusiva para La Nación y basado en una combinación inédita de datos del Censo 2022 y la Encuesta de la Deuda Social Argentina de 2023, construye un índice de 11 variables para radiografiar la pobreza estructural en cada departamento del país. El resultado para Tucumán es contundente: con 505.542 hogares relevados y un índice provincial de 38,1, la provincia supera ampliamente al AMBA (29,9), a la región pampeana (30,0) y a la Patagonia (29,6). Solo el NOA en su conjunto, con 39,5, y el NEA, con 38,1, se ubican en un rango por encima del tucumano. En el norte, el mapa de la desigualdad tiñe sistemáticamente de naranja oscuro.
El índice calculado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA combina once indicadores censales vinculados a la vivienda, servicios básicos, educación, empleo y la vulnerabilidad asociada a la infancia. Se expresa en una escala de 0 a 100, donde a mayor número, mayor vulnerabilidad socioeconómica.
Detrás de Graneros y Burruyacú, empatados en 45,8, viene Trancas con 45,2, Simoca con 44,9 y La Cocha con 44,4. Cruz Alta, que con sus 61.872 hogares es el departamento más poblado del interior tucumano, marca 43,7. Famaillá llega a 43,0 y Leales a 42,4. Tafí del Valle, que en el imaginario colectivo aparece asociado al turismo y a las clases medias que escapan del calor capitalino, no escapa a la lógica regional: su índice es de 41,9 sobre 7.092 hogares, muchos de ellos comunidades de altura sin acceso a servicios básicos. Río Chico registra 41,6; Lules, 40,7; Chicligasta, 40,6; Alberdi, 40,9. Monteros cierra este bloque crítico con 39,8.
La ruptura se produce recién al llegar a Tafí Viejo, con 39,0 sobre 47.933 hogares, y se profundiza en los dos únicos departamentos que quedan por debajo del promedio nacional de 32: Capital, con 33,2 y la mayor base de hogares de toda la provincia -185.937-, y Yerba Buena, con 32,1 y 29.624 hogares. Son los dos departamentos del Gran San Miguel de Tucumán donde se concentra la clase media urbana, los servicios, la infraestructura consolidada. Su peso demográfico arrastra hacia abajo el promedio provincial, pero no alcanza para compensar la magnitud del problema en los trece departamentos que superan el 40.
La relevancia política de este tipo de medición es inseparable de su metodología. El gobierno nacional de Javier Milei exhibe con orgullo una baja en la pobreza medida por ingresos: del 41,7% al inicio de su gestión a un 28% actual, según datos del Indec. Pero ese índice solo contempla zonas urbanas y mide la capacidad de los hogares para cubrir la canasta básica con dinero en el bolsillo. No llega a los parajes rurales. No registra si un chico va o no a la escuela, ni si la casa en la que vive tiene techo firme, ni si el agua que toma tiene arsénico. Como señaló en el informe la especialista Ianina Tuñón, responsable del Barómetro de la Deuda Social de la UCA, «no ir a la escuela deja una marca en el desarrollo infantil que es más difícil de revertir». /Tendencia de Noticias