Economía
El BCRA subió la tasa y la llevó a terreno neutro frente a la inflación
Elevó la tasa de referencia 2,5 puntos al 42,5% nominal anual, que implica una TEA del 51,9%. El piso de los plazos fijos aumentó a 3,5% mensual, algo más cerca del IPC. Notaliq, nuevo instrumento para bancos.
En cuanto a los plazos fijos, el piso para los depósitos a 30 días de personas humanas también subió 2,5 puntos hasta el 41,5% nominal anual, lo que representa una TEA de 50,4%. En términos mensuales, la tasa será del 3,5%, lo que la ubica todavía por debajo del IPC de enero y del que se proyecta para febrero. De todos modos, existe el plazo fijo UVA a 90 días que garantiza cobertura contra la inflación y ofrece un plus de 1%. Para el resto de los depositantes del sistema financiero la tasa mínima garantizada se establece en 39,5% (TEA de 47,5%).
Lo cierto es que la política de tasas del BCRA, como toda la política económica, se mueve en un estrecho desfiladero. La precisa para fomentar el ahorro en moneda local y también para alinearla al nuevo ritmo de depreciación del tipo de cambio oficial, que se aceleró este año (un riesgo de no subir la tasa era que los exportadores se financien barato en pesos y demoren la liquidación). Pero, por otro lado, necesita que no afecte las posibilidades de acceder a financiamiento para la producción y el consumo, lo que impactaría en la dinámica de la recuperación. Además, un alza mayor de los rendimientos elevaría el monto destinado al pago de intereses a los bancos por las Leliq que tienen en su poder.
“Buscamos un equilibrio entre lo necesario y lo posible para sostener la recuperación. Somos muy cuidadosos en eso, con la diferenciación entre tasas activas y pasivas. Tratamos de separar ese efecto, protegiendo el crecimiento económico”, le dijo una fuente oficial a este medio. En ese sentido, el BCRA definió que el resto de las tasas reguladas por la entidad no tengan alteraciones: la de financiación de saldos impagos de tarjetas de crédito se mantiene en 49%; la de líneas préstamos para inversión productiva, en 30%; y la de capital de trabajo, en 41%.
En relación al efecto cuasifiscal de la medida de este jueves, Waldman señaló: “Si cumplen con el 1% PBI de asistencia anual al Tesoro, el impacto de la suba de tasas sobre el stock de pasivos remunerados es chico y se empiezan a normalizar los incentivos de la nominalidad”. Y planteó que en caso de que haya una inflación del 55% y un crecimiento del 3%, la base monetaria (que hoy es de 8% del PBI) tendería a caer al 5% del producto. Así, el BCRA podría desarmar parcialmente las Leliq o, al menos, no tener que reabsorber intereses.
Una incógnita que deja el movimiento del Central es qué pasará en las próximas semanas con las tasas que paga la Secretaría de Finanzas en sus licitaciones. La semana pasada subió a más de 52% de TEA en las Ledes (apenas por encima de la nueva tasa efectiva de referencia) al convalidar un alza de entre 2 y 3 puntos que pidió el mercado para adelantarse a la decisión del BCRA.
Pesce planteó que se necesita que los rendimientos del Tesoro sean superiores a los suyos para atraer mayor financiamiento hacia el fisco vía deuda en pesos y cumplir con la meta monetaria y financiera acordada con el FMI. “Esto nos hace pensar que en las próximas licitaciones el Tesoro debería seguir incrementando progresivamente la tasa que paga por sus Ledes, al menos hasta un terreno en torno del 54%/55%”, señaló un reciente informe de la consultora Equilibra. Ámbito